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Neila Oliveira

Neila Oliveira

Generación escogida

Cómo preparar a niños y adolescentes para el tiempo del fin

¡Encantada de conocerla!

¿Ya le invitaron a vivir una gran aventura de fe? Era noviembre de 1988. A los 17 años de edad, yo estaba haciendo los planes para mi vida. Y hasta eran planes buenos. Ir al internado, cursar letras, posiblemente ser profesora. Mientras divagaba en mis pensamientos, oí claramente a Dios decir: “¿Por qué no se queda en Tatuí y va a trabajar en la Casa Publicadora Brasileña?”

“¿Hola? ¿Cómo dice?”

“¿Confía en mí? ¿Estás dispuesta a dejarme dirigir tu vida?”

Sin pensar mucho, respondí con entusiasmo: “¡Sí!” Y es por eso que amo trabajar con adolescentes. A veces se los considera inconsecuentes, impulsivos. Pero, como he aprendido de una vieja amiga, si son bien dirigidos, ellos pueden ser la mayor fuerza de la iglesia y del mundo. Porque ellos no tienen miedo de creer y son capaces de dar la vida para defender lo que creen.

En aquel mismo día, un sábado por la tarde, pedí una “reunión” con mis padres para presentar el cambio de planes. Tengo certeza de que ellos pensaron que la euforia iba a pasar y que al día siguiente yo volvería atrás. Pero no fue lo que sucedió. Recuerdo haberles dicho que no se preocupasen por mí. Como si eso fuese posible. Yo iría a conversar con el pastor Rubens Lessa, entonces gerente de redacción, y pediría una oportunidad para hacer una prueba para trabajar en la Casa Publicadora Brasileña. Detalle: a pesar de que mi padre fue obrero en aquella institución por algunos años, yo nunca había conversado con el pastor Lessa antes, y creo que él no sabía de mi existencia.

De cualquier forma, yo estaba confiada. Al final, la invitación había venido del propio Dueño de la empresa. ¿Cómo decir que no? Dos semanas después, en el campo de deportes del Conservatorio de Tatuí, donde el personal de la iglesia acostumbraba juntarse los sábados a la noche, vi cuando el pastor Lessa llegó.

“¡Anda ahora a hablar con él!”, fue la orden directa. Simplemente obedecí. Me acerqué y me presenté. Hablé del deseo de trabajar en la redacción y pregunté si podría hacer una prueba. Aun recuerdo como si fuera hoy la respuesta. Él iría a Brasília en los próximos días, pero cuando retornase yo debería buscarlo para hacer la prueba. No tengo idea de lo que él pensó. El hecho es que el día 7 de diciembre de 1988, me convertí en empleada de la CPB, en el sector de redacción. Trabajé dos años como auxiliar de revisión, cuatro como secretaria de la edición de libros, y hace 21 años trabajo como editora de libros. En ese transcurso, me formé en letras, me casé y me convertí en madre de dos niños (¡uno de ellos tiene la edad con la que comencé a trabajar!).

Tengo muchos motivos para agradecer a Dios, pero le quiero contar la mayor bendición que recibí al permitir que Él dirigiera mi vida. Cuando era adolescente, había una persona que yo conocía solo de nombre. Amada por unos y odiada por otros. Mi contacto principal se dio por causa de los libros que ella había escrito. Yo estaba obligada a leerlos, porque estaban directamente relacionados con mi trabajo. Al principio, no encontré la experiencia muy agradable. Pero, cuanto más leía, más quedaba admirada. ¿Quién era realmente aquella mujer? Los mensajes eran tan profundos y apropiados que sólo podían tener un origen sobrenatural.

El impacto de esos libros fue tan fuerte sobre mi vida que me comprometí con el Dueño de la empresa que haría lo que estuviese a mi alcance para convertirlos en conocidos y amados por otros adolescentes. Si ellos tan solo leyesen, entenderían todo lo que está en juego, incluyendo su salvación eterna. No es un trabajo fácil, pero me he esforzado para hacer lo mejor de mi parte.

No hace mucho tiempo, tuve el placer de conocer a tres jóvenes que aceptaron el llamado para cursar teología por causa de la influencia de una Inspiración Juvenil que escribí en 2006 (O Resgate), que presentaba la historia de la salvación según está relatado en los escritos de Elena White. Me alegró el corazón saber que ese devocional hizo la diferencia en la vida de ellos. Gracias a Dios, mis hijos también aprendieron a amar y dar valor al trabajo de la mensajera del Señor. Sé que hay mucho por hacer en el sentido de despertar esta generación, pero Dios prometió ayudar y mostrar los medios.

Mi oración diaria ha sido para que los niños y los adolescentes descubran la bendición de los materiales de Elena White y que ellos se interesen más en la Biblia. Los padres tienen una misión importante que cumplir en la preparación de sus hijos. Estamos viviendo en tiempo prestado. Nunca las señales del regreso de Jesús estuvieron tan claras.

Especialmente los libros Patriarcas y profetas, Profetas y reyes, El Deseado de todas las gentes, Hechos de los apóstoles y El conflicto de los siglos deberían ser leídos por todas las familias. Ellos señalan a la verdad presente, que está en la Biblia, y traen al pueblo la luz que es necesaria justamente ahora. Hay una recompensa para aquellos que aceptan la orientación divina: “Los que se familiaricen en forma cabal con las lecciones presentadas en estos libros verán los peligros que los acosan, y serán capaces de discernir la senda sencilla y recta trazada para ellos. Serán guardados de desviarse por sendas extrañas” (El colportor evangélico, página 133).

Parece que fue el otro día. Mientras tanto, ya pasaron 27 años desde que comencé a trabajar en la Casa Publicadora Brasileña. La llama de la esperanza y de la urgencia aun arde en mi corazón. Y mi pregunta para usted es: ¿ya tuvo también el placer de conocerla? Si no, todavía hay tiempo…

Recomendaciones de lectura (CPB):

Para niños

  • Ellen, a menina que se tornou mensageira do Senhor
  • Histórias de Minha Avó

Para adolescentes

  • Vaso de Barro

Para adultos

  • Mulher de Visão
  • Mensageira do Senhor

Enlace:

http://www.revistaadventista.com.br/blog/2015/11/23/para-inspirar-as-novas-geracoes/

 

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