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Inclusión

Cómo recibir e involucrar a los niños con Trastorno del Espectro Autista en la misión de la Iglesia

Las campañas y proyectos han intensificado la inclusión y adaptación de programas para atenderlos y proporcionar entornos que respondan a sus necesidades.


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Involucrar a los niños y sus familias en las actividades de la iglesia marca la diferencia. (Foto: Shutterstock)

En la primera parte de esta entrevista sobre la Iglesia y el mes azul, se abordó la relevancia de la campaña y el compromiso de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en promover la concientización sobre el trastorno del espectro autista (TEA). También se ofrecieron consejos y orientaciones sobre cómo las personas que trabajan con actividades y clases infantiles en las iglesias locales pueden recibir e incluir a los niños con TEA en las actividades.

En esta segunda parte, la profesora y magíster en Educación Física por la Universidad de Campinas (Unicamp) y especialista en TEA por el Child Behavior Institute (CBI) de Miami, Joseni Marlei Paula Braga, comparte experiencias prácticas, desafíos enfrentados y estrategias adoptadas para hacer que estos espacios sean más inclusivos y agradables para las personas con TEA y sus familias.

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Actual coordinadora y profesora del programa de posgrado en Educación Especial Inclusiva del Centro Universitario Adventista de São Paulo (UNASP), destaca que este diálogo busca inspirar a líderes y miembros a seguir construyendo una comunidad donde todos se sientan verdaderamente pertenecientes.

El ambiente influencia

¿Cuál es la importancia de un ambiente inclusivo y estructurado para los niños autistas en la iglesia?

Es fundamental para la permanencia de ese niño y de su familia en la convivencia congregacional, incluso en la fe cristiana. El niño autista es un potencial heredero de la eternidad, como cualquier otro niño, y tiene el derecho, junto a sus compañeros, de prepararse para ello en la casa del Padre.

A lo largo de los años, he conocido muchos casos de familias que se alejaron de la convivencia congregacional porque esperaban que la iglesia fuera su mayor refugio ante tanto prejuicio y desafíos en otros contextos de vida. Pero, lamentablemente, no fue así.

¿Cómo puede la iglesia apoyar a las familias que tienen niños con TEA para que se sientan incluidas?

Sin ninguna duda, el primer paso es la información. He notado cómo los movimientos del “Sábado Azul”, por ejemplo, han hecho una diferencia en la concientización colectiva.

La información es el requisito principal para derribar barreras, sobre todo las actitudinales. Es determinante para que las personas conozcan el TEA y, solo así, puedan comprender mejor el funcionamiento y comportamiento de los niños dentro del espectro.

Las adaptaciones estructurales también son muy importantes. En ese sentido, se han visto iniciativas relevantes con respecto a las “salas sensoriales” (también llamadas salas de descanso o salas de calma). Tener un espacio separado y preparado para atender las necesidades sensoriales y otras demandas excesivas tan comunes en niños con TEA se ha vuelto cada vez más imprescindible.

Consejos que facilitan la rutina

¿Existen estrategias específicas para ayudar a los niños autistas a sentirse más cómodos y seguros en la iglesia?

¡Por supuesto! Debido a sus características, la “sala sensorial” será el espacio de mayor referencia, donde el niño ya sabe que tiene un lugar para refugiarse en momentos de sobrecarga sensorial o emocional. En la nave de la iglesia es más difícil controlar los estímulos sensoriales.

A veces, dependiendo del nivel de apoyo que necesite, los niños con TEA pueden sentirse sobrecargados y darse cuenta de que por eso están manifestando algún comportamiento estereotipado. Por ejemplo, puede ser algo que hacen solo para organizarse internamente y poder prestar atención a lo que ocurre a su alrededor. Entonces, todo lo que necesitan en ese momento para sentirse cómodos y seguros en la iglesia son palabras y, sobre todo, actitudes de cariño y aceptación.

¿Cómo trabajar el tema de la rutina y los cambios inesperados, que pueden ser un desafío para algunos niños autistas?

El mejor recurso para esa organización y anticipación tan necesarias para un niño con TEA son las pistas visuales. El uso de pistas visuales es una práctica basada en evidencia dentro del enfoque del Análisis de Comportamiento Aplicado (ABA, por sus siglas en inglés), la intervención con mayor eficacia comprobada para el TEA.

