Adoración, misión y bautismos marcan el segundo día de la Convención Maranatha 2025
El sábado 1 de noviembre de 2025, segundo día de la Convención Maranatha 2025, organizada por el Ministerio Joven de la Misión Ecuatoriana del Sur, estuvo lleno de momentos espirituales, de compromiso y alegría juvenil. Desde las primeras horas del s...

El sábado 1 de noviembre de 2025, segundo día de la Convención Maranatha 2025, organizada por el Ministerio Joven de la Misión Ecuatoriana del Sur, estuvo lleno de momentos espirituales, de compromiso y alegría juvenil. Desde las primeras horas del sábado, los más de 870 jóvenes participantes vivieron experiencias que fortalecieron su fe y su llamado a la misión.


La jornada inició con un programa de adoración lleno de alabanzas y reflexiones espirituales. El Pr. Daniel Cayrus compartió un poderoso mensaje sobre la importancia de mantener los principios e identidad cristiana frente a las influencias del mundo actual, animando a los jóvenes a ser firmes en su fe y testimonio.

Durante la tarde, se llevó a cabo el “Impacto Llacao”, una actividad misionera en la que los jóvenes visitaron hogares de la parroquia Llacao, compartiendo 600 libros, “La Clave del Cambio” y “El Gran Conflicto”. La comunidad acogió con alegría esta iniciativa y expresó su gratitud por el mensaje de esperanza recibido.





El cierre de esta actividad fue muy especial: los jóvenes Maranatha dejaron la huella de sus manos en un mural en las instalaciones del GAD Parroquial de Llacao, como símbolo de su compromiso con la misión y recuerdo del impacto positivo dejado en la comunidad.




A las 15h00, se realizó la ceremonia de investidura a más de 50 líderes de Jóvenes Adventistas (JA), un momento solemne en el que varios jóvenes recibieron el reconocimiento por su compromiso, liderazgo y servicio en sus iglesias locales. Fue un acto que reafirmó el deseo de seguir sirviendo a Dios con dedicación y pasión.




La tarde continuó con un concierto de adoración, donde el grupo “Adoradores 5” presentó nuevas canciones que elevaron el espíritu de todos los presentes. En medio del ambiente de alabanza, cinco personas entregaron su vida a Cristo a través del bautismo, un testimonio vivo de fe y renovación espiritual.




El día concluyó con una noche de juegos sociales, en la que los acampantes compartieron risas, amistad y sana diversión. Fue una jornada completa, en la que se unieron adoración, misión y compañerismo, fortaleciendo la experiencia espiritual de los jóvenes Maranatha.