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Columna | Fábio Bergamo

Modo creativo y modo supervivencia

La búsqueda de traer temas de la vida cotidiana de las personas para realizar aplicaciones prácticas del cristianismo es incesante y muchas veces infructuosa. Pero un niño puede enseñar mucho.


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El juego trabaja también el concepto de colaboración y desarrollo de la creatividad. (Foto: Shutterstock)

Era el año 2018, y la fiebre de Minecraft llegaba a mi casa. Mis hijos comenzaron a disfrutar del famoso y diseminado juego que mezclaba aventura y naturaleza. Construcciones, exploración de minas, cuidado de los animales y exploración natural eran la nota tónica del juego, y hasta yo comencé a entusiasmarme en el jueguito para acompañar a los chicos y poder debatir “de igual a igual” el contenido y el entretenimiento.

Lógicamente, Minecraft está lejos de ser un entretenimiento ideal. El juego también contiene monstruos, brujas, esqueletos, tiradores de flechas, entre otras criaturas que complementan la unión entre cosas interesantes con las terriblemente banales y perjudiciales. Esa mezcla que se convierte en una bomba y que hace que el mal penetre sin ser notado en nuestras mentes.

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Y allá estaba yo, intentando jugar para acompañar a los niños. Claro que alguien como yo, que fue forjado en el mundo de los videojuegos de los antiguos Atari, Nintendo y en los juegos de aventura de la vida, tiene cierta dificultad de entender la dinámica de estos juegos modernos. Pero al Minecraft fue fácil adaptarse.

El Minecraft es uno de los productos que componen hoy ese mercado millonario que domina la escena cultural moderna: el mercado de los juegos. Según la consultoría especializada Newzoo, es un mercado que moverá hasta 2023 cerca de 200 mil millones de dólares en todo el mundo [1]. Hasta este año, se estima que 3.07 mil millones de personas en el mundo lo juegan [2]. Brasil es el tercer mercado mundial de juegos, lo que muestra la pasión nacional por el entretenimiento digital, y que motivó hasta a la presidencia de la República a bajar alícuotas de impuesto de los productos relacionados con este mercado durante la pandemia.

Mensaje adaptado

El mundo de los juegos puede compararse hoy a lo que fueron la radio, la televisión, el cine y la música. Hoy es el entretenimiento cultural más importante, así como lo fueron estos ejemplos en otras épocas. Los profesionales de estas áreas son muy valorados y las plataformas comienzan a dedicarse a los juegos y jugadores, como YouTube y Twitch. A mis hijos, por ejemplo, les gusta ver videos de jugadores que juegan y enseñan técnicas (yo no le veo gracia). Prefieren ver uno de esos videos que mirar una película, por ejemplo.

Hace exactamente un año, durante nuestro culto familiar de puesta de sol del viernes, víspera de la llegada del sábado, hablábamos sobre la creación del mundo. El tema se orientó al pecado de Adán y Eva y el plan de la redención. La conversación fluía bien y Vinicius, mi hijo menor, de siete años, expresó la siguiente conclusión:

“Entonces Jesús estaba en el modo creativo. Y nosotros estamos en el modo supervivencia”.

En ese momento nos quedamos todos en silencio. La sensación era de admiración y de haber considerado graciosa esa calificación tan enfática. Pero ¡qué percepción interesante la de él!

En el juego de Minecraft, hay dos tipos de ambientaciones en las que es posible jugar. Una de ellas, el modelo, es el modo supervivencia, donde el personaje está suelto en el mundo y tiene que sobrevivir a través de exploraciones en busca de recursos, construcción de refugios y debe protegerse de los ataques de enemigos.  Es el modo de más tensión y exige toda la destreza necesaria del juego. El otro modo, el creativo, es cuando el jugador crea un mundo, decide donde estará cada cosa, imagina un escenario donde él u otra persona jugará en el futuro, en modo supervivencia.

Vinicius logró hacer, de manera sencilla y al mismo tiempo poderosa, en una frase, un puente entre la cultura de su época y las buenas nuevas del evangelio. Ya lo imaginé conversando y presentándole la Biblia a un amiguito que no conoce a Cristo usando exactamente esta línea de argumentación: “Estamos viviendo en modo supervivencia”.

Cuántas iniciativas frustradas vemos de pastores y predicadores al intentar “adaptar” de manera forzada la cultura popular para hacerse entender por las personas y así presentarles el evangelio. Con una frase, un niño mostró que es posible.


Para leer, ver y escuchar más:

Uso de Minecraft para enseñarles a los niños sobre el cristianismo (en inglés)

https://www.growchristians.org/2021/01/11/using-minecraft-to-teach-kids-about-christianity/

Pareja usa el diseño de Minecraft para contar historias bíblicas

https://dropsdejogos.uai.com.br/noticias/cultura/dupla-de-educadores-reconta-historias-da-biblia-sagrada-com-artes-de-minecraft/


Referencias

[1] https://newzoo.com/insights/articles/games-market-engagement-revenues-trends-2020-2023-gaming-report/

[2] https://www.statista.com/statistics/748044/number-video-gamers-world/

Fábio Bergamo

Fábio Bergamo

Marcas & Marcas

El marketing y su relación con la religión

Doctor en Administración por la Universidad Federal de Bahía (UFBA), enseñó en diversas instituciones. Actualmente es docente en el área de Marketing, Estrategia y Tecnología en el Centro Universitario Adventista de Sao Paulo (Unasp), Brasil. Fue considerado uno de los 100 profesores de marketing más influyentes del Twitter por la SMM Magazine. @bergamomkt