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Neila Oliveira

Neila Oliveira

Generación escogida

Cómo preparar a niños y adolescentes para el tiempo del fin

Fuera de contexto

Foto: Shutterstock

Convence quien cuenta primero la historia

A veces el conocimiento superficial de la Biblia puede ser más peligroso que no tener ningún conocimiento respecto de ella. Llegué a esta conclusión después de ver la entrevista de una autora que ha tenido éxito entre los adolescentes. El primer libro de la serie dio nombre a la película, producida y lanzada recientemente por una gran empresa de entretenimiento. En uno de los trechos, ella mencionó que fue un pasaje “sensual” de Génesis 6 que la incitó a escribir la novela, que tiene como personajes principales una mortal de 17 años y dos ángeles caídos, que forman un triángulo amoroso.

El texto bíblico en cuestión, en realidad, presenta la terrible condición del pueblo que habitaba la Tierra antes de que Dios decidiera destruir al mundo con un diluvio. Sin embargo, la autora hizo otra interpretación de los hechos. Para ella, el descontento de Dios con la humanidad sucedió porque las lindas mujeres mortales (hijas de los hombres) habrían seducido a un grupo de ángeles (hijos de Dios), que se apasionaron por ellas, llevándolos a rebelarse contra el Creador. La consecuencia de toda esta confusión habría sido la expulsión de esos ángeles del Cielo. De la unión de los ángeles con las mujeres habrían surgido los nefilim.

Una lectura más cuidadosa del pasaje bíblico, sin dejar de lado su contexto, lleva a la siguiente comprensión: Los descendientes de Set, considerados hijos de Dios por causa de su fidelidad a él, terminaron relacionándose con las descendientes de Caín, llamadas aquí “hijas de los hombres”. Por haberse apartado de los caminos del Señor, de estas relaciones surgió una generación totalmente perversa. Los nefilim son mencionados apenas como un pueblo que habitaba la Tierra en aquella misma época, y que podrían estar asociados o no a la situación.

Quedé pensando en qué puede haber llevado a la referida autora a hacer una interpretación tan diferente y hasta distorsionada de los hechos. ¿Sería la manera de entender la Biblia? En la misma entrevista ella dijo que “estudió” la Biblia como una obra de literatura. Siendo así, se sintió libre para hacer su propia interpretación.

Conocer la verdad protege del error

Cierta vez, al participar de un encuentro con más de 500 adolescentes, antes de hablar sobre determinado filme secular, resolví preguntar si ellos sabían quién era el anciano de días, según la Biblia. Pedí que solo los que supieran levantaran la mano. Quedé sorprendida. De todo el grupo, apenas tres personas levantaron la mano. Al mencionar al malo de la película, fue fácil percibir que la mayoría lo conocía. Su papel provocaba rabia, porque era autoritario e injusto. Cuando mostré la relación del anciano de días, que es la representación de Dios en la Biblia (ver Daniel 7:9), con el personaje que interpretaba el papel del malo en la película, fueron ellos los que quedaron sorprendidos.

Siempre quedo sensibilizada ante situaciones como esa, porque revelan que nuestros niños, adolescentes y jóvenes están siendo convencidos por quien les cuenta primero la historia o les presenta la versión más interesante de ella. Como dice el dicho popular, es una cuestión de quién vende mejor el pez. Y eso tiene que ver con la forma de la presentación.

Me he preguntado: ¿Cómo podemos esperar que este público tan vulnerable, que ha sido blanco de los ataques constantes del enemigo, reconozca el error si no estamos preocupándonos por ofrecerles intencionalmente dosis cada vez más substanciales y sabrosas de la verdad, que solo se encuentran en abundancia en la Palabra de Dios? ¿Qué podemos hacer para que ellos deseen experimentar la increíble aventura de ser guiados por el “así dice el Señor” y no por las “tendencias” de la cultura y de la sociedad?

¡Contagie!

Pongámonos de acuerdo. No tiene sentido que usted convenza a alguien de que un alimento es delicioso si usted mismo no siente placer al comerlo; si sólo la presencia de él en la mesa lo deja visiblemente incómodo. Es una cuestión de coherencia.

Si usted es padre, madre, maestro o líder y sueña con un día ver a sus hijos, alumnos o liderados hablar entusiasmados sobre las historias de la Biblia, apasiónese usted primero por la Palabra de Dios. Estúdiela diariamente, aliméntese de ella con satisfacción y alegría. Y después de alimentado, contagie a los demás. Vea estos consejos que podrán ayudar en el proceso:

  • Sea consciente de que la Biblia no es un libro común. No es un mero libro de historias a ser leído como simple entretenimiento. Es la revelación del carácter de Dios y de su plan para el ser humano. Por eso, debe ser estudiado, no apenas leído. Elena de White compara la Biblia con un manual y aconseja que sea lo primero en la vida del niño.
  • Ore antes de abrir la Palabra de Dios. La oración es una invitación para que el Espíritu Santo actúe influenciando y dirigiendo los pensamientos para la comprensión correcta del mensaje.
  • Resuelva las dificultades del texto con la ayuda de un buen Comentario Bíblico. Investigue sobre las palabras, costumbres y lugares mencionados en el pasaje. Especialmente a los adolescentes y a los jóvenes les gusta saber los detalles interesantes de las historias. En cierta ocasión, una adolescente pidió que yo le dijera a la madre de ella el nombre del libro de donde yo había sacado los detalles de la historia que yo había contado en la clase de ella, porque quería que la madre comprara el mismo libro. Era solo la historia de Elías descrita en el libro Os Ungidos (versión en lenguaje de portugués actual de Profetas y reyes).
  • Extraiga y presente lecciones prácticas del texto. No basta conocer las historias. Es importante saber aplicarlas y relacionarlas a lo cotidiano. Tenga en mente que “No fueron escritas estas cosas únicamente para que las leamos y nos asombremos, sino para que la misma fe que obró en los siervos de Dios de antaño, obre en nosotros” (Elena de White, Conducción del niño, página 41). ¿José y Daniel son ejemplos de fidelidad a Dios? ¿Qué decisiones tomaron para mantenerse así? ¿Qué debo hacer para permanecer fiel a Dios?
  • Quite la idea de que la Biblia es un libro difícil, que no puede ser comprendida por personas comunes. Cuando los asuntos considerados complicados se los presenta con simplicidad, las personas normalmente se interesan y quieren saber más. Un ejemplo clásico son las profecías. Hasta un niño es capaz de comprender la profecía del milenio, por ejemplo, si se la presentad en lenguaje que él entiende. Ya hice esta experiencia algunas veces y siempre funciona.

Cada día crece la convicción de que cuando se la estudia con oración y deseo sincero de conocer la voluntad de Dios, la Biblia no deja espacio para interpretaciones equivocadas. Ella es la única salvaguarda contra los errores. Es el libro que verdaderamente transforma vidas. Si usted ya descubrió eso, ¡por favor, ayude a “vender” esta idea!

 

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