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Heron Santana

Heron Santana

Iglesia Relevante

Estudios y acciones innovadoras que promueven cambios sociales y ayudan a la Iglesia a ampliar su relación e interacción con la sociedad

La Iglesia y la segunda ola de la COVID-19

Con las debidas precauciones, el servicio al prójimo sigue siendo una prioridad (Foto: Shutterstock).

Los momentos de dificultad ayudan a sacar lo mejor de nosotros, dice Muhammad Yunus, el economista bengalí galardonado en el 2006 con el Nobel de la Paz, articulador de un programa de microcrédito dedicado a sacar personas de la pobreza, que alcanzó casi 7 millones de beneficiados en poco tiempo de consolidación.

El impacto subyacente en su afirmación inspira una determinación en favor del optimismo y de la esperanza en este 2020 que entra en la historia como uno de los peores periodos de la humanidad, o peor, según un reportaje reciente de la revista Time.

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La frase de Yunus provoca la pregunta: ¿En qué nos volvimos mejores en el año de la pandemia del coronavirus? Y en relación a la Iglesia, ¿en qué sobresalió y se perfeccionó? Son las indagaciones y la búsqueda de respuestas en un momento en que la pandemia parece entrar efectivamente en una segunda ola, con nuevos casos que surgen en el mundo entero y traen consigo el temor de nuevas medidas de cuarentena, rechazan la vida y afirman un tiempo de muerte, diezmando personas por decenas y centenas de miles de víctimas de la COVID-19.

Puertas cerradas, corazones abiertos

Con la adaptación humana a un mundo de distanciamiento social, sobreexposición a pantallas, relaciones virtuales y poca interacción con las calles, la pandemia puede provocar una distopía, un escenario que junta lo mejor de la tecnología con lo peor del ser humano.

En un contexto así, ¿qué puede hacer la iglesia para acoger la fragilidad humana y, al mismo tiempo, posicionarse para evangelizar y ofrecer esperanza?

El escritor y teólogo N. T. Wright, autor del libro electrónico Deus e a Pandemia [Dios y la pandemia], tomó Romanos 8 como base para señalar un camino del cristianismo en medio de la pandemia. Wright recuerda que hasta el Espíritu gime con gemidos indecibles ante los dolores del mundo creado, intercediendo por la restauración.

Y presenta a Jesús como ejemplo: en ocasión de la resurrección de Lázaro, incluso sabiendo el resultado, Jesús lloró la muerte del amigo y el sufrimiento causado a los familiares y personas cercanas. Para el autor, en la pandemia actual, la Iglesia necesita llorar con los que lloran y asumir el lamento por las vidas perdidas.

Otra percepción es presentada por Charles Spurgeon, famoso pastor inglés, conocido en la historia cristiana como el príncipe de los predicadores. En el otoño de 1854, poco tiempo después de asumir el ministerio en la capilla de New Park Street, en Londres, Spurgeon se vio pastoreando su congregación en medio de un gran brote de cólera. Él sintió que era su deber estar presente en la vida de las personas en un momento de enfermedad, muerte y tristeza.[i]

Para eso, elaboró un plan de acción con cinco pasos prácticos:

  1. Priorizó el ministerio local. Aunque ya fuera un predicador itinerante, el pastor inglés decidió que el brote de cólera exigía de él presencia y liderazgo local para apoyar a la iglesia local.
  2. Se adaptó y continuó con la ayuda. Spurgeon amplió la asistencia a los enfermos y decidió animar a los emocionalmente vulnerables.
  3. Cuidó de los enfermos. La atención fue extendida a los enfermos de la comunidad. El predicador entendió que era un momento especial en el que la iglesia tenía que estar presente en la vida de las personas.
  4. Estuvo abierto a nuevas oportunidades de evangelismo. Spurgeon no se limitó meramente a visitar a los miembros de su iglesia, sino que estaba dispuesto a visitar personas de todas las clases y religiones.
  5. Confió en Dios. Como Spurgeon se entregó al trabajo pastoral, pronto empezó a estar física y emocionalmente exhausto. Él también comenzó a temer por su propia seguridad. A pesar de sus miedos, aprendió a confiarle su vida a Dios y a su fidelidad.

Adversidades como oportunidades

La experiencia de Charles Spurgeon no fue descuidada con las precauciones personales e iniciativas necesarias de respeto a los protocolos y precauciones sanitarias en tiempos de excepción, como lo experimentado en esta pandemia actual. Pero es un ejemplo de cómo puede ser de bendición el trabajo común de la iglesia en tiempos poco comunes: estando presentes en la comunidad, cuidando de los que sufren, siendo fiel en el evangelismo e inspirando confianza en Dios durante todo el tiempo. Parece un ejemplo inspirador para este 2021 que mantiene los desafíos e incertidumbres que acompañaron al mundo durante todo el 2020.


Referencias

[i] Cinco Lições do Ministério de Spurgeon durante o Surto de Cólera. Acessado em <https://teologiabrasileira.com.br/5-licoes-do-ministerio-de-spurgeon-durante-o-surto-de-colera/>

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