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Marcia Ebinger

Marcia Ebinger

Desafíos en Familia

Los dilemas de la familia moderna y como superarlos.

Yo no veo novelas

¡Pero tengo que confesar que ya vi! Yo era apenas una “niñita” y me gustaba observar las historias y las tramas que yo juzgaba muy bien elaboradas. ¡Vana ilusión! Felizmente desperté a tiempo.

Pero no piense que decidí escribir sobre este asunto para quedar aquí hablando sobre lo que “yo” pienso de las novelas. No voy a hacer eso. Solo voy a mostrarle algunas declaraciones e investigaciones que apuntan a algunas constataciones muy importantes sobre el asunto. Al final, la conclusión será suya. Acompáñeme.

1) Una investigación hecha por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sugiere una conexión entre las novelas de una gran emisora brasileña y el aumento del número de divorcios en Brasil en las últimas décadas. Publicada por la BBC.com, la investigación toma en cuenta los censos de los años 70, 80 y 90 y el alcance de la emisora en todo el país. Para los autores, Alberto Chong y Eliana La Ferrara, “la proporción de mujeres que se separan o se divorcian aumenta significativamente después que la señal de esa emisora se vuelve disponible”.

El estudio aun hizo la siguiente observación: se analizaron 115 novelas transmitidas por una única emisora entre 1965 y 1999. En ellas 62% de los personajes principales femeninos no tenían hijos y 26% eran infieles a sus parejas.

2) Vea lo que Glória Perez, una famosa autora de novelas, declaró en Twitter al respecto de una de sus producciones: “Yo siempre quise escribir para movilizar, el éxito es eso: provocar la exaltación de los sentimientos: encantamiento, rabia, libertinaje, escalofríos, debates, todo movido por pasiones descontroladas. La única cosa mortal para una novela es la indiferencia”.

3) En las páginas de la revista Isto É Dinheiro (Esto es dinero), del 2 de noviembre de 2012, encontré una investigación hecha por la empresa Sophia Mind que demostró que 83% de las brasileñas ven a alguna novela. De esas, 64% son fieles telespectadoras, y ven su novela preferida todos los días, siendo que 49% hasta adelantan sus quehaceres para no perder el horario, y 30% dijeron alterar algunos horarios para no saltar ningún capítulo.
La investigación indica que la alta audiencia de las novelas se refleja también en los hábitos de consumo: las ropas (76%) y los peinados (59%) de los personajes son lo que más se destacan. La apariencia de las actrices influencia a 77% de las entrevistadas a la hora de pintarse las uñas, a 70% en el maquillaje, a 65% cuando van a cortarse el cabello, y 66% admitió ya haber comprado ropas inspiradas en los personajes femeninos. Esmalte, vestido, blusa y calzado es lo más comprado.
El impacto de la propaganda también es impresionante: 89% de las mujeres dijeron percibir la publicidad hecha en las novelas y 49% afirmó ya haber adquirido algún producto o servicio por causa de la trama.

4) El “Manual de Atención a la Salud del Adolescente”, hecho por la Coordinadora de Desarrollo de Programas y Políticas de Salud de São Paulo, en el año 2006, destacó el siguiente tema: “Los jóvenes han recibido un alto contenido sexual en las programaciones y propagandas transmitidas por la TV, a través de mensajes que valorizan el sensacionalismo, la erotización, las relaciones casuales […]. En las novelas y series, la mayoría de los actores son jóvenes y bellos, cambian constantemente de pareja, no usan métodos contraceptivos ni de protección contra las ETS y, aun así, no se contagian, no se embarazan y los finales son siempre felices”. ¡Y ese alerta se hizo ocho años atrás! ¡Imagine el impacto de todo eso hoy!

5) Una noticia publicada en UOL, el 13 de mayo de 2014, en la página de noticias de la TV, hablando sobre las estrategias para alcanzar altos números en Ibope, afirmó: “El autor Manoel Carlos va a explotar al máximo la sensualidad de Bruna Marquezine en los capítulos de la próxima semana de Em Família. La actriz de 18 años va a protagonizar tres escenas de sexo en apenas dos capítulos, en una tentativa de levantar la audiencia de la novela, que registra promedios semanales inferiores a los 30 puntos”. Mmm… ¡así es como hacen para llamar nuestra atención! ¡Fíjese!

6) La próxima novela que va al aire, en una de las grandes emisoras brasileñas, tendrá como título “Babilônia”. Nombre bien sugestivo, ¿no cree? Estuve investigando y, entre otras cosas, anoté los siguientes datos sobre la trama: “Babilônia tendrá un equipo de primera: Camila Pitanga será la protagonista y Gloria Pires dará vida a una ninfomaníaca que elimina a sus víctimas después del sexo”; “otro núcleo que promete fuertes emociones es el de Fernanda Montenegro y Nathalia Timberg. Amigas en la vida real, ellas darán vida a una pareja homosexual que, después de años de relación, decide oficializar la unión”; “Cássio Gabus Mendes también está garantizado en el libreto. Él se prepara para interpretar a un megalómano millonario y listo para cualquier tipo de maldad”; “Gabriel Braga Nunes… será un pícaro carioca que utiliza la famosa picardía brasileña para darse la buena vida”. En fin, y eso es lo que viene por ahí…

Bien, usted leyó todo eso y tal vez esté racionalizando: “¡Ah, pero para mí solo es una ‘pequeña diversión’!”. ¿Está seguro? Calcule conmigo: supongamos que una novela tenga 40 minutos de duración, sea transmitida de lunes a sábado, y dure seis meses. Normalmente duran más, pero vamos a quedarnos con estos números. Pues bien, en una situación como la que cité aquí, el total de horas gastadas viendo esa “pequeña diversión” será de 102 horas. Son 102 horas de mucha técnica utilizada por profesionales extremadamente bien preparados para infundir información en su mente. ¿Cree que eso no va a causar ningún impacto en su vida ni en la vida de sus hijos?
Hay un dicho bien popular que dice que “la gota constante horada la piedra”. Un minuto, 10, 20, una hora, tres horas, cinco, 10, 20, 30… 80 horas… 100… 102 horas… ¡puede estar seguro: va a horadar!

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