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Con grandes resultados culminó primera etapa de Un Año en Misión

El 2014 el proyecto de los Jóvenes Adventistas, Un Año Misión, se trasladará a la ciudad de Río de Janeiro, Brasil.

6 de agosto de 2014
Jóvenes Adventistas cierran con bautismos proyecto Un Año en Misión.

Jóvenes Adventistas cierran con bautismos proyecto Un Año en Misión.

Montevideo, Uruguay… [ASN] “Me sentí inmensamente feliz por participar en estos seis meses del proyecto Un Año en Misión. Hubo muchos estudiantes de Biblia, muchísimos contactos. Hay mucha siembra y mucho por cosechar. Lo que más me llevo de Montevideo es el amor de las personas”, dice Jenny Titto (29), fisioterapeuta, que dedicó seis meses de su vida al proyecto. Jenny se mostró desafiadora, “decían que este país es un lugar difícil y no es así. Muchas personas quieren bautizarse y conocer a Dios. Los uruguayos son personas hermosas, muy sensibles y con ganas de conocer la verdad”.

Así como Jenny, otros jóvenes dieron a conocer su experiencia misionera en el país vecino de Uruguay; en la ceremonia de cierre, realizada el sábado 2 de agosto en la iglesia central de la ciudad de Montevideo.

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Con respecto a cómo el proyecto influyó en sus vidas, Jenny compartió su experiencia: “Mi vida espiritual mejoró y cambió. Todo se profundizó: mi vida de oración (varias veces permanecí despierta toda la noche, orando) y mi valor (me subía a los ómnibus a predicar, algo que nunca había hecho en Perú)”, añadió la representante de la Iglesia Adventista del sur de Perú.

Otro de los testimonios es el de Benjamín Quintana (24), estudiante de Teología en la Universidad Adventista del Plata, quien representó a la Iglesia Adventista de Argentina en este desafío misionero, y compartió algo del trabajo realizado: “En estos meses hicimos encuestas misioneras, fundamos clubes de Conquistadores en un lugar donde no había iglesia (llamado Paso Carrasco). Hicimos una escuela de vacaciones, dimos estudios bíblicos, dirigimos Grupos Pequeños y hasta trabajé en la radio Nuevo Tiempo”, expresó. Y sobre cómo este trabajo repercutió en su vida dijo que, “hubieron muchos cambios de aquel Benjamín que vino a Montevideo en enero, a este que se va. Crecí y maduré mucho”, aseveró.

Al preguntarle a Santiago Gómez (23), estudiante de abogacía, natural de Quito Ecuador, y participante activo del proyecto, expresó: “Ser voluntario en Un Año en Misión fue la mejor experiencia que tuve en mi vida. Ahora voy a continuar con el proyecto en mi país. Todos los jóvenes deberían hacer esto del servicio voluntario. Primero es un mandato de Dios. Segundo, porque la iglesia necesita de jóvenes que dediquen su tiempo para Dios. Tercero, porque que se van a enamorar de Jesús de tal manera que jamás van a dejar de participar de actividades dentro de la iglesia. Involucrase en proyectos misioneros cambia la vida de cada joven”, cuenta.

Uno de los recuerdos imborrables, en la experiencia misionera de Santiago, es Jacinto. “Él era ateo, pero un ateo de verdad. Íbamos a su casa para estudiar la Biblia con su hermana y nos criticaba todo el tiempo. Una vez nos echó. Nos daba miedo su manera de ser. Sin embargo, un día pidió estudiar la Biblia. El martes pasado se bautizó. Una vez bautizado, Jacinto dijo: “Gracias porque nadie me habló de Dios como ustedes me habían hablado. Yo no creía en Dios por las injusticias del mundo, pero ustedes me mostraron que él puede cambiar las vidas”, dijo””.

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Información del proyecto

Fueron 19 los jóvenes que participaron del proyecto Un Año en Misión que en un inicio tuvo el nombre de OYIM, por sus siglas en inglés (One Year in Misssion), y fue una réplica del que se llevó a cabo en New York, Estados Unidos, que reunió a 14 jóvenes de diversos países del mundo.

Felicidad luego de haber aceptado a Cristo como su Salvador, como fruto del proyecto Un Año en Misión.

Felicidad luego de haber aceptado a Cristo como su Salvador, como fruto del proyecto Un Año en Misión.

“El blanco era plantar dos iglesias, pero ellos fueron por mucho más y bautizaron a 40 personas; establecieron dos iglesias, dos centros de influencia, un club de Conquistadores y uno de Aventureros. Algo muy importante: todos los jóvenes adventistas de Uruguay influenciados positivamente por este grupo”, informó el pastor Areli Barbosa, líder del Ministerio Joven para Sudamérica.

Los jóvenes recibieron el afecto de la hermandad y el reconocimiento de los líderes sudamericanos de la Iglesia. Todos los presidentes, secretarios y tesoreros de las uniones, comparecieron al cierre de Un Año en Misión; que se llevó a cabo en la iglesia adventista central de Montevideo.

“Este es el primer proyecto de Un Año en Misión”, destacó el pastor Erton Köhler, presidente de la iglesia para ocho países del continente. También indicó que se quiere mucho más. “Es sólo el comienzo. Soñamos con tener cada vez más jóvenes en misión, esparcidos en el continente. Insto a los líderes JA (Jóvenes Adventistas) a invertir en este proyecto, para que no sea un programa, sino que sea una generación”.

El próximo año se realizará la segunda edición de Un Año en Misión. Esta vez, la ciudad elegida será Río de Janeiro. [Equipo ASN, Pablo Ale]

 

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