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Felipe Lemos

Felipe Lemos

Comunicación estratégica

Ideas para una mejor comunicación personal y organizativa

Comunicación es cuidar de otros

El cuidado de las personas, en el contexto de la enseñanza del evangelio, es esencial en la comunicación de las organizaciones. (Foto: Shutterstock)

Para que este título tenga sentido para usted primero necesita comprender bien dos pensamientos. El primero es el de que la comunicación comprende mucho más que divulgar alguna cosa o de hacer propaganda de algo. La comunicación “tiene que comprenderse como parte inherente a la naturaleza de las organizaciones. Estas están formadas por personas que se comunican entre sí, por lo tanto, sin comunicación las organizaciones no existirían. La organización es un fenómeno comunicacional continuo”.[1]

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Eso quiere decir que cualquier persona u organización, sea una empresa, una fundación, un organismo público o también una iglesia, está produciendo comunicación todo el tiempo. Y eso no se da solo por medio de un video producido, una noticia transmitida o un comunicado oficial distribuido. Las organizaciones se comunican por lo que son y especialmente por lo que perciben las personas que entran en contacto con ellas y su mensaje.

El segundo pensamiento que tiene que ser bien entendido es el de que la comunicación implica esencialmente una relación entre las personas. Una forma interesante de entender la comunicación está en la definición de Lasbeck. Para él, “comunicar, por lo tanto, es compartir sentimientos, temores, humores, angustias, sorpresas, es estar juntos, pertenecer, vincular, estar afectado y en afecto con quien nos rodea. No es por otro motivo que los núcleos sociales de comunicación más intensos son aquellos de los cuales participamos con mayor asiduidad e intensidad: la familia, el trabajo, los grupos de interés profesional, los amigos, etc.”.[2]

Relaciones para el discipulado

Hace algún tiempo, las organizaciones están aprendiendo que comunicación también es cuidar de las personas con las cuales esta organización se relaciona. Porque así funciona nuestra vida. Nadie actúa de manera aislada todo el tiempo sin preocuparse por el que está cerca.

Y en el caso de una iglesia, una organización religiosa, eso adquiere mayor importancia todavía. Especialmente, cuando hablamos de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Una denominación que tiene como misión “hacer discípulos de todas las naciones, comunicando el evangelio eterno en el contexto del triple mensaje angélico de Apocalipsis 14:6-12, invitándolas a aceptar a Jesús como su Salvador personal y a unirse a su iglesia remanente, instruyéndolas para servirlo como Señor y preparándolas para su pronto regreso”.[3]

Comunicar, en combinación con la idea de hacer discípulos, es obviamente un concepto muy profundo. La Iglesia Adventista, desde su comienzo, está preocupada en hacer del mensaje que considera el evangelio eterno algo real, concreto, y parte integral de la vida de las personas. No se trata solo de esparcir información, sino de utilizar la herramienta educativa (enseñar) para que las personas sean discípulos de Jesús y se preparen para estar con él para siempre. El objetivo es más amplio que diseminar conocimiento. Es producir transformación.

¿Cómo cuidar de las personas?

Si la comunicación es algo más relacional, entonces los integrantes de esta organización poseen un papel activo en esta comunicación con su semejante, ¿no es cierto? Sin duda. Y eso pasa por el cuidado de las personas, pues las relaciones orientadas al discipulado involucran completamente la idea de cuidar, apoyar, dar sostén.

Destaco que la comunicación adventista se afirma, actualmente, en dos pilares: la enseñanza y el discipulado. Y eso lo hago basado en la Biblia y en los escritos de Elena de White, considerados esenciales para orientar la manera como los adventistas se comportan.

Enseñanza

Al analizar la forma como Jesús enseñaba a las personas, Elena de White, la mayor escritora adventista de todos los tiempos, explica que “El que trata de transformar a la humanidad, debe comprender a la humanidad. Solo por la simpatía, la fe y el amor, pueden ser alcanzados y elevados los hombres. En esto Cristo se revela como el Maestro de los maestros: De todos los que alguna vez vivieran en la tierra, él sólo posee una perfecta comprensión del alma humana”.[4]

Enseñar es esencialmente un acto comunicacional y Jesús actuaba conectándose a las necesidades y realidades humanas. El texto presenta una idea de comunicación enfocada en las relaciones, en la relevancia de comprender bien como las personas piensan y viven para poder enseñarles. La escritora, por lo tanto, logra conciliar perfectamente la idea de enseñanza y comunicación. Las dos acciones están totalmente unidas por el mismo propósito de transformación del ser humano.

Una iglesia relevante necesariamente tendrá que enseñar y lo hará por medio de la comunicación que piensa en el otro, que da prioridad a las relaciones para que su mensaje sea comprendido. Claro que no todos entienden o aceptan el mensaje de una organización, o se identifican con él. Pero es fundamental que lo comprendan adecuadamente inclusive para decidir cuál será su reacción ante él.

Discipulado

La idea de discipulado es clara en la Biblia y también en los libros de Elena de White. Es mucho lo que se puede decir sobre comunicación y discipulado, pero voy a dejarlo para otro artículo. Por ahora, solo quiero destacar que una organización religiosa, como la Iglesia Adventista del Séptimo Día, necesita comprender la comunicación como efectivamente una acción de discipulado bíblico. Y eso involucra a todos sus miembros y no solo a los pastores.

Burrill dice que “ser un discípulo según el Nuevo Testamento es vivir en una relación con quien está siendo discipulado. En esa relación el discípulo debe aprender continuamente sobre la otra persona, mientras que al mismo tiempo vive en sujeción a ella”.[5]

Esta relación es totalmente comunicacional y basada en la enseñanza. La comunicación adventista, en el futuro, necesitará fortalecer todavía más la idea clara de que el discipulado es una finalidad importante de todo este proceso. El discipulado tiene que ver con la transmisión de valores de una persona a otra. Y, en el aspecto bíblico, se trata de los valores enseñados originalmente por Jesús.

Y eso no tiene nada de teórico. Es totalmente aplicado a la realidad de la vida. En el contexto de la Iglesia Adventista, el fenómeno es bien claro. Si una persona entiende los principios bíblicos, los asimila y los comunica a otros está dentro del proceso, de no solo compartir información, sino también de cuidar del otro. Todo para que el otro llegue a ser también un discípulo.

En consecuencia, esta organización formada por todas las personas efectivará una comunicación mucho más relacional. Menos formal, menos institucionalizada, menos descolocada de la realidad de las personas. En resumen, hará comunicación en el mejor sentido de la palabra.


Referencias:

[1] KUNSCH, Margarida Krohling. Comunicação organizacional: conceitos e dimensões dos estudos e das práticas In: MARCHIORI, Marlene. aces da cultura e da comunicação organizacional. São Caetano do Sul: Difusão Editora, 2006, pp.167-190.

[2] IASBECK, Luiz Carlos Assis. Comunicação em rede: um conjunto de nós In: AMORIM, Lidiane e FLORCKZACK, Rosângela (org.). A comunicação nas organizações educacionais: contribuições do ECOM: Encontro de Comunicação Marista. Porto Alegre: CMC, 2011, p. 28.

[3] IGREJA ADVENTISTA DO SÉTIMO DIA. Quem são os Adventistas. Página institucional. Acesso em: 27 de out. de 2020.

[4] WHITE, Elena de. La educación. ACES, p. 78.

[5] BURRILL, Russell. Discípulos modernos. Casa Publicadora Brasileira: 2006, p. 26.

 

 

 

 

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