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Escritor de talla mundial fue entrevistado por la Revista Adventista

Luego de Elena de White, George Knight, es el autor adventista más publicado. Ha escrito cerca de 40 libros y a editado otros cuarenta.

"Lo realmente importante del adventismo es el mensaje del evangelio y el mensaje profético". George Knight. (Foto: Lisandro Batistutti, ACES)

“Lo realmente importante del adventismo es el mensaje del evangelio y el mensaje profético”. George Knight. (Foto: Lisandro Batistutti, ACES)

La Revista Adventista conversó con George Knight, uno de los historiadores y escritores más reconocidos de la Iglesia Adventista a nivel mundial.

Ha escrito cerca de cuarenta libros y ha editado otros cuarenta. Luego de Elena de White, es el autor adventista más publicado. Solo lo iguala en ese privilegio el pastor Arthur Maxwell, autor de innumerables títulos.

Revista Adventista (RA): ¿Qué significa escribir para Ud.?

GN: De hecho, estoy algo sorprendido porque yo nunca planeé escribir los libros. Simplemente, en la universidad donde enseñaba, una vez me dijeron: “Te trajimos para que escribas”. Yo no había escrito nada antes, excepto mi tesis de doctorado. Entonces, les pregunté: “¿Cómo saben que puedo escribir?” Ellos me respondieron: “Simplemente lo sabemos”. Y yo ni siquiera sabía que podía escribir, pero comencé a hacerlo. Luego, decidí que escribiría un libro cada dos años. Poco tiempo después, ya escribía un libro por año y, a veces, hasta escribía dos por año. Es como le digo siempre a mi querida esposa: escribir es como una especie de sana adicción”.

RA: ¿Qué métodos usa para escribir un libro?

GN: Me gusta levantarme muy temprano, cerca de las 4 de la mañana, para empezar mi trabajo de escritura. Soy muy clásico. No uso la computadora. Escribo todo a mano y se lo entrego a mi esposa. Ella lo tipea, y yo lo releo una vez más.

RA: ¿Cuál de sus libros escritos le parece el más relevante para la iglesia en la actualidad? ¿Tal vez La visión apocalíptica y la neutralización del adventismo? Allí Ud. recuerda una anécdota de Sherlock Holmes y Watson. Les habían robado la carpa y estaban mirando y hablando de las estrellas que venían en el cielo. Y dice que esta escena se parece al adventismo del siglo XXI: perdimos algo de vital importancia y nos quedamos sentados, mirando las estrellas.

GN: Sí, así es. Sin duda este es el libro más relevante para la iglesia porque tenemos más de 150 años y estamos olvidando nuestra herencia profética. Desde luego, esto es diferente en las distintas partes del mundo. Lentamente, la iglesia se va secularizando, se va poniendo muy cómoda aquí en la tierra. Hay un himno llamado I’m a pilgrim (en español se titula “Voy al cielo” y está bajo el número 481 del Himnario Adventista) que dice: “Voy al cielo, soy peregrino, a vivir eternamente con Jesús”.

Creo que, de a poco, hemos perdido ese sentimiento de ser peregrinos. Ya no tenemos esa conciencia de que Jesús volverá. Hemos comenzado a perder la confianza en nosotros mismos de que tenemos una misión especial en el mundo. Y cuando pierdes ese concepto de tener una misión especial, dejas de hacer evangelismo y te conviertes en una denominación común y corriente. En otras palabras, te conviertes en un monumento en vez de en un movimiento.

RA: De algún modo nos estamos volcando hacia un evangelio incompleto…

GN: Exactamente, nos sentimos tentados a convertirnos en una denominación protestante más, y a hablar solo de Jesús, olvidándonos de la profecía. Así, dejamos de lado la otra mitad de nuestro mensaje.

RA: Este es, sin duda, uno de los desafíos que tenemos como Iglesia. ¿Cuáles son los otros según su opinión?

GN: Sí, realmente creo que el mayor desafío es recordar nuestra herencia profética. El segundo mayor desafío creo que es reorganizarnos de una manera en la que podamos colocar nuestro mayor potencial en la línea de frente. Eso sería colocar la mayoría de nuestros recursos en el evangelismo y no en las estructuras. Y el tercer desafío es cómo vivir juntos como una iglesia mundial, que trabaja en más de doscientos países, con situaciones culturales muy diferentes.

RA: Sería la unidad en la diversidad.

GN: Por supuesto, la unidad no significa necesariamente uniformidad, porque cada cultura tiene sus propios problemas y desafíos. Unidad en la diversidad es la clave.

RA: Según su visión, ¿cuáles son los cinco hechos más importantes que un adventista debe saber sobre su historia?

GN: Yo diría que el número uno es 1844 y todo lo relacionado al juicio y al Santuario. En segundo lugar, probablemente estaría la visión sobre las publicaciones, por todo lo que sucedió luego de esa visión. El tercer punto sería la organización de la Iglesia entre 1861 y 1863. El cuarto, el establecimiento de nuestra primera universidad oficial y el primer envío de un misionero al extranjero. Estos hechos van casi juntos. Y en quinto lugar, la reforma de 1888 con el tema de la justificación por la fe.

RA: ¿Qué mensaje puede dejarles a los lectores?

GN: Yo llamo a los lectores adventistas a que busquen entender mejor nuestro mensaje. Lo realmente importante del adventismo es el mensaje del evangelio y el mensaje profético. Eso, junto con la historia de cómo lo hemos desarrollado, debe recorrer toda Sudamérica y el mundo. [Equipo ASN, Pablo Ale]

Lea la entrevista completa en la Revista Adventista del mes de agosto 2014.

 

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