Además de ser una práctica basada en evidencia, es extremadamente simple de aplicar. Se pueden usar fotos o pictogramas (figuras universales de comunicación aumentativa y alternativa – CAA) para informar lo que se desea comunicar.

Las pistas visuales son imágenes o representaciones gráficas que ayudan a las personas con trastorno del espectro autista a comprender y seguir instrucciones, rutinas y actividades, haciéndolas más previsibles y comprensibles.

Cuidar para involucrar

¿Cuáles son los errores más comunes al intentar incluir a un niño autista y cómo evitarlos?

Una frase muy común en el ámbito del TEA es: “Existen tantos autismos como autistas”. Esto significa que cada niño con TEA es único, y por lo tanto requiere un trato único.

Por ejemplo: si un niño es hiperreactivo a nivel táctil y está desorganizado por una sobrecarga sensorial, por más amable que sea, intentar calmarlo con abrazos será el peor error en ese momento. La intención es buena, pero solo empeorará el problema.

En cambio, un niño hiporreactivo al tacto puede mejorar con esa misma estrategia: ¡un abrazo!

¿Complicado? No, si los líderes mantienen una buena comunicación con la familia y los cuidadores del niño.

¿Qué tipo de lenguaje y enfoque son más eficaces para enseñarle la Biblia a un niño autista?

Nuevamente, es necesario recordar que cada niño tiene sus propias características (dentro del TEA y como niño), y eso determinará el formato de aprendizaje más efectivo.

En general, la comunicación mediante frases cortas, dichas con claridad y, si es necesario, al nivel de los ojos del niño, puede dar mejores resultados. No es casualidad que esas mismas estrategias se usen con niños neurotípicos muy pequeños, que también tienen dificultad para concentrarse.

Los niños autistas suelen ser grandes aprendices visuales. Por lo tanto, todo recurso visual es muy útil. Esto vale tanto para la enseñanza general como para anticipar posibles cambios. Tableros, planillas o dispositivos electrónicos con imágenes que muestren paso a paso lo que el niño vivirá en esos momentos ayudan a reducir mucho la ansiedad ante lo desconocido y favorecen un aprendizaje más organizado.

Una misión de todos

Teniendo en cuenta las diferentes realidades de los templos adventistas distribuidos en los ocho países de Sudamérica, ¿qué puede marcar la diferencia en esta preparación?

Tal vez, algunas iglesias en toda esta vasta región tengan más dificultades para conseguir materiales o espacios adecuados para facilitar la permanencia y el bienestar de los niños con TEA en la iglesia.

Pero, ciertamente, eso no es lo más importante. ¡Siempre digo que podemos hacer mucho con muy poco!

De hecho, la mayor expectativa de inclusión que las familias con TEA tienen de sus iglesias (y creo que puedo hablar en nombre de ellas) está en las actitudes. Y para eso, el único recurso necesario es el amor.

Creo firmemente que el mayor diferencial en esta preparación es volver a la esencia de nuestra vida cristiana: “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo”.

Para esta misión ya tenemos nuestro ejemplo: ¡Jesucristo! Nadie fue más inclusivo que él. Solo hay que seguir al Maestro. Y él espera que lo hagamos porque sabe que, en esa relación, neurotípicos y neurodivergentes, líderes de su causa y sus pequeños más vulnerables, todos se necesitan mutuamente para perfeccionar su carácter y alcanzar la vida eterna.

Y así quisiera terminar nuestra conversación.

Él nos habló, por medio de su sierva Elena G. de White, acerca del propósito de todo esto: “Vi que en la providencia de Dios han sido colocados en estrecha relación cristiana con su iglesia viudas y huérfanos, ciegos, mudos, cojos y personas afligidas de varias maneras; es para probar a su pueblo y desarrollar su verdadero carácter. Los ángeles de Dios vigilan para ver cómo tratamos a estas personas que necesitan nuestra simpatía, amor y benevolencia desinteresada. Esta es la forma en que Dios prueba nuestro carácter. Si tenemos la verdadera religión de la Biblia, sentiremos que es un deber de amor, bondad e interés el que hemos de cumplir para Cristo en favor de sus hermanos; y no podemos hacer nada menos que mostrar nuestra gratitud por su incomparable amor manifestado hacia nosotros mientras éramos pecadores indignos de su gracia, revelando un profundo interés y un amor abnegado por aquellos que son nuestros hermanos, y que son menos afortunados que nosotros” (Servicio cristiano, p. 239).


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