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Marcia Ebinger

Marcia Ebinger

Desafíos en Familia

Los dilemas de la familia moderna y como superarlos.

¿Eres un phubber?

Recientemente nació una nueva palabra en inglés: phubbing. Es el resultado de la unión de phone (teléfono) con snubbing (menospreciar). Pero, al final, ¿a qué se refiere el término?

Phubbing nació para describir el hecho de estar conectado a un Smartphone o tablet en ambientes sociales, e ignorar a las personas que están alrededor. Por lo tanto, phubber es aquel que tiene ese tipo de actitud en ambientes públicos.

Estas escenas son cada vez más comunes. En casas, restaurantes, oficinas e incluso en las iglesias, en fin, en todo lugar. Hoy es raro ver una casa de donde salga olor a torta por la ventana y las personas conversen y sonrían, donde los niños corran y la gente interactúe. Hoy, el silencio impera, al final, todos están “conectados”. En los restaurantes el ruido tampoco es el mismo, hay muchos momentos de “reflexión” en el teléfono. Incluso en las iglesias no se ve la misma atención al mensaje que está siendo presentado.

Este nuevo contexto está asustando a las personas alrededor del mundo, independiente de raza, religión o edad. La preocupación es tanta que una agencia de publicidad australiana creó una campaña cuyo eslogan es “Stop Phubbing”. El creador de la campaña, el publicista Alex Haig alerta: “imagine un mundo en el futuro donde las parejas se sientan en silencio. Donde las relaciones estén basadas en actualizaciones del “estado” en las redes sociales. Donde la habilidad para hablar o comunicarse frente a frente fuera completamente erradicada”.

Según el sitio de la campaña, si el phubbing fuera una plaga, ya habría diezmado seis “Chinas” completas, o sea, el equivalente a más o menos 7.800 millones de personas. Este es el nuevo mundo donde el phubbing dictó las reglas de la nueva comunicación, o de la destrucción social.

Obviamente Internet, con todas sus herramientas, es extremadamente útil. ¿Quién puede trabajar un día sin Internet? Sin embargo, es visible que estamos perdiendo el control. Tenemos que utilizar todo esto con equilibro y moderación. Debemos dominar la tecnología y no ser dominados por ella.

Esa exageración desmedida por la utilización de los recursos tecnológicos me hace extrañar un mundo en que a las personas decían “me gusta” cuando estaban juntas,  donde “conectaban” ideas en debates cara a cara, donde se “llamaban” personalmente, donde “compartían” vivencias… Extraño un mundo en que el “amigo virtual” solo existía en la cabeza de los niños pequeños y donde los “juegos” entre amigos venían acompañados de galletitas y jugo al final de la tarde.

Extraño un mundo en que las “salas de discusión” tenían sofá, alfombra y muchos cojines repartidos por el suelo para acomodar a todos. Extraño el tiempo en que “recibir una tarjeta” de un amigo era sinónimo de tener en manos algo especialmente preparado para ti, escrita a mano por esa persona especial.

Extraño el tiempo en que escuchábamos, en las iglesias, el dulce sonido de las páginas de la Biblia al buscar un texto, donde la atención era exclusiva para el predicador. Extraño el tiempo en que teníamos más tiempo…

Si esto no existe más, y si esa distancia enfermiza aumentará más, por favor, ¡paren al mundo que me quiero bajar!

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