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Una encuesta revela que el 39% de los jóvenes piden sermones más profundos.


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Al contrario del pensamiento común, los jóvenes no quieren contenidos superficiales. (Foto: Shutterstock)

Hace pocos meses, una encuesta hecha con mil protestantes estadounidenses presentó un panorama sobre la percepción de los evangélicos con relación a la iglesia. El informe, titulado “The Congregational Scorecard: What Evangelicals want in a Church”, reveló datos interesantes sobre 14 puntos relacionados a la dinámica congregacional. Entre los aspectos analizados está la duración y la calidad de la predicación.

Al contrario de lo que muchos puedan imaginar, el 85% de los entrevistados dijeron que estaban satisfechos con el tiempo del sermón. Aun cuando se analizan las respuestas entre los más jóvenes (por debajo de 40 años), el número permanece cerca de ese índice (82%). Aunque la encuesta no señala el tiempo promedio de un sermón en los Estados Unidos, en 2020, el Pew Research Center, a partir de muestras de sermones en línea, concluyó que está en torno de los 40 minutos.

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En cuanto a la calidad del sermón, el 30% de las personas consultadas expresaron el deseo de mensajes más profundos. Curiosamente, al analizar las respuestas en las diferentes franjas etarias, los investigadores descubrieron que el 20% de los miembros de más experiencia quieren sermones más sustanciales, mientras que el 39% de los jóvenes evangélicos indicaron esa necesidad.

El hecho de que la juventud encuestada demostró no incomodarse con el tiempo regular de una predicación, sino que deseaban algo más fundamentado, es significativo. Ese recorte de la encuesta contrasta con algunas tendencias, como mínimo cuestionables, adoptadas en los púlpitos contemporáneos, justamente para alcanzar a los jóvenes.

Más allá de los cambios estéticos, arquitectónicos y litúrgicos que están haciéndose comunes, la predicación ha asumido características muy distintas de lo que fue anteriormente. Disimuladamente (o no tanto), los sermones bíblicos están siendo sustituidos por temas de autoayuda, presentaciones de comedia cómica, mensajes promocionales o exposiciones filosóficas. No es de extrañar que la franja etaria que pide más Biblia sea aquella cuyos índices de apostasía están entre los más altos.

Alimento de calidad

En la naturaleza, cuando el rebaño encuentra un campo para pastar degradado, busca otros pastos para alimentarse. En el campo espiritual, la realidad es la misma. Sin embargo, el riesgo es que no todo el pasto aparentemente verde tiene los nutrientes necesarios para la promoción de la salud. Así, en busca de alimento puro, balanceado, muchos terminan siendo perjudicados con una alimentación inadecuada.

Nosotros, los líderes cristianos, tenemos la responsabilidad de predicar y presentar sermones bíblicos que sean cautivantes, consistentes, desafiantes y coherentes. Y eso no es fruto de la casualidad, sino el resultado de la consagración y el esfuerzo intencional. Roy Anderson, en su libro El pastor evangelista (1965), afirmó: “Un sermón es más que palabras; es la manifestación de una vida” (p. 413).

El sermón cautiva la atención de las personas cuando el predicador está relacionado, corazón a corazón, con Dios y con los miembros de su iglesia, a partir de una vida de servicio e interés por el bienestar de todas las personas. Es consistente cuando el predicador profundiza en el conocimiento de las Escrituras para ser edificado él en primer lugar, a fin de edificar bien al cuerpo de Cristo. Es desafiante cuando permite que la Palabra cumpla su papel, cuando “penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Heb. 4:12). Y finalmente, es coherente cuando no se limita a ser una pieza retórica de teología bien elaborada, sino que se refleja en nuestra conducta diaria.

Cuando ocupamos el púlpito con las Escrituras en las manos, ¿qué hemos ofrecido? ¿Qué tipo de experiencia espiritual trasluce en nuestras palabras? ¿Qué tenemos que cambiar en nuestra vida, a fin de que nuestros sermones sean efectivos en el propósito divino para nuestro liderazgo? Piense en esto.

Wellington Barbosa

Wellington Barbosa

Diálogo de líder

Conceptos de liderazgo desde una perspectiva cristiana.

Graduado en Teología y administración, es especialista en Aconsejamiento familiar, maestro en Teología y doctor en Ministerio por la Universidad de Andrews (USA). Trabaja en la Casa Publicadora Brasileña (CPB), donde es el director de la revista Ministerio, dirigida a pastores y líderes de la Iglesia Adventista. @prwellington7


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