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Janete Suárez

Janete Suárez

Educación familiar responsable

La importancia de la educación en el hogar en el cotidiano de la familia

Somos padres, ¿y ahora?

Los padres deben acompañar el desarrollo de los hijos de cerca (Foto: Shutterstock)

En el tiempo cuando los niños jugaban en la calle hasta el anochecer, la preocupación de los padres no iba mucho más allá de la esquina cuando era hora de llamarlos para que entren a tomar un baño y vayan a dormir, o se prepararen para ir a la escuela al día siguiente. A pesar de los problemas que seguramente había, lo que importaba era que los hijos estuvieran dentro de casa, en el abrigo y cuidado del hogar, como se lee en la porción del poema “¿Están todos los niños adentro?” de autor desconocido.  (Traducido del portugués).

Lea también:

Tú, ¿puedes dormir mientras soplan los vientos?

¿Ya están todos los niños adentro?

La noche viene y las nubes se encierran,

cambiando en la oscuridad el cielo de añil;

los animales para el refugio se van,

y los pajaritos volando de a mil.

Los truenos estallan, rompe la tormenta,

y las tinieblas extienden su manto.

¿Ya están todos los niños adentro?

 

¿Ya están todos los niños adentro?

La noche viene, la noche en la que el pecado

acampa trémulo por la calle, afuera,

buscando al incauto, al joven descuidado,

prendiéndolo en sus telas sin demora.

O madres, cerradle pronto vuestra puerta,

guardad ansiosas vuestras esperanzas.

¿Ya están todos los niños adentro?

Desafíos que enfrentan los padres y madres

Los tiempos cambiaron y las preocupaciones avanzaron puertas adentro. Considerando los días actuales, es oportuno para los que llegan a ser padres buscar buenas respuestas para la pregunta: “Somos padres, ¿y ahora?” Ser padre es, al mismo tiempo, tener desafíos. El desafío no es solo en relación a los deberes comunes de la paternidad/maternidad, de acuerdo a los establecido, por ejemplo, por la Constitución Federal Brasileña de 1988, en el Artículo 227, que dice […] es deber de la familia, (de los padres), de la sociedad y del Estado asegurar al niño, al adolescente y al joven, con absoluta prioridad, el derecho a la vida, a la salud, a la alimentación, a la educación, a la recreación, a la profesionalización, a la cultura, a la dignidad, al respeto, a la libertad y a la convivencia familiar y comunitaria, además de colocarlos a salvo de toda forma de negligencia, discriminación, exploración, violencia, crueldad y opresión”.

Ser padres no se refiere solo a las responsabilidades establecidas por el Artículo 22 del Estatuto del Niño y del Adolescente (ECA) al afirmar que “A los padres les incumbe el deber de sustento, custodia y educación de los hijos menores, les cabe además, en el interés de estos, la obligación de cumplir y hacer cumplir las determinaciones judiciales”.

La verdad es que los desafíos ganaron otras dimensiones. Los padres se preocupan por la exposición de sus hijos a la violencia, con a la influencia negativa de los medios de comunicación y de los modelos en la formación del carácter y la personalidad. Se preocupan con el sedentarismo, que lleva a la obesidad y problemas de salud; con la posibilidad de la dependencia química y electrónica; con el comportamiento inmoral; la irreverencia hacia lo sagrado; la falta de respeto; la irresponsabilidad; la falta de límites y de habilidades interpersonales de algunos hijos, entre otros aspectos.

Además, la preocupación aumenta cuando los hijos todavía jóvenes entran en depresión; presentan baja autoestima; bajo índice de tolerancia; pensamientos suicidas; dificultades, disturbios y brotes psicóticos, etc.

En muchos casos, los hijos apenas salen de casa para ir a la escuela.

Repensando los deberes y cuidados

La dimensión de deberes y cuidados de quien llega a ser padre o madre o planea serlo, tiene que ser repensada, ya que se corre el riesgo de que la familia se disuelva, los hijos cometan delitos o se enfermen. Dante tales riesgos es necesario ser padre con más intención y disposición. Además de amar a los hijos incondicionalmente y de conocer aspectos de su desarrollo en cada fase para educarlos de manera adecuada, es importante cuidarlos para que construyan buenas emociones.

