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Columna | Valdeci Júnior

Sin discernimiento no hay reavivamiento

La necesidad de, guiado por el Espíritu Santo, comprender la voz de Dios.


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El estudio de la Biblia, en profunda y sincera oración a Dios, es una de las claves para comprender Su voluntad. (Foto: Shutterstock)

Cierta vez, recibí una llamada de un miembro de una de las iglesias que pastoreaba solicitándome que lo visitara. Al recibirme en su casa, me contó que supuestamente vivía uno de los momentos más felices de su vida.  Estaba practicando formas nuevas de adoración, más emocionantes y experimentaba sentimientos que nunca había vivido.

Y ahora, quería contarme una revelación que había recibido, siguiendo esta lógica: “1) Dios es amor y santidad. 2) Me acerqué más a Dios, por eso el amor se multiplicó en mi corazón. 3) Mi esposa no quiere saber de Dios. 4) Siento necesidad de transmitir ese amor a quien quiera tener la misma experiencia ‘santificadora’. 5) Entendí lo que el Señor quiere de mí: debo dejar a mi esposa e hijos y unirme a aquella joven bonita que canta en la iglesia”. Guau, ¡qué visión!

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Es claro que en la encrucijada entre las opciones que llevan al fanatismo, formalismo, liberalismo y pecaminosidad es necesario encontrar el equilibrio de la fe. Pero puede suceder que el camino de la fe, muchas veces, parezca invisible a la perspectiva humana. Y es ahí cuando nuestra oración debe ser un pasaje de la Biblia que al mismo tiempo presenta reavivamiento y discernimiento: “Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos; vivifícame conforme a tu misericordia. La suma de tu palabra es verdad, y eterno es todo juicio de tu justicia” (Salmo 119:159, 160). Supuestos reavivamientos pueden llevar a direcciones equivocadas.

Así como el conocimiento puede ser una forma de adquisición correcta de las informaciones, la sabiduría también puede ser la manera correcta de usar el conocimiento. Y una de las principales cualidades espirituales que la Palabra de Dios puede agregar a nuestra vida es el descubrimiento de una percepción mejorada y más aguzada en la selección de los pensamientos y acciones.

También en esto está el significado del término “Reavivados por su Palabra”. El verdadero reavivamiento no sucede en cualquier crecimiento considerado bíblico, teológico o piadoso. Se necesita ser un buen entendedor para lograr leer lo que estoy dejando aquí entre líneas. Pero si usted se detiene y abre su corazón a Jesús, él es quien deberá hablarle al corazón y no yo.

La búsqueda del entendimiento que procede del Espíritu Santo

El conocimiento principal del universo es aquel que consiste en amar a Dios guardando los cuatro primeros mandamientos, sumado al amor al prójimo procedente de la observancia de las otras seis ordenanzas de su ley. Amor + obediencia = amor. (1 Juan 2:3-6; 4:7, 8, 20, 21). Y claro que el apego enfermizo a la tradición es al mismo tiempo motivación y consecuencia de falta de alegría en obedecer, en contraste con la alegría de la salvación en obediencia por amor que experimenta quien está realmente relacionándose con Jesús (Mateo 23:27; Marcos 7:5-9; Lucas 11:39, 40).

Pero, como las señales y maravillas no prueban que alguien es seguidor de Jesús, debemos tener consciencia de que el conocimiento interpersonal mutuo de la relación entre Dios y el ser humano está en la obediencia, y no en determinadas creatividades (Mateo 7:21-23).

Hay muchas personas que experimentan algo que ellas mismas creen haber sido una manifestación sobrenatural de Dios. O como mínimo se creen iluminadas. ¿Cómo saber si eso se trata de algo realmente legítimo? Considerando el trasfondo del gran conflicto, tenemos que cuidar quien o qué puede estar detrás de cada una de esas suposiciones.

La base inicial está en una comunión que busca a Dios con intensidad, sinceridad y mente abierta para saber su voluntad y sujetarse a ella, y no para sujetarlo a la propia voluntad. El camino está en observar y seguir por las puertas que se sigan abriendo mediante los dones (Romanos 12:4-8; 1 Corintios 12:4-7; Efesios 4:11-16) y los frutos (Juan 15:1-7; Gálatas 5:22) concedidos por el Espíritu Santo.

Sobre todo, debemos honrar a Dios y buscar una vida santificada. “La promesa del Espíritu no se aprecia como se debería. Su cumplimiento no se comprende cómo se podría. La ausencia del Espíritu es lo que hace tan impotente el ministerio evangélico. Se puede poseer sabiduría, talentos, elocuencia, todo don natural o adquirido; pero sin la presencia del Espíritu de Dios no se conmoverá a ningún corazón ni ningún pecador será ganado para Cristo. Por el otro lado, si están relacionados con Cristo, si los dones del Espíritu son suyos, los más pobres y los más ignorantes de sus discípulos tendrán un poder que hablará a los corazones. Dios los convierte en los instrumentos que ejercen la más elevada influencia en el universo” (Palabras de vida del gran Maestro, p. 263).

Si buscamos el poderoso derramamiento del Espíritu Santo y deseamos glorificarlo por medio de nuestra vida alineada a su voluntad, el reavivamiento verdadero dejará de ser una expectativa para transformarse en una realidad. El discernimiento verdadero deberá provenir de él.

Valdeci Júnior

Valdeci Júnior

Reavivamiento y Reforma

La espiritualidad que lleva a la práctica

Licenciado en Teología Educativa y Maestro en Misión Urbana, trabajó en la Educación Adventista por 2 años, en la Escuela Bíblica de Nuevo Tiempo por 5 años y es pastor de iglesias desde hace 9 años. Produce y presenta el programa restablecida por su Palabra en Radio Nuevo Tiempo y es el autor del libro REAVIVAndo & REFORMAndo.