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Hildemar Santos

Hildemar Santos

Salud y Espiritualidad

Cómo prevenir enfermedades y tener una vida saludable.

ABLD – Atrofia Braquial Lateral Derecha

¿Sufre usted de ABLD? ¿Está su iglesia siendo afectada por la ABLD? El Estudio de Salud Adventista, realizado en los Estados Unidos de Norteamérica, mostró que la proporción de adventistas vegetarianos es de 50%. Eso puede significar que la mitad de la iglesia no sigue los principios de la reforma prosalud. Y mi pregunta es: ¿por qué? Tal vez este sea un problema mundial hasta peor en otros países donde ciertamente el índice de vegetarianismo es mucho menor.

Eso duele y me parece muy extraño en una época en que la población general está preocupándose más por la salud. Hoy existe una tendencia general del público de buscar alimentos más saludables, ricos en nutrientes, exentos de pesticidas, hormonas y antibióticos y que no sean genéticamente modificados. Y 50% por ciento o más de nuestros hermanos todavía están durmiendo en la cuestión de la reforma prosalud y sufriendo de ABLD.

ABLD significa Atrofia Braquial Lateral Derecha, o atrofia del brazo derecho. Para aquellos que no son adventistas, el brazo derecho es considerado la obra de la reforma prosalud dentro del cuerpo que es Cristo. Se nos aconseja usar el brazo derecho, así como Cristo usaba el ministerio de la curación y después predicaba el evangelio. Así, el brazo derecho, nuestro ministerio de salud, debería ser una de las actividades prioritarias de la iglesia y de los miembros individualmente.

Es interesante observar que muchos especialistas no adventistas no sufren de ABLD. Médicos no adventistas, muchos de ellos ateos y evolucionistas, han realizado avances recientes de la medicina preventiva. Por ejemplo, el Dr. Esselstyn, de la Clínica Cardiológica de Cleveland y el Dr. Ornish fueron los primeros en probar que la cardiopatía puede ser revertida con una dieta estrictamente vegetariana. Sus resultados fueron publicados en publicaciones científicas con varios casos comprobados con rayos X, tomografías y ecografías.

No conozco ningún otro médico cardiólogo adventista que haya hecho algo semejante, probando que las enfermedades coronarias están relacionadas con el estilo de vida y principalmente con la dieta y así pueden ser revertidas si la dieta fuera corregida. Y esa es la enfermedad que más mata en el mundo, aun en los países en desarrollo y hasta entre los adventistas. Según el Dr. Fraser, del Estudio de Salud Adventista, los miembros de iglesia sufren y mueren de las mismas enfermedades que la población en general; sólo que mueren más tarde.

Pero la pregunta todavía está en el aire: ¿Por qué gran parte de la iglesia no está interesada en la reforma prosalud? ¿Por qué existe una epidemia de ABLD en un tiempo en que la prevención y la reversión de las enfermedades son demostradas por la ciencia? Mi respuesta es simple: porque no se nos enseñó sobre la reforma prosalud y que para tener salud es necesario un cambio de hábitos. En muchos países la reforma prosalud defendida por la iglesia consiste apenas en no comer carne de cerdo, no fumar y no tomar bebidas alcohólicas. Esta ha sido la esencia de la reforma prosalud.

Por ejemplo: he sido adventista toda mi vida, todos mis abuelos eran adventistas y por lo menos una de mis bisabuelas era adventista. Pero sólo descubrí que existía la reforma prosalud alrededor de los 18 años. Hasta entonces no fumaba, no bebía, no comía carne de cerdo ni de camarón, sin embargo, comía carne, como buen gaucho (llamados así los moradores del sur de Brasil), comía azúcar y dulces sin restricción, no me preocupaba comer cereales refinados ni restringía ningún refresco.

Cuando mi padre compró los libros de Elena de White, en pocos meses leí los cinco libros de salude escritos por ella: La temperancia, Consejos sobre el régimen alimenticio, Consejos sobre la salud, El ministerio médico y El ministerio de curación. Esto fue bastante para cambiar mi estilo de vida completamente y me inspiró a entrar en la facultad de medicina y finalmente me condujo a Loma Linda, donde ya estoy hace más de veinte años (como estudiante primero y ahora como profesor).

Al volver a estos libros y los mensajes de salud que Elena de White fue inspirada a escribir, concluí que el régimen vegetariano debería ser promovido en nuestra iglesia con más énfasis, así como los demás principios de la reforma prosalud, los ocho remedios. Si el mensaje de salud es el brazo derecho, entonces este ministerio debería ser colocado en primer lugar como actividad en la iglesia.

¿Por qué algunas iglesias ni siquiera tienen un departamento de salud? ¿Y por qué no hay un enfoque mayor en la salud que en la Música, Conquistadores, Ministerio Joven y Escuela Sabática? Un gran problema es la acumulación de funciones en los diferentes niveles jerárquicos de la organización adventista. Las personas tienen el cargo del Ministerio de Salud y otros tantos juntos. Y así mismo en la Iglesia local, por tanto no tienen tiempo de cuidar ni de su salud, cuanto más de la salud de la iglesia.

Durante cinco años, fui el director del departamento de salud de una de nuestras grandes iglesias. Al final, tuve un desacuerdo con el pastor de la misma e hice la siguiente pregunta: ¿Por qué tenemos un departamento de Música en la iglesia que cuesta más de 100 mil dólares por año y el departamento de Salud no recibe un centavo? ¿Y cuando tengo que promover mis programas de salud tengo que tomar dinero de mi bolsillo?

Su respuesta fue rápida y bien clara: “La iglesia tiene una tradición de música y tratamos de mantenerla”. El amigo lector no se espantaría al saber que presenté mi renuncia. ¿Qué tipo de argumento fue este? La música es importante, y me gusta mucho, toco algunos instrumentos, canto, y ya tuve varios grupos musicales e instrumentales. Pero el ejemplo de Jesús era curar, enseñar y predicar.

Sé que no es fácil cambiar principalmente, pero el mensaje es bien claro. “Los que esperan la venida del Señor, con el tiempo eliminarán el consumo de carne; la carne dejará de formar parte de su régimen. Siempre debiéramos tener este fin en cuenta, y esforzarnos para avanzar firmemente hacia él” (Elena de White, Consejos sobre el régimen alimenticio, p. 454). Vivimos en un tiempo en que “los hijos de este siglo son más sagaces […] que los hijos de luz” (Lucas 16:8).

Ya oyeron hablar de la Dieta Aleluya – totalmente vegetariana – que está basada en Génesis 1:29 promovida por cristianos no adventistas y ya oyeron hablar de la Dieta de Daniel, promovida por varios evangélicos basada en Daniel 1:12. ¿Nosotros estamos siguiendo los consejos de Dios para estos últimos tiempos? ¿¡O estamos todos sufriendo de ABLD, atrofiando tanto nuestro brazo derecho como el de la iglesia!?

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