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Colportor soñó en grande y vio a paralítico caminar

El proyecto también sirve como un estímulo y preparación para la vida como un todo.

5 de septiembre de 2014
Joel Neyra al centro vestido de traje junto a otros colportores.

Joel Neyra al centro vestido de traje junto a otros colportores.

Brasilia, Brasil… [ASN] Mientras diseñaba y fabricaba zapatos, Joel Neyra se preguntaba si lo que estaba haciendo era el camino que realmente Dios había trazado para él. Oriundo del humilde caserío de Catulum, ubicado en la sierra de la ciudad de Piura, Perú -un lugar que no aparece en el mapa por su pequeña extensión geográfica-, Joel quería ser alguien en la vida, pero no contento con lo que hacía comenzó a involucrarse en los asuntos de la Iglesia Adventista a la cual asistía.

En uno de los eventos de la Iglesia Adventista, a la cual asistía, el director de Publicaciones, realizó una invitación a todos los jóvenes que desearían pertenecer al proyecto Sueña en Grande y de esa manera servir a Dios. Fue así que, antes de que termine de hablar el pastor, Joel sintió que esa invitación era para él. Comenzó a leer sobre los objetivos del colportaje, buscó a colportores para que le cuenten sus experiencias y finalmente se comunicó con el Director de Publicaciones quien le invitó a unirse a la Academia del Colportaje.

Después de terminar con éxito su preparación para ser un colportor decidió dejar su empresa de fabricación de calzado y sus planes respecto a los negocios. Joel se encontraba en el mejor momento de su vida como profesional y empresario. Logró formar una productiva empresa a una corta edad. Sin embargo, ni lo más atractivo de este mundo lo hizo desistir de su firme decisión de servir a Dios en el Ministerio de las Publicaciones.

El joven cuenta que le dijo a Dios: “Quiero trabajar en el mejor oficio del mundo: Rescatando almas del pecado para el reino de los cielos”.

El milagro

Inició diligentemente su labor como colportor evangélico sin imaginar las grandes cosas que Dios tendría preparadas para él. Mientras colportaba en la sierra del Perú con el propósito de llevar el mensaje a la zona de San Miguel, en la Región Cajamarca, conoció a Bilmo Molina que llevaba algún tiempo inmóvil, sin poder hablar, ni comer. Los especialistas le dijeron que no podría recuperarse y que viviría parapléjico. Había sido víctima del alcohol y de constantes peleas que terminaron por retener sus sueños. Como un buen colportor llamado a soñar en grande, invitó a Bilmo a conocer a Jesús y, le enseñó a través de los estudios diarios de la Biblia a dejar sus cargas a Dios.

Cierto día, para felicidad de Joel, Bilmo decidió bautizarse y fue llevado al río San Miguel para llevar a cabo la ceremonia. Cuatro personas tuvieron que ayudar al pastor dado a la situación del lisiado. Con la ayuda de una camilla lo condujeron al río. Con himnos emotivos la congregación adventista de San Miguel, que acompañaba la ceremonia, miraba con atención como aquel hombre era bautizado.

Dios usó a este colportor para rescatar a este hombre. Al salir de las aguas que lo cubrieron pidió a sus amigos que lo ayudasen a sostenerse. Mientras daba el primer paso ante la mirada atónita de muchos y las lágrimas de otros. A lo largo de las próximas semanas de estudio de la Biblia Bilmo comenzó a recuperarse rápidamente, y en agradecimiento dedica su vida a Dios.

 El proyecto

En la actualidad más de 1000 jóvenes adventistas de ocho países de Sudamérica están involucrados en Sueña en Grande– proyecto ejecutado por el Ministerio de Publicaciones de la Iglesia Adventista en esta parte del mundo-. Plan destinado a jóvenes que sueñan con ingresar a la universidad y no poseen los recursos necesarios. El mismo que, también, sirve como estímulo y preparación para la vida como un todo.

Para el pastor Adilson Moraes, director Asociado del Ministerio de Publicaciones de la Iglesia Adventista en América del Sur, entre los objetivos se encuentran el “promover un alto sentido de la misión y desarrollar un espíritu de equipo y cooperación”.

Hasta la fecha son miles los jóvenes que han sido beneficiados con el programa, en estos 14 años, y “los resultados se pueden medir de diferentes formas. Muchos de ellos pasan a tener una vida más cercana a Dios y se comprometen con las actividades de la iglesia”, compartió el líder.

Además, testificó de su experiencia en el colportaje diciendo que “es imposible no creer en el mismo. Es un plan de Dios. Yo lo he probado y resultó conmigo y con muchos más. Es una verdadera escuela práctica de relaciones humanas, ofrece a los jóvenes el placer de experimentar un testimonio personal, entre otros beneficios que mencioné”.

Historia

Sueña en Grande nació el año 2000 en Brasil y el año 2001 se extendió al territorio de habla hispana de la División Sudamericana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Los resultados son significativos, porque que cerca del 40% de los participantes logran su ingreso a la universidad. [Equipo ASN, Cárolyn Azo con informaciones de Jaime Vilcapoma y Katherine Espinoza]

 

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