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Karyne Correia

Karyne Correia

Salud Mental

Cuidados para tener una vida mentalmente saludable.

Desensibilización sistemática y la conformidad con el pecado

dessensibilizaçãoDesensibilización sistemática es un conjunto de técnicas de vivencia que utilizamos para ayudar a pacientes a superar situaciones que para ellos son difíciles, ya sea en el enfrentamiento de fobias, ya sea en la adquisición de habilidades nuevas para su repertorio comportamental. En cuanto a la técnica, fue desarrollada en la década de 1950, por Wolpe. Sin embargo, ya existe como proceso desde que hay humanidad.

Se trata de exponer a la persona gradualmente a una vivencia traumática. “La exposición al vivo está precedida por la exposición imaginaria, construida dentro del consultorio, y trabajada en una jerarquía de situaciones temidas, desde las consideradas más fáciles de enfrentar hasta las más difíciles”. (Knaap y Caminha, 2003;

http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1516-44462003000500008&lng=pt&nrm=iso&tlng=pt)

Ese proceso que puede ser tan útil y benéfico, puede ser también peligroso cuando el objeto de aproximación es el pecado. Usted debe conocer a alguien que inició su vida en el mundo de las drogas con un trago “indefenso” de cerveza, después fue experimentando otras bebidas, después drogas “leves”, hasta llegar a las más pesadas. La aproximación gradual a las drogas es capaz de llevar a alguien que tiene horror al consumo de drogas a consumir crack, por ejemplo.

Hace siete años creé el blog Mujer Adventista para compartir contenidos que pudieran ayudar a las mujeres cristianas de nuestra Iglesia, que como yo, poseen desafíos diarios, propios del universo femenino. Desde entonces hasta ahora, recibo con mucha frecuencia mensajes con preguntas del tipo “¿Puedo usar eso?”, “¿Puedo comer aquello?” “¿Es pecado hacer tal cosa?” En general, el objeto de la duda son cosas que, aunque no sea un pecado, son un puente para acercarse a él.

Y esas cosas existen en todas las áreas de la vida cristiana, vestimenta, régimen alimentario, entretenimientos, etc. Y ninguno de nosotros está blindado contra eso. Haga una pequeña prueba. Tome una foto de diez años atrás, de algún evento en su Iglesia, y una foto actual de un evento semejante (un casamiento, por ejemplo, realizado en 2006 y otro en 2016). ¿Será que la vestimenta de las personas cambió? Es evidente que sí. ¿Fue de la noche al día? Claro que no. Y ni estamos hablando de moda, pues siempre hubo en la moda artículos que nos convienen y que no nos convienen usar.

Por aproximación gradual, cualquier cosa puede llegar a ser normal e inocua bajo nuestra mirada. Cualquier cosa. Inclusive aquellas que en algún momento de la vida no las veíamos con buenos ojos. Lo mismo se aplica a nuestra manera de expresarnos, a la práctica de acciones violentas y conductas ilegales, a todo. El pecado degrada nuestra mente, y eso no se da instantáneamente, sino de a poco.

Llevamos una maldita naturaleza pecaminosa que nos hace inclinar al pecado. ¿Qué nos hace pensar que podemos acercarnos al mal sin estar en peligro? Un ex consumidor de drogas no puede acercarse a una zona de humo con seguridad debido a su tendencia al uso de drogas. De la misma forma, nosotros, que una vez fuimos contaminados por el pecado y tendemos a sus prácticas, no debemos acercarnos a lo que tiene apariencia del mal. Es un riesgo para nosotros. Usamos el hecho de tener naturaleza pecaminosa, muchas veces, para justificar nuestros pecados de cada día. Deberíamos usar ese hecho no como una bengala para el pecado, sino como una razón para mantenernos lejos de lo que puede llevarnos a pecar. Eso también es abstenerse “de toda apariencia del mal” (1 Tesalonicenses 5:22).

“Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Corintios 10:12). ¿Cómo podemos cuidarnos para no caer? Con seguridad evitar pequeñas aproximaciones al mal es una de las formas como podemos lograrlo.

 

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