Es necesario saber un poco más sobre ellos, preocuparse por ellos, saber dónde están, con quién están, qué están haciendo, aunque sea dentro de casa, quiénes son sus amigos, qué comieron y qué bebieron. De la misma forma deben tener conciencia de qué están leyendo, escuchando y mirando.

Los padres deben educar a los hijos desde pequeños, para poder dar sentido a su vida, integrándolos a actividades en las cuales para que se sientan útiles, responsables e indispensables en la rutina familiar. Deben compartir con ellos su historia de vida, asegurándoles que son consecuencia de ella.

También es importante corregirlos, mostrándoles donde se equivocan, ponerles límites, no dándoles todo lo que piden, para que valoricen lo que tienen y luchen para obtener lo que les gusta. Es necesario enseñarles a tener resiliencia y “preparar a los hijos para soportar las derrotas y dificultades con tranquilidad y espíritu de lucha” (Zagury, 2006, p. 98).

Para ser buenos padres se debe estar atento al silencio de los hijos en torno de mucha tecnología. Si fuera necesario, impidan que cierren la puerta de su cuarto y se aíslen de la familia, construyendo para sí otros tipos de relaciones, ingresando a contenidos que los padres no imaginan que serían capaces contactar.

Es necesario aprender, informarse, actualizarse.  También hay que disciplinar a los hijos, recordando que la disciplina debe aplicarse de acuerdo con el niño, su edad, conocimiento y en proporción a la seriedad de su error. Hay fallas que pueden corregirse con una mirada seria, y el niño ya será capaz de entenderla.

Educación integral

La educación estará incompleta cuando se entienda solo su dimensión física, emocional, mental y social. Para ser integral debe incluir la espiritualidad. El impacto de la espiritualidad es mayor y mejor cuando se hace un estilo de vida. En un cristiano debe haber coherencia en todo lo que se dice y la manera como se vive. Comprende también la necesidad de estar en constante alerta para que los hijos “no se conformen con los modelos de este mundo” (Romanos 12:2). Para eso, los padres deben compenetrarse de su obligación de dar al mundo hijos que tengan un carácter bien desarrollado, hijos que tengan fuerza moral para resistir la tentación y cuya vida sea una honra para Dios y una ‘bendición para los semejantes’ (White, 2008).

En la educación integral, la misión de los padres es instruir a los hijos en los objetivos trazados para ellos, de manera que con el pasar de los años, no se desvíen de ellos (Proverbios 22:6). Por lo tanto, en la dimensión espiritual, ante la pregunta “Somos padres, ¿y ahora?”, la misión principal de los padres debe ser enseñar a los hijos pensando en el principio de que son seguidores del Maestro, que necesitan a Cristo como Salvador, que deben colocar a Dios en el centro de su vida. De esa forma, cuando alguien pregunte: “¿Dónde están sus hijos?”, que los padres puedan afirmar con convicción: “Mis hijos están dentro de casa, y muy bien cuidados”.

Referencias:

Brasil, Constitución de la República Federativa de Brasil, del 5 de diciembre de 1988.

http://www.senado.leg.br/atividade/const/con1988/CON1988_05.10.1988/art_227_.asp

_____, Estatuto del Niño y del Adolescente. Ley 8.069/90, del 13 de julio de 1990.

http://www.chegadetrabalhoinfantil.org.br/wp-content/uploads/2017/06/LivroECA_2017_v05_INTERNET.pdf

Dobson, J. (2006). Como lidar com a Teimosia de Seu Filho. São Paulo Hagnos, 2006.

Estatuto da Criança y do Adolescente (CEA).

Petersen, J.A. (1994). Filhos Precisam de Pais. São Paulo: Fiel, 1974.

Zagury, T. (2006). Educar Sem Culpa: a gênese da ética, 23ª ed. Rio de Janeiro.

White, E.G. (2008). Fundamentos da Educação Cristã. Casa Publicadora Brasileira, Tatuí, SP.

 

 

 

 

 

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