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Karyne Correia

Karyne Correia

Salud Mental

Cuidados para tener una vida mentalmente saludable

Cómo superar traumas

Delante de ciertas situaciones, es necesario buscar ayuda profesional (Foto: Shutterstock)

Incendio, rotura de represa, lluvias, accidentes… En la mente de algunas personas, la pregunta es: “¿Qué más nos puede suceder este año”? Algunas tragedias difícilmente saldrán de la memoria de las personas; en especial de la de quienes vivían en la ciudad. El desarrollo de traumas en la mente de quien vive situaciones así no nos sorprende.

El abuso sexual, el bullying, el acoso moral, la violencia obstétrica, un accidente de automóvil, una relación amorosa mala o, incluso hasta tragar un poco de agua en el mar son situaciones que suceden todos los días y también pueden producir traumas. Todos estamos sujetos a la formación de traumas.

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Todos los días atiendo personas que viven dificultades emocionales en función de la historia de vida que tuvieron. También suelo escuchar historias de traumas de aquellos con los que convivo día a día. Situaciones que pueden ser traumáticas para algunas personas pueden no tener ese mismo efecto en otras. Somos diferentes y percibimos el mundo de manera diferente. Como consecuencia, el mundo nos afecta de manera muy particular y, aunque vivamos el mismo evento, este no será capaz de afectarnos de la misma manera.

Incluso es posible sufrir un trauma por algo que ni siquiera nos haya sucedido directamente a nosotros. Hace algunos años, atendí a un muchacho que estaba viviendo una gran perturbación emocional debido a algo que le había sucedido a su novia. Ella había sido violada por un delincuente durante un asalto en su casa. El muchacho no estuvo en el asalto, no vio lo que ocurrió, simplemente lo supo después, pero sufrió un trauma por el que comenzó a manifestar algunas dificultades emocionales que trabajamos en terapia, para que él lo superara y pudiera volver a vivir con normalidad.

Cuando la salud emocional no funciona bien, nuestro sistema inmunológico resulta afectado, lo que disminuye nuestra resistencia a las enfermedades autoinmunes y las infecciones en general. Si nuestras demandas emocionales no reciben la debida atención después de un evento traumático, podemos desarrollar síntomas relacionados con el estrés, la depresión y la ansiedad. Y los niños pueden experimentar algún tipo de regresión.

Cómo ayudar a alguien que sufre de algún trauma

Como escribí anteriormente, situaciones que pueden ser traumáticas para algunas personas, pueden no tener ese efecto en otras. Por eso, debemos ser cuidadosos al emitir nuestros juicios sobre el sufrimiento del otro. Cosas que son “tonterías” para usted, pueden afectar profundamente a quien está a su lado. Y aquellas cosas que lo afectan a usted, sin dudas no tienen el mismo efecto en todos.

Al entrar en contacto con alguien que sufre los efectos negativos de una determinada experiencia, debemos legitimar su dolor. El ejercicio de la empatía es una de las mejores cosas que podemos hacer en esas ocasiones. Ese es el momento de despojarse de la opinión personal y de conectarse con el otro a partir de su perspectiva, para lograr entender mejor el significado que tiene la experiencia vivida para esa persona.

Es necesario, también, actuar con paciencia. Cada uno posee un tiempo de reacción. Usted puede sentirse tentado a calificar a la persona como terca o difícil, pero no ayudaría en nada. Todo lo contrario. Además, siempre que sea posible, intente ayudar a la persona a buscar orientación profesional. El psicólogo fue capacitado para tratar con esos casos y podrá ofrecer un apoyo especializado.

Cómo tratar con mis traumas

Si en su vida usted ya ha desarrollado traumas que permanecen hasta hoy, el camino a la superación se llama resignificación. Usted no puede volver el tiempo y modificar los hechos de la manera en que ocurrieron, pero sí modificar los hechos como usted los percibe o la manera en la que lo afectan.

Resignificar es atribuir un nuevo significado a algo. Lo hacemos constantemente con varias cosas a nuestro alrededor. Pero no lo hacemos intencionalmente; por lo tanto, no lo percibimos. Sin embargo, podemos hacerlo intencionalmente y, con eso, cambiar la manera en la que nos afectan los eventos del pasado.

Es posible resignificar eventos de la vida por cuenta propia. Sin embargo, en el caso de traumas, siempre recomiendo la orientación de un profesional; ya que el dolor emocional que se siente es, en gran parte, un factor que obstaculiza la realización de ese proceso solo.

Prevención

Aunque sea imposible impedir que sucedan eventos malos, podemos tener una actitud preventiva en relación a la formación de los traumas. Mientras estamos en tiempos de paz, o sea, cuando no hay ningún dolor emocional, podemos trabajar para desarrollar habilidades de resiliencia.

Desgraciadamente, la mayor parte de las personas no suelen actuar de manera preventiva, pero esa siempre es la mejor opción. Si usted desarrolla resiliencia en tiempos de paz, tendrá más estructura, cuando vengan los tiempos de crisis, tendrá más estructura emocional para tratar con los problemas y su respuesta será más adecuada.

Fe para todo el tiempo

El ejercicio de la fe es un recurso eficaz para la superación de situaciones difíciles, pues es tanto una medida preventiva contra la formación de traumas como una herramienta para enfrentarlos.

Al escribir estas palabras, me vino a la mente el texto bíblico de 2 Corintios 11:24-28. Allí el apóstol Pablo cita una serie de eventos que vivió en su ministerio. Azotes, naufragio, prisiones… En el capítulo siguiente, comenta algunas situaciones difíciles experimentadas, y en los versículos 9 y 10 vemos la descripción de esos eventos resignificados:

“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:9,10).

¡Cuánta resiliencia! ¡Qué inteligencia emocional! Transformar experiencias dolorosas en motivo de placer es atribuirle un nuevo significado a aquello que podría producir traumas. Fue el ejercicio de la fe lo que le permitió a Pablo producir ese nuevo significado. El ejercicio de la fe también puede cambiar su manera de relacionarse con los eventos de su vida.

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