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Helio Carnassale

Helio Carnassale

Manteniendo la visión

Teólogo, y magíster en Ciencia de las Religiones por la Universidad Metodista de São Paulo, Brasil. Fue pastor de iglesias y fue orador de la Voz de la Profecía. Trabajó en la Casa Publicadora Brasileña, Superbom, Unasp y desde 2015 es el director de Libertad Religiosa y Espíritu de Profecía de la sede sudamericana adventista.

Los principales temas tratados en los escritos de Elena G. de White

A lo largo de su vida, la norteamericana escribió aproximadamente 100 mil páginas (Foto: Shutterstock)

A lo largo de su vida, la norteamericana escribió aproximadamente 100 mil páginas (Foto: Shutterstock)

George R. Knight, profesor, historiador y uno de los escritores más prolíficos de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, en su obra “Introducción a los escritos de Elena G. de White”, publicada por la Asociación Casa Editora Sudamericana, presenta varios elementos que facilitan la comprensión de los escritos de esa autora, que ejerció y todavía ejerce gran influencia sobre los adventistas.

En el capítulo “Un vistazo a los principales temas tratados por Elena G. de White”, él discurre acerca de los asuntos principales que se encuentran en sus textos. Y resalta que “esos temas no son los únicos que podrían ser elegidos, pero posiblemente sean los fundamentales y los que se destacan de manera prominente en su obra”[1]. A continuación, conozca los primeros tres:

  1. El amor de Dios
  2. El gran conflicto
  3. Jesús, la cruz y la salvación
Ellen White, una de las escritoras más traducidas del mundo, a mediados de 1864 (Foto: White Estate)

Ellen White, una de las escritoras más traducidas del mundo, a mediados de 1864 (Foto: White Estate)

  1. El amor de Dios

Es probable que el amor de Dios sea el asunto más abordado en los escritos de Elena de White. En la serie Conflicto, compuesta por cinco libros (Patriarcas y profetas, Profetas y reyes, El Deseado de todas las gentes, Los hechos de los apóstoles y El gran conflicto) las tres palabras iniciales del primer libro y las palabras finales del quinto y último libro son: “Dios es amor”. La razón está en el hecho de que “la realidad del amor de Dios es el punto principal de la gran controversia entre el bien y el mal. En consecuencia, ella enfatiza el amor de Dios en cada oportunidad”[2], afirma Knight.

Otro ejemplo de la relevancia que ella le atribuye al amor de Dios se puede encontrar en el primer capítulo del libro El Deseado de todas las gentes: “El Señor Jesucristo […] vino a esta tierra oscurecida por el pecado para revelar la luz del amor de Dios, para ser ‘Dios con nosotros’”[3].  En el párrafo siguiente, la autora afirma: “Se verá que la gloria que resplandece en el rostro de Jesús es la gloria del amor abnegado. A la luz del Calvario, se verá que la ley del renunciamiento por amor es la ley de la vida para la tierra y el cielo”[4].

Así, el amor de Dios se exalta del comienzo al fin en los escritos de Elena de White. Parece ser el tema que da dirección y contexto a todos sus escritos .

  1. El gran conflicto

El gran esfuerzo de Satanás es manchar el carácter amoroso de Dios de distintas maneras a fin de que las personas miren a Dios con desconfianza y temor; y lo consideren severo e implacable. Y justamente, Dios está luchando contra esa mala comprensión del verdadero amor.

Esa lucha se centraliza en la persona de Jesús y su sacrificio de amor en favor de la humanidad. Él fue la encarnación del amor divino. Elena de White escribió: “La historia del gran conflicto entre el bien y el mal, desde que principió en el cielo hasta el final abatimiento de la rebelión y la total extirpación del pecado, es también una demostración del inmutable amor de Dios”[5].

Knight afirmó que “la demonstración del amor de Dios en el conflicto con Satanás constituye el núcleo de los cinco libros de la Serie Conflicto. Proporciona también el marco teológico que da dirección y contexto al resto de sus escritos”[6]. Los conceptos  del amor de Dios y del gran conflicto conducen naturalmente al tercer gran tema que permea toda la obra de Elena de White.

  1. Jesús, la cruz y la salvación

La escritora no solo presentó a Jesús en su lucha contra Satanás en el contexto del gran conflicto, sino que también lo presenta como un salvador personal, que a pesar de nuestra falta de méritos, ofrece esperanza ilimitada para un mundo perdido. Para ella, Jesús no fue simplemente un buen amigo o un maestro sabio, sino un salvador que murió en la cruz en favor de cada pecador.

En una de las descripciones más lindas y conmovedoras acerca de Jesús y su obra, Elena aseguró: “Cristo fue tratado como nosotros merecemos a fin de que nosotros pudiésemos ser tratados como él merece. Fue condenado por nuestros pecados, en los que no había participado, a fin de que nosotros pudiésemos ser justificados por su justicia, en la cual no habíamos participado. El sufrió la muerte nuestra, a fin de que pudiésemos recibir la vida suya”[7].

“La fe en la salvación en Cristo, o sea, la justificación por la fe, es una enseñanza que está presente en todos los escritos de Elena de White. Por la fe nos apropiamos de las bendiciones de la salvación que fue conquistada en la cruz”[8]. Para Elena de White, toda la obra de Cristo: la encarnación, vida, sufrimiento, muerte, resurrección, ascensión y ministerio intercesor aparecen como el tema central para la comprensión del cristianismo.

“El sacrificio de Cristo como expiación del pecado es la gran verdad en derredor de la cual se agrupan todas las otras verdades. A fin de ser comprendida y apreciada debidamente, cada verdad de la Palabra de Dios, desde el Génesis al Apocalipsis, debe ser estudiada a la luz que fluye de la Cruz del Calvario”[9], puntualizó ella.

Para Elena de White, nada era más importante que el conjunto de la obra de Cristo en favor de la humanidad. Por esa razón, apeló tantas veces para que la persona del Señor Jesús fuese exaltada en la vida de ministros y creyentes. Cristo debe ser nuestro suficiente Salvador e Intercesor. Solo a él sea toda la gloria. Ese llamado e invitación se renueva y alcanza a cada uno de nosotros. Sea al Señor a quien dediquemos toda honra y alabanza, por palabras y acciones, hoy y para siempre.


Referencias:

[1] Knight, George R. Introducción a los escritos de Elena G. de White. Florida, Buenos Aires, Argentina: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2014, p. 145.

[2] Ibíd., p. 146.

[3] White, Elena G. El Deseado de todas las gentes. Florida, Buenos Aires, Argentina: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1999, p. 11.

[4] Ibíd., p. 20.

[5] White, Elena G. Patriarcas y Profetas. Florida, Buenos Aires, Argentina: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1997, p. 11.

[6] Knight, George R. Introducción a los escritos de Elena G. de White. Florida, Buenos Aires, Argentina: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2014, p. 148.

[7] White, Elena G. El Deseado de todas las gentes. Florida, Buenos Aires, Argentina: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1999, p.16.

[8] Knight, George R. Introducción a los escritos de Elena G. de White. Florida, Buenos Aires, Argentina: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2014, p. 152.

[9] White, Elena G. Obreros evangélicos. Florida, Buenos Aires, Argentina: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1997, p.330.

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