La fe por encima del miedo: una familia lo dejó todo para seguir a Cristo
En el inicio de la semana REVIVE, una familia decidió bautizarse aun sabiendo que esa decisión podía costarle el techo donde vive.

El sábado 14 de junio quedó marcado para siempre en la vida de Osmar, Ramona y su hija Lara. En la Iglesia Adventista Central de Ciudad del Este, durante la apertura de la semana de evangelismo REVIVE, la familia decidió entregar su vida a Cristo a través del bautismo, una decisión tomada con plena convicción, aun sabiendo las consecuencias que podía traer.
La familia vive actualmente en una vivienda prestada por un pastor de la Asamblea de Dios, congregación a la que asistían anteriormente. Sin embargo, Dios comenzó a escribir una nueva historia en sus vidas cuando conocieron el Club de Aventureros de la Iglesia Adventista Nueva Esperanza.
Lo que en un principio fue una simple visita se transformó en una experiencia que les abrió las puertas a una nueva comunidad de fe. Encontraron personas que los recibieron con cariño, los escucharon y los hicieron sentir parte de una familia. A partir de ese momento, comenzaron a asistir regularmente a la iglesia e incluso participaron activamente en la distribución de alimentos a familias de la comunidad.
Con el paso de los meses, Osmar comprendió que Dios lo estaba llamando a una nueva vida. "Reconozco que mi esposa, mi hija y yo hemos sido enormemente bendecidos al formar parte de esta iglesia. Aquí nos sentimos apoyados, aceptados y amados", expresó.
Cuando llegó el momento de dar el siguiente paso y confirmar públicamente su fe mediante el bautismo, comenzaron las pruebas.
Al enterarse de la decisión, el pastor de la congregación a la que asistían anteriormente les advirtió que, si seguían adelante con el bautismo, perderían la casa donde actualmente viven.
Frente a esa difícil situación, la familia decidió buscar dirección en la oración. Con esa convicción, eligieron permanecer firmes en su fe y seguir adelante con el bautismo.
Actualmente, para Ramona, la transformación es evidente. "Hoy vivimos con mucha más paz. En nuestro hogar hay respeto, armonía y el deseo de caminar cada día junto al Señor", comparte con emoción.
A lo largo de ese proceso, las visitas pastorales y la integración con la iglesia fortalecieron aún más su decisión. Encontraron una comunidad que los acompañó sin juzgarlos y que les mostró el amor de Cristo de manera práctica.
"Tengo una gran alegría en mi corazón y el deseo de vivir una vida diferente, permitiendo que Cristo transforme nuestro hogar y nuestro futuro", afirmó Osmar.





En relación con la situación, el pastor Wellington Lopes de Souza, quien tuvo el privilegio de bautizarlos, explicó que la iglesia ya está movilizándose para apoyar a la familia.
"Sabemos que atraviesan una situación muy humilde y estamos buscando recursos para ayudarlos a conseguir una vivienda digna. Con ese propósito, como iglesia, queremos acompañarlos no solo espiritualmente, sino también en sus necesidades”, señaló el pastor Wellington.
REVIVE: una semana para renovar la fe
La semana de evangelismo REVIVE reunió a diez pastores provenientes de Argentina, quienes participaron en ocho distritos de Paraguay con un mismo propósito: revitalizar la vida espiritual de la iglesia, fortalecer la misión y renovar el compromiso personal de cada creyente con Cristo.

Las actividades comenzaron el 13 de junio en Hernandarias con la participación del pastor Joel Flores, evangelista para Sudamérica, y continuaron el sábado 14 de junio en Ciudad del Este.
El pastor Alberto Pirelli, evangelista de la Unión Paraguaya, destacó el impacto de la iniciativa. "Fue una gran bendición. A pesar del intenso frío, la participación de los hermanos fue impresionante. Como resultado, durante el REVIVE, 46 personas entregaron su vida a Cristo mediante el bautismo, y muchas otras ya están preparándose para tomar su decisión en los próximos meses."
La historia de Osmar, Ramona y Lara recuerda que la fe, en ocasiones, exige valentía. Y aun en medio de ese riesgo, cuando decidieron seguir a Cristo, sabían que podían perder el lugar donde viven, pero descubrieron que, cuando una familia da un paso de fe, Dios también levanta una familia espiritual dispuesta a caminar a su lado.




