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Iglesia aprueba documento sobre relación de los adventistas con la política

Material trae orientaciones para miembros, líderes y trabajadores de la denominación.

El pastor Hélio Carnassale durante la lectura del documento, que fue propuesto y aprobado por los delegados. (Foto: Naasom Azevedo)

Brasilia, Brasil…[ASN] Los miembros del Concilio Anual de la Iglesia Adventista aprobaron este lunes 6 un documento que establece directrices para las relaciones de la Iglesia y sus miembros con la política. Dos de los principales puntos reforzados son: la posición partidaria y la no participación en manifestaciones políticas. El contenido fue presentado a los participantes de la reunión por el pastor Hélio Carnassale, director de Asuntos Públicos y Libertad Religiosa de la Iglesia Adventista para ocho países de Sudamérica, que amplía el tema en la entrevista que sigue:

 La Iglesia ya tenía un documento sobre el asunto. ¿Qué cuestiones fueron agregadas en esa nueva propuesta?

 Nosotros mantuvimos los mismos conceptos, postura y pensamiento que aparecían en el documento anterior, con el agregado de un tópico relacionado a las manifestaciones. Otro aspecto, que es un avance, se adapta a nuestra realidad actual y no es contraria a la esencia de nuestro pensamiento: estamos declarando que, cuando haya candidatos adventistas a cargos públicos, reconocidos por la administración local de la Iglesia como buenos miembros, esos administradores podrán dar a conocer a los líderes, pastores y ancianos que hay un miembro como candidato. Eso no indica apoyo, campaña política, ni pedido de voto. Es simplemente informativo.

 ¿Por qué fue necesario orientar a los miembros en cuanto a no involucrarse en manifestaciones?

 Porque esas manifestaciones crecieron de una manera bastante considerable en el país y nosotros no teníamos una orientación clara en relación a ese asunto.

 ¿Cómo esas manifestaciones afectan a la Iglesia?

 Las manifestaciones públicas, aunque parezcan ser pacíficas o se propongan a serlo, tienen el antecedente de terminar en vandalismo y violencia. Pero esa no es la razón principal. La razón principal es que nuestra postura no es de protesta, oposición, ni de combatir las autoridades constituidas, sino de orar por ellas y respetarlas. La Iglesia no juzga la calidad de un gobierno o su justicia. No se involucra en ese tipo de cuestión.

 Eso no quiere decir, además, que la Iglesia cierra los ojos a la realidad. Ella tiene su propia manera de reaccionar a eso, que es invirtiendo en preparación y recursos para servir a las personas. Si hay injusticia social, actuamos para que las personas afectadas por ella tengan su sufrimiento y sus dolores amenizados. Desarrollamos ministerios de servicio que llevan amor, bondad y cariño a las comunidades donde nuestras iglesias están ubicadas. Es ahí donde vamos a hacer la diferencia, y no participando de actos o militancia política.

Eso tiene base bíblica. Jesús, y después los apóstoles, especialmente Pablo y Pedro, que escribieron y dejaron consejos sobre las relaciones con autoridades, vivieron durante el Imperio Romano, considerado uno de los más crueles y avasalladores de todos los tiempos. En ningún momento, alguno de ellos dio una indicación siguiera de que la posición de los cristiano debería ser diferente de esta: de reconocimiento y respeto a las autoridades. Jesús mismo dijo: “Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”. Él nunca se involucró en ningún tipo de manifestación o protesta pública. Por el contrario. Todo su ministerio fue para servir a las personas.

Por otro lado, la Iglesia reconoce el papel que todos tienen que ejercer como ciudadanos. No debemos tener una postura de alienación y desprecio. Muchos dicen que la Iglesia es apolítica. No es bien así. La Iglesia no toma partido; no milita un partido, no se afilia a un partido o levanta una bandera. Participa del proceso político, porque eso involucra responsabilidades de ciudadanía. Y la Iglesia como institución tiene responsabilidad con el lugar donde está ubicada.

 ¿Cuál es el riesgo o el daño para la Iglesia y para el miembro cuando se levanta una bandera política?

 La función principal de la Iglesia es predicar el evangelio. En el momento en que usted levanta la bandera de un partido o gobierno, crea una barrera con un determinado grupo de personas. Nuestro papel es predicar a todos indistintamente. Amar y servir a todas las personas.

 ¿Cuáles son los puntos fundamentales de ese documento?

Destacamos cuatro puntos: Primero, la relación de la Iglesia Adventista con las elecciones, reconociendo los deberes que tenemos como ciudadanos e incentivando a los miembros a cumplirlos, siempre que no haya ningún tipo de situación que contraríe nuestros principios.

El segundo es sobre la relación con los candidatos que son miembros de la Iglesia.

El tercero es en relación a la militancia político partidaria. La Iglesia asume la posición clara de que no hace ese tipo de militancia.

Y, finalmente, de las manifestaciones públicas. Declaramos que nuestras editoras no se involucrarán en la producción de propaganda impresa ni cederán espacio. Que los comunicadores, asesores de prensa y periodistas que son empleados de las instituciones adventistas no deben hablar sobre ese asunto. Ya sucedió de algunos colegas que tienen influencia en los medios sociales que hicieron un pronunciamiento con una opinión personal, que fue recibida como siendo el pensamiento oficial de la Iglesia. Cuando sea necesario hablar sobre ese asunto, la Iglesia designará a quien tenga que hacerlo.

Haga clic aquí y lea el documento completo.

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