Chol Chol y Galvarino: Fe, historia y cultura mapuche
La Iglesia Adventista del Séptimo Día del distrito de Chol Chol y Galvarino realizaron cada uno su tradicional Encuentro Distrital de Fin de Año.

En un ambiente de profunda espiritualidad, hermandad y conexión con la naturaleza, la Iglesia Adventista del Séptimo Día del distrito de Chol Chol y Galvarino realizaron cada uno su tradicional encuentro distrital de fin de año, actividad histórica que, según sus propios participantes, se desarrolla desde hace cerca de un siglo en este mismo territorio.
El primer anciano de la iglesia local, Manuel Mariluan, perteneciente a la Iglesia Adventista de Huequemahuida, destacó la relevancia de este encuentro que se celebra cada año y que congrega a diversas iglesias y filiales del distrito.

“Esta actividad siempre se ha realizado una vez al año. Es una costumbre de muchos años. Yo desde niño participo y hoy, con 62 años, sigo siendo testigo de esta bendición”, señaló.
Un encuentro con historia y sentido espiritual
El evento reúne a las comunidades adventistas del distrito de Chol Chol, que anteriormente formaban parte de un solo territorio junto a Galvarino. En aquellos años, la convocatoria alcanzaba entre 400 y 500 personas.
Hoy, ya divididos administrativamente, el encuentro congregó a cerca de 250 fieles, manteniendo intacto su espíritu de unidad pero desde diferentes frentes.

Las jornadas incluyeron escuela sabática, culto divino y un espacio de convivencia fraterna, donde las familias compartieron el alimento como símbolo de hermandad cristiana.
Este programa mantiene como eje central en el bautismo y en la alabanza al Señor, siendo de esta manera testigos de diversas victorias a través de las aguas, seguido de numerosos llamados que son atendidos por la comunidad que busca aceptar a Cristo.

Identidad que se fortalece
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la participación de las hermanas Nilda Choriman y Rosa Colihuinca de Chol Chol, quienes elevaron alabanzas en mapudungun, la lengua ancestral del pueblo mapuche.
Ambas destacaron la importancia de contar con estos espacios dentro de la iglesia para expresar su fe desde su identidad cultural originaria.

“Uno toma fuerza como mapuche cuando puede alabar a Dios en su lengua. Dios no hace acepción de personas ni de culturas”, expresó Nilda Choriman.

Las hermanas también compartieron una reflexiva, reconociendo que históricamente han existido factores que contribuyeron a la pérdida del idioma mapuche, lengua con la que hoy alzan con gozo alabanzas al Señor.

Ambas coincidieron en que instancias como esta, sumadas al respaldo de líderes de la Iglesia Adventista, fortalecen la valoración de la diversidad cultural dentro de la fe cristiana.
Para los asistentes, esta actividad no solo representa un cierre de año, sino también un testimonio vivo de fe, memoria histórica y valoración cultural, donde la espiritualidad cristiana y la identidad mapuche conviven en armonía.