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Ana Paula

Ana Paula

Misión y voluntariado

Hasta dónde llegan las personas que se colocan en manos de Dios para servir en la misión de predicar el evangelio

Compartir la cuchara

Para acercarse verdaderamente a otra persona es necesario entender la realidad en la que vive (Foto: Shutterstock).

Recientemente, en los alrededores de El Cairo, capital de Egipto, mi esposo hizo una visita especial a un musulmán que estaba enfermo. Fue una cena inolvidable.

Según Duane Elmer, especialista en relaciones interculturales, “la apertura es la habilidad de hacer que las personas se sientan bienvenidas en nuestra presencia y hacer que se sientan seguras con nosotros”. Por lo tanto, la apertura es una habilidad. La apertura es siempre hacia las personas, y ciertamente, de aquellas diferentes de nosotros.

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Sin tiempo para vivir

La apertura solo es real si nos permitimos cambiar para hablar el lenguaje de las personas a quienes pretendemos servir. Es decir, probablemente necesitamos cambiar nuestra forma de vestir, de hablar, de comer, de saludar e incluso la forma de entender el humor, la alegría y la tristeza.

Servir es relacionarse con personas generalmente muy diferentes de uno. Por lo tanto:

  • Esté abierto/a a nuevas experiencias;
  • Desarrolle la habilidad de hacer que las personas se sientan bienvenidas en su presencia;
  • Entienda y acepte que relacionarse con personas diferentes lo hará alguien diferente.

Proximidad e identificación

La apertura tiene que ver más en volvernos parecidos a ellos que ellos a nosotros, para que la comunicación sea más fácil. Lucas 15:2 dice que “los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come”.

¡Qué ejemplo! Jesús comía con ellos. Si comía, era porque estaba viviendo la experiencia de la aceptación. La hospitalidad no es solo abrir la casa. Es, ante todo, abrir la vida a otras personas. La palabra ‘hospitalidad’ viene de la palabra ‘hospital’, que en griego quiere decir “amando al extraño, o extranjero”. Solo que, posteriormente, la palabra se asoció a la curación.

Eventualmente, ‘hospitalidad’ podría significar que la conexión entre personas puede traer curación; un corazón abierto a las personas de diferentes culturas, estratos, clases sociales y estilos de vida. Es el tipo de hospitalidad que hace que las personas de otras tribus urbanas se sientan bienvenidas en nuestra tribu. Este puede ser el primer paso en el camino del servicio. La misión es servicio, y este camino comienza con la apertura de nuestra vida.

Con respecto a la cena con el amigo musulmán, tuvo un poco de todo que mencionamos: apertura, entrega y compartir el pan. En un gesto fraterno, el hombre enfermo le ofreció, con mucha alegría, más comida a mi esposo. Y “limpiando” con su propia boca la cuchara que estaba usando, tomó un poco más de guiso y se lo extendió a mi marido, quien, en un gesto de compasión y empatía, tomó la cuchara y comió el último bocado.

Con la colaboración de Marcos Eduardo Gomes de Lima (sociólogo y misionero).

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