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Natanael Castro

Natanael Castro

Misión digital

Una visión ministerial y técnica de cómo evangelizar usando las herramientas digitales.

El evangelismo digital resumido en un embudo – Parte III

En los últimos artículos, hablé sobre cómo aplicar el embudo de ventas al evangelismo digital, trayendo algunos ejemplos de cómo hacemos eso aquí en Nuevo Tiempo. En este artículo, finalizaremos este camino analizando las tres últimas etapas del embudo: iglesia local, bautismo y TMI (Todo Miembro Involucrado).

Si usted todavía no leyó las partes I y II de este contenido, recomiendo enfáticamente que lo haga, pues este artículo solo tendrá sentido después de haber comprendido los anteriores.

Si usted ya los leyó, vamos a la cuarta etapa del embudo.

Iglesia local

Hasta aquí, el interesado tuvo una relación virtual, consumiendo contenido, conversando sobre sus necesidades y estudiando la Biblia. Pero ahora, es necesario dar el próximo paso: hacer que la relación se vuelva personal. Después de todo, como ya vimos aquí, el evangelismo digital tiene el mismo propósito de los demás métodos: convertir personas reales.

Entendiendo eso, la estrategia de evangelismo digital debe incluir la aproximación personal. Si usted o su iglesia ha formado un ejército de seguidores en internet, pero eso no se traduce en prácticas y relaciones reales, es necesario revisar sus conceptos de evangelización. Dejo, aquí, algunos versículos que refuerzan la importancia de involucrarse en la iglesia local: Hebreos 10:24, 25; Romanos 12:4, 5; 1 Corintios 12:12, 13; Efesios 4: 3-6.

En nuestra estrategia, en la Nuevo Tiempo, esta conexión con la iglesia local se llama “puente”. El interesado puede ser invitado a visitar una congregación o ser visitado por un pastor. Esta invitación puede ser realizada por agentes humanos (que diariamente están conversando con las personas y, al percibir que el interesado está listo para dar ese paso, ofrecen la oportunidad. Una vez que la persona acepta, se encargan de buscar la iglesia o el pastor más cercano a su dirección) o a través de Esperanza (que está programada para hacerlo en lecciones específicas de algunos cursos bíblicos). En otra oportunidad, hablaré con más detalles sobre estos aspectos; por ahora quiero que usted entienda que nuestra estrategia está pensada para que, en algún momento, la persona reciba la invitación para conocer una congregación.

Otra cosa importante que hacemos es acompañar de cerca si el puente fue concretado; y aquí le dejamos un consejo. En lugar de simplemente decirle a la persona “ve a una iglesia”, traemos hacia nosotros la responsabilidad de conectarla con una. Eso demuestra nuestro interés real en que eso ocurra, además de minimizar los riesgos de que la persona se ponga cómoda y no tome la iniciativa. La siguiente imagen muestra una parte del acompañamiento que hacemos; los puntos rojos representan a las personas que aún están esperando que encontremos al pastor más cercano de su casa, y los de color violeta, las personas que ya fueron conectadas a un pastor o iglesia local en los últimos 50 días.

A propósito, además del territorio sudamericano, también hacemos esos puentes en algunos países africanos y europeos, y en los Estados Unidos.

Bautismo

El bautismo es una responsabilidad conjunta del evangelista digital y de la iglesia que recibió al interesado. Y en esta tarea compartida, es muy cierto que hay factores que no logramos controlar. Aun así, la persona que es conectada a la iglesia local continúa estudiando la Biblia y conversando con nuestro equipo; por eso, este punto aún es parte del embudo.

Nosotros siempre tratamos el tema del bautismo en los estudios bíblicos. A veces, por temor al rechazo de los interesados, algunos evangelistas dejan de lado estos aspectos más “denominacionales”, adoptando estrategias más “ecuménicas”. Sin embargo, somos parte de una iglesia remanente y distintiva, y esta verdad no puede ser dejada bajo la alfombra simplemente por miedo de causar fricciones o alejamiento.

Bueno, el bautismo no es una métrica que acompañamos de cerca. Aun así, recibimos semanalmente decenas de fotos de personas que estudiaron la Biblia con Esperanza y volvieron solo para agradecer y contar sobre el bautismo. Solamente hoy, mientras escribo este artículo, ya hemos recibido cuatro fotos de bautismos del fin de semana.

TMI

La sigla, traducida al español, significa “todo miembro involucrado”. Básicamente, ella quiere decir que, como tales, debemos involucrarnos integralmente en la misión. En el libro Servicio Cristiano, Elena de White declara que “Cada verdadero discípulo nace en el reino de Dios como misionero”. Este sentido de deber también debe ser plantado en el corazón de quienes están siendo evangelizados, pues somos transformados para transformar. Como dijo Jesús, somos la sal de la tierra y la luz del mundo (Mateo 5:13, 14).

Pensando en esta participación en la misión, Esperanza incentiva a cada estudiante de la Biblia a invitar a sus amigos a que también lo hagan (para saber más, ingrese a adv.st/estudiarlabiblia). A los que ya son adventistas, ella los motiva a crear grupos de estudio y ser instructores bíblicos (para saber más, ingrese a adv.st/ensenarlabiblia).

En los últimos meses, debido a la pandemia y al aislamiento social, muchas personas descubrieron la existencia de Esperanza y comenzaron a dar estudios bíblicos, formando una pareja misionera con ella. A lo largo de los meses, recibimos diversos relatos de personas que nunca habían hecho eso porque no sabían cómo, o por miedo o vergüenza, pero que vieron que esas barreras cayeron por el trabajo conjunto con Esperanza. Inclusive, recibimos relatos de instructores que enseñaron la Biblia a más de 40 personas simultáneamente, incluso en diferentes países.

Un recurso que todavía estamos trabajando para implementar, y que tiene como objetivo aumentar ese sentido de misión entre los miembros, es un estudio bíblico “posbautismal”. En él, queremos abordar asuntos referidos al trabajo misionero y características organizacionales que todo miembro debe conocer. Mientras tanto, este es solo un proyecto, pero lo menciono para tener más ideas que, tal vez, usted pueda aprovechar de alguna manera.

Y, así, finalizamos nuestro camino por el embudo. Espero que estos artículos le hayan ayudado a pensar el evangelismo digital de forma más estructurada y sistemática. En el próximo artículo, voy a compartir con ustedes una imagen que entró en mi cabeza y me hizo repensar seriamente sobre lo que compartí en estos textos sobre el embudo. ¡Nos vemos!

 

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