De Tacuarembó a Montevideo: viaje a encuentro espiritual impulsa estudios bíblicos
El viaje movilizó a 76 personas y abrió nuevas oportunidades para compartir la fe, fortalecer amistades y acercar personas a Jesús.

Lo que comenzó como la organización de un viaje para participar del encuentro "Cuenta Regresiva – Amanecer de un Nuevo Tiempo", realizado en Monte Beraca y presentado por el pastor Alejandro Bullón, terminó convirtiéndose en una experiencia misionera que continúa dando frutos.
La iniciativa surgió en el Distrito de Tacuarembó, liderado por el pastor Tiago Dutra, con un desafío sencillo pero significativo: invitar amigos, familiares y personas interesadas en conocer más acerca de Dios para participar de la programación.
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Inicialmente se dispusieron algunos lugares en el ómnibus para miembros de otra congregación. Sin embargo, a medida que las invitaciones se compartían, el interés comenzó a crecer y la expectativa fue superada.
Dios abrió más puertas de las esperadas
Aunque algunos consideraban difícil reunir un grupo numeroso de invitados, la respuesta fue sorprendente. Lo que parecía ser un desafío terminó convirtiéndose en una gran victoria misionera.
En total, 76 personas viajaron desde Tacuarembó hasta Montevideo para vivir la experiencia espiritual del encuentro.
Durante el trayecto, la alegría y la expectativa acompañaron a los viajeros. Entre ellos se encontraba una participante que expresó una emoción especial al cumplir un sueño que había guardado durante años: conocer personalmente al pastor Alejandro Bullón.
La experiencia fue para muchos una confirmación de que Dios sigue guiando cada detalle de la vida de quienes depositan su confianza en Él.
Un testimonio que inspiró a todos
Uno de los momentos más significativos del viaje ocurrió al pasar frente al Instituto Adventista del Uruguay (IAU).
De manera espontánea, Emanuel Dutra, de 11 años e hijo del pastor Dutra, tomó el micrófono para compartir con los pasajeros información sobre la institución, su propuesta educativa y su misión.
Su entusiasmo despertó el interés de quienes viajaban en el ómnibus. Pronto comenzaron las preguntas sobre oportunidades de estudio, formación profesional, internado y otros proyectos educativos de la Iglesia Adventista.
La naturalidad con la que un niño habló sobre la Educación Adventista impactó a los presentes y abrió una conversación enriquecedora acerca de cómo la educación cristiana puede contribuir a la formación integral de las personas.
Los frutos comenzaron a aparecer
Los resultados de esta iniciativa no tardaron en manifestarse.
Días después del evento, dos mujeres que habían participado del viaje visitaron la iglesia con el deseo de conocer más acerca de la fe adventista. Durante el recorrido por las instalaciones, conocieron diferentes ministerios, los clubes y otros espacios de servicio de la congregación.
En ese contexto surgió una pregunta que dio lugar a una conversación espiritual significativa: ¿Cómo guardan ustedes el sábado?
A partir de esa inquietud, se compartieron principios bíblicos relacionados con el sábado, utilizando pasajes de Génesis, Isaías y los Evangelios. Las visitantes comentaron que ya estaban estudiando la Biblia y manifestaron su deseo de comprender mejor las enseñanzas de la Palabra de Dios.

Una misión que continúa
La experiencia del viaje sigue produciendo resultados. Actualmente, cinco personas están estudiando la Biblia a través de Nuevo Tiempo, mientras que otras ya han sido invitadas a participar de las actividades de la iglesia.
Además, los vínculos creados durante esta experiencia han fortalecido la relación entre diferentes congregaciones y abierto nuevas oportunidades para compartir el evangelio en la región.
Mucho más que un viaje
Lo que comenzó como una invitación para asistir a un evento espiritual terminó convirtiéndose en una poderosa herramienta de evangelismo, amistad y discipulado.
La historia demuestra que cuando la iglesia sale de sus paredes, invita intencionalmente y crea espacios de encuentro, Dios puede utilizar iniciativas sencillas para tocar corazones y acercar personas a Jesús.
Más que un viaje hacia Montevideo, fue un recorrido de fe que continúa dejando huellas en la vida de quienes participaron y sembrando esperanza para la eternidad.
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