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Odailson Fonseca

Odailson Fonseca

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Innovación joven bajo una perspectiva inteligente

Believers ateus [Creyentes ateos]

La vida es el arte de la espera, con filas, señales y mucha paciencia; pero calma, ¿cinco meses? ¿Es así? ¿CINCO MESES? ¡Exactamente! En este momento, una fila de jóvenes pasará los 150 días de espera. Puede venir sol, lluvia, Navidad, clases, hambre, ganas de ir al baño, eclipse, arrastre, nada importa, se quedarán allá, superando el límite de la salud mental y física, en busca de la realización del sueño de su vida.

Y tiene nombre: Justin Bieber.

¿Te sentiste choqueado? Yo también. La gira que el músico realizará por Brasil en abril, cuenta con un fenómeno sorprendente desde noviembre del año pasado. Un grupo de admiradores está acampado allí a la espera de la apertura de los portones que les permitirán pasar un poco más de una hora cerca del ídolo de carne y hueso. Son los beliebers, como se los conoce en el mundo, con una alteración de la palabra en inglés “believers” [creyentes] con “Bieber”. Sí, es como si fuera una religión.

Confieso que al leer este reportaje me desconcerté. Y más aún con la declaración de la belieber Victoria Miranda, de 18 años: “que él me preste atención es la realización de un sueño de la vida, es la mejor cosa que podría sucederme. Primero me desmayo y después, lloro”.

¿Cómo no sentirme incómodo? Presenciamos de la manera más cruda la selfie del comportamiento de toda una generación nueva: la búsqueda de significado, o el deseo compulsivo de adorar algo (o alguien) o que, tal vez (quién sabe), lo pueda notar, aunque no pase de una guiñada.

Tengo una hija, y después de Dios, ella y mi esposa son lo más importante de mi vida de este lado del Cielo. Perdería los dos brazos para evitar que les toquen un dedo a ellas. Por eso no quiero evadir el tema. O les proporcionamos algo sólido y relevante a nuestros jóvenes, o ellos buscarán relevancia en las experiencias más irrelevantes de la Tierra. Yo respeto el libre albedrío de la admiración por un ser humano, pero quedar medio año plantado en una fila para asistir a un show escapa completamente de la realidad.

¿Por qué? Ahora, así como tú y yo, todos buscamos admirar y ser admirados. Y lo es desde que Dios hizo de Adán y Eva el centro de sus atenciones en el Edén, después del pecado todo se arruinó. El equilibrio se volvió extremismo, la autoimagen se cambió a egoísmo, y la capacidad saludable de admirar se convirtió en fanatismo insano. ¿O nunca viste a un admirador alucinado idolatrando a su equipo de fútbol, o a un selfie maníaco auto idolatrándose con el síndrome “do TPN” (Trastorno de Personalidad Narcisista) reflejado en Instagram? ¿Ves cómo existen otros “acampados en la fila por algo más”?

La verdad es que siempre prestaremos devoción en esta vida. El Dueño del Universo nos creó para que nos proyectemos en alguien fuera de nosotros mismos. Era para hacerlo en él. Es para hacerlo en él. Solo que el enemigo crea espejismos intentando distraernos con una cortina de humo hecha de otros dioses. ¿Vamos a cambiarlo? ¿Permíteme que te haga el desafío:

Ocupa el espacio. Dios puso un vacío en el alma del tamaño de la eternidad (Eclesiastés 3:11) y solo puede ser llenado por la propia eternidad. ¿Sabes cómo funciona? Con la posibilidad increíble de tener una amistad con el Creador de todo. Y todo el espacio que Dios no ocupa el diablo lo invade y pone una sensación traicionera de plenitud. ¡No te quedes vacío!

Detente y piensa. ¿Por qué dedicar tiempo, dinero y emociones a algo o alguien que ni siquiera sabe tu nombre? Pon en la balanza de la vida eterna cuánto vales a los ojos de Dios, “Porque habéis sido comprados por precio” (1 Corintios 6:20). Si Cristo murió por ti, no te rebajes con idolatrías humanas. Está en los Diez Mandamientos (Éxodo 20:3), ¡el primero de ellos! La idolatría consiste en cualquier devoción a quien es menor que Dios.

Eleva los ideales. Muchos necesitan con urgencia un upgrade, elevar sus propios sueños. No desbarates tu máximo con lo que es mínimo para alguien. Además, tú tienes una vida y la oportunidad de hacerla increíble, extraordinaria y eterna. Si el Creador tiene caminos audaces para sus criaturas (Isaías 55:8, 9), ¿por qué ser mezquino contigo mismo? Jamás desperdicies tus ideales en lo que no es tu felicidad ideal. Y “La verdadera felicidad solo se encuentra en practicar la bondad y hacer el bien1 como dice Elena de White. Por lo tanto, trata de que tus horizontes valgan la pena.

No seas ingenuo. En el mercado multimillonario del showbiz, lo que realmente importa es el dinero que sale de un bolsillo en dirección hacia otra cuenta bancaria. Puede ser hasta en la cuenta de una gran estrella, pero que no sea de tu bolsillo. Porque allí tienes algo más importante que tu dinero: tienes tu TIEMPO. Valorízalo con lo que engrandece el alma.

Traduce. Es tan sencillo como contradictoriamente raro. Quien usa la razón para entender la letra de una música, inevitablemente, comprenderá la consistencia o no del astro que ocupa el escenario de su vida. Verás que las letras, en su mayoría reflejan confusión, ansiedad, frustración e inmoralidad. ¿Para qué dejarte absorber por el foso existencial de quien parece vivir más en un laberinto sin salida?

Sea de la contra. Recientemente encontré un meme que me predicó más que mil sermones. Era un gajo de mandarina colocado dentro de una cabeza de ajo. Y el texto decía: “No todo lugar donde usted se encaja es donde usted pertenece”. ¿Quieres saber? Aférrate al bien. Atrévete a ser minoría, escapa de las filas interminables de los adoradores de dioses descartables.

Finalmente, si es Bieber, Gaga, Perry, Sangalo o Luan, no sé. Pero te garantizo: lo que tu corazón admira te domina. No desperdicies el tiempo precioso que Dios te dio, y que no volverá nunca más.  “Los jóvenes de hoy, cuyos principios sean fieles e inconmovibles, serán bendecidos con salud de cuerpo, mente y espíritu2, comenta Elena de White. ¿Crees esto? Haz del potencial contagioso de tu vida una fuerza comprometida con el bien. Alístate voluntariamente en las filas extraordinarias de quien espera ansiosamente la apertura de otros portones.

Solo allá el espectáculo durará para siempre.

Referencias:

1WHITE, Elena. Mensajes para los jóvenes, p. 147.

2WHITE, Elena. Mensajes para los jóvenes,  p. 171.

 

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