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Michelson Borges

Michelson Borges

Ciencia y Religión

Los principales descubrimientos de la ciencia en el mundo, observadas de acuerdo al punto de vista bíblico.

¿Serpientes con patas?

Según el periódico O Globo, “hay una nueva tecnología de imagen de rayos X que está ayudando a los científicos a entender mejor cómo, en el transcurso de la evolución, las serpiente perdieron sus patas. Los investigadores esperan que los nuevos resultados ayuden a resolver un debate acalorado sobre el origen de las serpientes: si evolucionaron a partir de un lagarto terrestre o acuático”.

¿Qué puede revelar esa tecnología al final? Las imágenes detalladas en 3D muestran que la arquitectura interna de los huesos de la pata de una serpiente antigua se asemeja a las patas de un lagarto. Sin embargo, solo existen tres ejemplares fosilizados de serpientes con los huesos de las patas preservados.  “Eupodophis descouensi, la antigua serpiente estudiada en este experimento fue descubierta hace diez años en rocas de 95 millones de año en el Líbano [según la cronología evolucionista]. Tiene cerca de 50 centímetros de largo y presenta una pequeña pata, de cerca de 2 centímetros, unida a la “pelvis”, informa el periódico.

Para los científicos evolucionistas, el fósil representa una “etapa evolutiva intermediaria” de cuando las serpientes aún no habían perdido completamente las patas que habían, teóricamente, heredado de los lagartos.

Es lo mismo de siempre: un hecho y mucha especulación. Hecho: el fósil revela que un tipo de serpiente tenía patas. Especulación: eso sería un “resquicio evolutivo” del tiempo en el que las serpientes caminaban. Teniendo en cuenta que se encontraron registros antiguos (como en la cultura sumeriana) de una serpiente bípeda conversando con una pareja debajo de un árbol (ya leí sobre eso en otro Libro), parece que ciertas “leyendas” deberían tomarse más en serio.

Sin dudas, ese fósil encontrado podría llevar a otra interpretación si la cosmovisión adoptada fuera otra. De cualquier manera, es una evidencia más de la involución (evolución negativa), o sea, no hay forma de probar que un animal haya desarrollado patas o cualquier otro órgano complejo a partir de un ancestro más simple. Eso sucede porque la información genética compleja y específica necesaria para dar origen a nuevos órganos funcionales simplemente no puede surgir de la nada. Las serpientes no ganaron información, la perdieron. Si los darwinistas quieren llamarle “evolución” a eso, adelante.

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