¿Cómo pueden los adventistas fortalecer su identidad?
Descubra cómo las personas pueden ayudar a la iglesia a mantener su identidad y principios bíblicos sólidos en un mundo inseguro y relativo.

La identidad es un tema de estudio profundo que interesa a todas las áreas del conocimiento humano y es más importante de lo que se imagina. Todas las personas se identificarán con alguien o con algo: una idea, una ideología, un sistema de creencias y principios. En el contexto de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, el significado es aún más profundo. Hasta 2030, la sede sudamericana adventista ha definido la identidad como una de las prioridades estratégicas a ser consideradas en el plan general de evangelización.
El teórico Stuart Hall considera la identidad como un proceso discursivo, siempre construido en relación con el otro. Por su parte, el sociólogo Zygmunt Bauman entiende que la identidad se ha vuelto relevante debido a las incertidumbres e inseguridades de una sociedad marcada por la modernidad líquida —un contexto en el que las ideas, pensamientos y relaciones se disuelven con gran rapidez—. Son perspectivas que parten, sin embargo, de la visión del ser humano como protagonista de su propia vida.
Lea también:
- Bautismos marcan la apertura de la Junta Directiva Plenaria sudamericana con historias de recomienzo y fe
- Iglesia refuerza identidad adventista en reunión administrativa
Identidad profética
Los adventistas del séptimo día, por otro lado, comprenden el concepto de identidad a partir de su entendimiento como un movimiento profético. Su identificación está vinculada al llamado que han recibido para predicar el evangelio en los últimos tiempos de este mundo, antes del regreso de Jesucristo. Según el teólogo e investigador Eduardo Cavalcanti, “de acuerdo con los adventistas del séptimo día, la predicación de los tres mensajes angélicos prepara al mundo para las escenas finales del conflicto entre el bien y el mal”.
El remanente y el compromiso con las creencias
En el Planeamiento Estratégico Integrado, la División Sudamericana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día señala dos objetivos claros en relación con el fortalecimiento de esta identidad. El primero se refiere a la definición de pueblo remanente. El segundo implica el desarrollo del compromiso de los miembros con las creencias fundamentales y el estilo de vida adventista.
Los adventistas del séptimo día comprenden el concepto bíblico de remanente no como una expresión de superioridad espiritual, sino como un llamado a la fidelidad, al servicio y al testimonio. Esta comprensión se basa en Apocalipsis 12:17, que describe a un pueblo que “guarda los mandamientos de Dios” y mantiene “el testimonio de Jesús”, y en Apocalipsis 14:6-12, que presenta un mensaje mundial de adoración al Creador, perseverancia y fidelidad. No afirman, por lo tanto, exclusividad de salvación, sino que asumen la responsabilidad de vivir y anunciar un mensaje bíblico para el tiempo presente, siempre con humildad y dependencia de la gracia de Cristo.
El adventista del séptimo día es aquel que acepta y vive una experiencia cristiana fundamentada en las creencias bíblicas, mantiene un estilo de vida coherente con dichos principios y cuenta con la orientación profética confirmada en los escritos de la pionera Elena de White, en total armonía con la Biblia Sagrada.
¿Qué hacer para fortalecer la identidad?
Comparto tres caminos que cada miembro adventista puede recorrer para fortalecer la identidad adventista. Son prácticas que pueden ejercerse de manera constante:
- Estudie y enseñe las profecías de Daniel y Apocalipsis
El movimiento misionero global adventista OneVoice27 incentivará a cada miembro a profundizar en el conocimiento de las profecías. El objetivo va más allá de memorizar fechas, lugares históricos o cronologías. El estudio y la enseñanza profética son vitales para la preparación espiritual en tiempos en que las decisiones espirituales ocurrirán en ambientes hostiles y desafiantes. Quien aprende y comparte lo que el Espíritu Santo imprime en su mente crece espiritualmente y percibe la sociedad como un campo misionero. Nunca ha sido tan actual el mensaje de Pablo a la comunidad cristiana de Colosas: “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno” (Colosenses 4:5,6).
- Viva la misión como un estilo de vida, no como un evento
Uno de los mayores riesgos para la identidad de cualquier organización es reducir su misión a programas institucionales. Ser adventista es mucho más que asistir a programas, semanas de oración, cultos especiales y celebraciones específicas. Es necesario vivir el estilo de vida adventista, lo que implica más que observar comportamientos considerados aceptables a los ojos de Dios. El evangelio debe ser proclamado en todo momento e incorporado a la rutina. Esto ocurre mediante la práctica del discipulado: el cuidado del otro, la intención de formar espiritualmente a otras personas, que es la esencia del cristianismo. En la carta a los Gálatas, Pablo enseña: “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gálatas 6:2).
- Participe activamente en la comunidad de fe en algún ministerio
La identidad no se sostiene en el aislamiento. El adventismo fue construido dentro de un movimiento comunitario. La misma observancia del sábado es una invitación semanal al sentido de pertenencia colectiva, a la adoración en familia cristiana. Fortalecer la identidad implica estar presente, servir en algún ministerio, conocer a las personas por su nombre y participar en las decisiones de la iglesia. El tema se vuelve aún más crítico para los jóvenes adventistas, que con frecuencia dejan la iglesia no por desacuerdos teológicos, sino por falta de vínculos relacionales. La recepción de visitantes es, comprobadamente, un factor decisivo en la vida de la iglesia local.
Según Carlos Magalhães, en el sitio Sociedade Tecnológica, “los visitantes deciden si volverán en los primeros 7 a 10 minutos después de llegar, incluso antes de escuchar una música o una predicación. Solo entre el 10% y el 20% de los visitantes por primera vez regresan para una segunda visita en una iglesia promedio; este índice sube al 21% en iglesias en crecimiento y cae al 9% en iglesias estancadas. La diferencia entre estos números no está en la calidad de la predicación o del ministerio de alabanza, sino en la experiencia de recepción”. Los datos se basan en la investigación de Lifeway Research de 2024, con más de mil pastores protestantes en Estados Unidos, además de datos del Censo IBGE 2022, estudios del Barna Group, Pew Research y encuestas denominacionales sudamericanas.
Busque la dirección del Espíritu Santo
El primer paso para fortalecer la identidad profética adventista está en la oración. Si usted desea ayudar a la iglesia en este sentido, dé el primer paso: ore por la iglesia y por su papel misionero. Busque, con el Espíritu Santo, poder para hacer la voluntad de Dios, y la identidad será fortalecida y sostenida.
Felipe Lemos es comunicador y director de la Asesoría de Comunicación de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Sudamérica.
Referencias:
1.SANTOS, Eduardo Cavalcante Oliveira. Identidade adventista em questão: construção, transmissão e tendências polarizantes que desafiam a sua preservação na condição pós-moderna. 2021. 242 f. Tese (Doutorado em Ciência da Religião) — Pontifícia Universidade Católica de São Paulo, São Paulo, 2021, p. 46. Disponible en: https://repositorio.pucsp.br/jspui/handle/handle/24722. Acceso el: 3 mayo, 2026.
2.MAGALHÃES, Carlos. Recepção ou Decepção. Sociedade Tecnológica, 7 abr. 2026. Disponible en: https://sociedadetecnologica.com/2026/04/07/recepcao-ou-decepcao/. Acceso el: 3 mayo 2026.