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Josanan Barros

Josanan Barros

Primero Dios

Historias y pruebas de fidelidad a Dios en todos los momentos y circunstancias de la vida

Lo que enseña la Biblia sobre generosidad

La generosidad en las ofrendas es un tema muy presente en la Biblia. (Foto: Shutterstock)

Algunos ejemplos de vida brillan en el cristianismo como un farol en la profunda oscuridad de nuestro mundo egoísta. Y nos dicen: podemos ser generosos a pesar de nuestras pruebas. Esos ejemplos nos deberían desafiar a invertir nuestro tesoro en el cielo, donde la polilla, la herrumbre y los ladrones no pueden llegar.

Cierto misionero había desafiado a los miembros de su iglesia a hacer un sacrifico en favor de la causa de Dios. Al visitar a una de las familias más pobres de la iglesia, no podía creer lo que veían sus ojos. Cuando se acercó, notó que el hijo mayor estaba tirando del arado, en lugar del buey más fuerte que poseía la familia. Cuando el misionero preguntó dónde estaba el buey se sorprendió cuando la familia respondió: Lo vendimos para poder dar una ofrenda para el nuevo lugar de adoración a Dios. El misionero lloró cuando entendió el enorme sacrificio que había hecho la familia. Estuvieron dispuestos a soportar la pobreza para poder contribuir para la obra de Dios.

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Ejemplos de la Biblia para imitar

En 2 Corintios 8:1-5, Pablo incentiva a los corintios a crecer en la gracia de dar. Para motivarlos a dar generosamente, él pone el ejemplo de las iglesias de Macedonia. Pablo presenta a los macedonios como un ejemplo digno de imitar cuando se trata de dar a Dios.

Los macedonios

Macedonia era una región montañosa al norte de Grecia, en la Península de los Balcanes. La primera mención en la Biblia está en Hechos 16, cuando un hombre se aparece a Pablo en una visión y le suplica, diciendo: “Pasa a Macedonia y ayúdanos” (Hech. 16:9).

Lucas hace un relato detallado de las jornadas de Pablo por Macedonia (Hech. 16:11-17:14). Pablo predicó en Filipos, la ciudad principal de macedonia. En esta ciudad, Pablo tuvo su primera convertida en Europa, una mujer llamada Lidia, que era una vendedora de púrpura. Pablo menciona varias veces el sacrificio que soportaron los cristianos de Macedonia para suplir sus necesidades y las necesidades de otros. (Rom. 15; 2 Cor. 8; Fil. 4).

Los macedonios fueron condenados al ostracismo y perseguidos porque creían en el Señor Jesús. Por esa razón abandonaron los falsos dioses y su manera vacía de vivir. Muchos, en condiciones similares, obrarían para auto conservarse, pero no los macedonios. Ellos estaban en una profunda angustia, pero contribuyeron para aliviar a otros. A los cristianos de Macedonia, a pesar de todas las pruebas, se los describe como poseyendo abundante alegría en medio de la tribulación, esa alegría abundaba en su generosidad.

Su pobreza extrema

Pablo resalta el hecho de que los macedonios no eran solo pobres, sino extremamente pobres. Era sorprendente para Pablo observar que las personas tan pobres podrían ser tan generosas. ¿Cómo podría abundar la generosidad entre tanta pobreza? Para Pablo eso era un milagro que solo podía atribuirlo a Dios. Pablo usa el ejemplo de los macedonios para presentar el siguiente desafío a los cristianos de otros lugares y épocas.

¿En qué deberíamos hacer nuestra principal inversión? 

Pablo da el siguiente consejo a través de Timoteo:

“A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.  Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos;  atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna” (1 Tim. 6:17-19).

Las limitaciones temporales no significan limitaciones espirituales

El ejemplo de Macedonia enseña de manera elocuente a los miembros de iglesia que tienen que servir al Señor en una posición de pobreza. Miramos nuestra situación y nos preguntamos: ¿Qué podemos dar al Señor si somos tan pobres?

“Así enseñó [Jesús] que el valor de la dádiva no se estima por el monto, sino por la proporción que se da y por el motivo que impulsa al dador” (Elena de White, Los hechos de los Apóstoles, p. 275).

Algunos de nuestro pueblo pueden pasar por pruebas y desafíos financieros, pero el  fuerte ejemplo de los macedonios silencia nuestras protestas. Y acalla todas nuestras disculpas hasta que estemos obligados a confesar que nuestro egoísmo y auto conservación nos impiden dar generosamente a la causa de Dios.

Como podemos llegar a ser generosos

Una pregunta para responder: ¿Qué hizo que los cristianos macedonios formaran una iglesia tan generosa y alegre que no necesitaban ser forzados a dar? ¿Qué les hizo pedir al apóstol que les concediera el privilegio de participar en el ministerio de dar? ¿Cuál era el secreto? En verdad, no existe secreto en la causa de Dios, todos podemos vivir una vida de generosidad y victoria sobre el egoísmo.

En la disposición a ofrendar con generosidad se destacan tres aspectos:

Habían recibido la gracia de Dios

Somos por naturaleza egocéntricos y no queremos dar generosamente. Y cuando damos, podemos hacerlo por motivos egoístas. Para dar a la causa de Dios libremente, tenemos que encontrar la gracia de Dios en la persona de Jesucristo. Si comprendemos su sacrificio en la cruz por nosotros, esto tocará las cuerdas invisibles de nuestros corazones, derretirá el egoísmo y egocentrismo que hay allí. Solamente cuando vemos al Hijo del Hombre levantado por nosotros somos atraídos más cerca de Dios. Cuando miramos su sacrificio hecho por nosotros, en nuestros corazones surge el deseo de   retribuir; el amor despierta amor. De hecho, nosotros amamos porque él nos amó primero. Su amor nos va a constreñir e nos impulsará a dar.

Primero se dieron a sí mismos al Señor

La razón por la cual muchas personas no dan generosamente es porque, realmente, no se han entregado al Señor. El secreto por detrás de la verdadera donación se encuentra en la donación de nosotros mismos primero a él. La razón por la cual los macedonios dieron, más allá de las expectativas, y más allá de su capacidad, es por el mismo factor. Ellos se habían entregado al Señor. La verdad es que solo podemos dar generosamente, siendo ricos o pobres, si nosotros mismos nos damos primero al Señor.

Se entregaron a la causa

Generalmente, nos resulta difícil desperdiciar nuestros medios. Solo invertimos dinero en cosas que son importantes para nosotros. Por esa razón Jesús declara que nuestro corazón sigue nuestro tesoro.

Tenemos buenos ejemplos para imitar, por eso necesitamos ir a la presencia de Dios ahora y cada día, para que él nos dé fuerza y capacidad para hacer lo que sabemos que debe ser hecho.

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