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Maura Brandão

Maura Brandão

Ciencia y Religión

Los principales hallazgos de la ciencia analizados desde el punto de vista bíblico

La mayoría de las historias sobre el origen del hombre son incompatibles con el registro fósil

Hombre de Piltdown. Las partes más oscuras fueron supuestamente encontradas por científicos y utilizadas para reconstruir la imagen. (Foto: Wikicommons)

En una investigación publicada a principios de mayo de 2021, el investigador Sergio Almécija, de la División de Antropología del Museo de Historia Natural Americano afirma que es difícil conciliar el registro fósil y la narración de la evolución humana defendida por la teoría de la evolución.

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La frase “el hombre vino del mono” representa un razonamiento equivocado, pero es muy popular cuando se menciona el paradigma de la evolución, especialmente el humano. De acuerdo con la teoría de la evolución popularizada y sistematizada por Darwin en el siglo XIX, la vida habría surgido mucho tiempo atrás, de manera espontánea a lo largo de los millones de años y por la acción de la selección natural se fue diversificando y se produjeron todas las formas de vida que conocemos hoy.

Darwin, todavía en el siglo XIX, en su libro La descendencia del hombre y la selección en relación con el sexoafirmó, sin ninguna base de registro fósil que, de acuerdo con el concepto de la ancestralidad común, habríamos surgido del mismo ancestro que dio origen a los monos. Como los simios se encuentran en África, afirmó que los seres humanos habrían surgido en ese continente y de allá se esparcieron a todos los extremos del mundo.

¿Los fósiles encontrados son evidencia de la evolución humana?

Desde entonces, se ha hablado sobre la evolución del hombre en relación con los fósiles encontrados, y en cada descubrimiento nuevo, los medios de divulgación científica no hablan de presentar la evolución humana como un hecho comprobado. Pero ¿será así? ¿Será que este tema está grabado en piedra y dado por terminado?

No es eso lo que encontramos después de una lectura atenta de los estudios y artículos publicados. El registro fósil está lleno de fallas e inclusive con relatos de fraude. El más famoso de ellos es el famoso hombre de Piltdown. Los investigadores, de los cuales podemos destacar a Charles Dawson, divulgaron en los primeros años del siglo XX el hallazgo de un fósil que sería hasta allí una especie nueva del hombre primitivo, que hasta recibió el nombre Foanthroopus dawsoni, en homenaje el científico anteriormente citado.

Después de algunas décadas de avances de los métodos de investigación, en 1953, el descubrimiento fue declarado un fraude. Eso se debió a que los hallazgos consistían en una mandíbula de simio y un cráneo de un hombre moderno totalmente desarrollado. Quedó demostrado el uso de lijas para dejar los huesos y dientes con apariencia más antigua y que también fueron sometidos a sustancias químicas para obtener el mismo resultado. Es la famosa “artimaña” científica.

Problemas recientes

Sería deshonesto colocar todos los trabajos de paleoantropólogos en la misma “bolsa” del fraude del hombre de Piltdown, pero eso no significa que en las últimas décadas la historia haya tenido un desenlace mejor.

Un artículo de revisión publicado en la revista Science del día 7 de mayo de 2021, presenta evidencias de que el fósil registrado no podría ser más confuso. Uno de los autores, Sergio Almécija, afirma: “Cuando miramos la narración del origen de los homínidos, es todo un gran desorden, no existe consenso sobre el asunto. Las personas están trabajando con paradigmas diferentes, y eso es algo que yo no veo que suceda en otras áreas de la ciencia”. Él continúa: “Más de 50 fósiles de géneros de simios están documentados en África y Eurasia. Sin embargo, muchos de esos fósiles muestran una combinación de mosaicos de aspectos que no se igualan a las expectativas de los representantes antiguos de los simios modernos y linajes humanos. Como consecuencia, no hay consenso científico en el papel evolucionario desempeñado por esos fósiles de simios” [1]. (Énfasis hecho por la autora)

Esas no parecen afirmaciones de un hecho comprobado científicamente como se propone en la teoría de la evolución. Es interesante “pasearse” por el artículo completo y evaluar una imagen en la que se representan los fósiles usados en los análisis de filogenética (basado en un posible grado de parentesco entre los animales a partir de la similitud entre ellos). En su totalidad, ellos no están completos, están esparcidos, contienen solo fragmentos de huesos. En la leyenda debajo de la imagen se puede leer “el taxón (categoría) del fósil está en color por la posible hipótesis filogenética” [2].

Datos de interpretación

Una precaución que debemos tener al leer informaciones como esas es separar datos de interpretación. No podemos negar los datos, en ese caso, son los fósiles o huesos antiguos de seres que vivieron en un pasado lejano. Ya la interpretación es esencialmente influenciada por la cosmovisión del investigador. Interpretar las semejanzas de esos fósiles y elaborar una hipótesis basada en la ancestralidad común forma parte de la cosmovisión evolucionista.

Sin embargo, eso no significa que esa relación de parentesco esté comprobada, aún más cuando estamos en territorio de la ciencia histórica en que no tenemos posibilidad de comprobar esas hipótesis relacionadas a eventos que habrían ocurrido “millones de años atrás”.

Los fósiles de los supuestos “ancestros de los humanos” también pueden ser interpretados por la cosmovisión creacionista como pertenecientes a grupos diferentes de humanos que vivieron en el pasado. Dios dio a su creación la capacidad de adaptación y eventualmente la posibilidad de que ocurran cambios limitados en las especies, lo que llamamos microevolución o diversificación de bajo nivel. Todas esas formas de homínidos, como el Homo erectus o el homoneanderthalense, serían representantes de la especie humana. Y que, a lo largo de tiempo, pasaron por diferenciaciones causadas por adaptaciones fisiológicas y hasta por cambios ambientales como el tipo de clima y los recursos alimentares.

Es muy fácil relacionar ese aspecto con las variaciones que existen dentro de la especie del perro y del gato, por ejemplo. ¿Por qué no aplicar el mismo concepto a los humanos que salieron del arca después del diluvio? [3] Además, la ubicación de esos fósiles en África y Eurasia puede encajarse en el relato bíblico de las dispersiones que ocurrieron después del diluvio y de la confusión de los idiomas en la Torre de Babel.

El registro fósil está lejos de “comprobar” la teoría de la evolución, pues todavía hay muchas preguntas e hipótesis que no tienen respuesta. Por el lado del relato de la creación, es importante entender que tampoco tenemos todas las respuestas. Pero, al mismo tiempo, es necesario saber que la Biblia es confiable para sugerir nuevas líneas de investigación a fin de poder entender mejor nuestros orígenes y dar razón de nuestra fe.


Referencias

[1] Evolutionary Dispute: Most Human Origins Stories Are not compatible with known fossils. https://scitechdaily.com/evolutionary-dispute-most-human-origins-stories-are-not-compatible-with-known-fossils/. Acceso el 09.05.2021.

https://science.sciencemag.org/content/372/6542/eabb4363/tab-pdf

[2] ALMÉCIJA, S. et al. Fossil apes and human evolution. Science, v. 372, n. 6542, p. eabb4363, 7 de mayo 2021. Disponible en: <http://science.sciencemag.org/content/372/6542/eabb4363.abstract>.

[3] Ronny Nalin. De onde vêm os seres humanos? https://dialogue.adventist.org/pt/2261/de-onde-vem-os-seres-humanos

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