Noticias – Adventistas

Jorge Rampogna

Jorge Rampogna

Biblia360

“Pensando la vida desde el punto de vista de Aquel que todo lo ve”

Un recital de rock que nos hace pensar

Foto: Shutterstock

Inicio este comentario diciendo que no voy a escribir de política. Tampoco voy a hablar de música. Sólo quiero que sigas leyendo y pensemos juntos.

No sé si estás al tanto de esta información. Pero el sábado 11 de marzo de 2017, en una ciudad llamada Olavarría, en el interior de la provincia Buenos Aires en Argentina, fue organizado un recital de un famoso cantante de rock conocido como el Indio Solari, fundador de un grupo denominado “Los redonditos de Ricota”.

Este recital fue fatídico. El resumen: dos muertes, cientos de heridos, corridas, desbordes, apretujones, suicidio y algunos medios todavía están hablando de personas desaparecidas. De paso, en las redes sociales todavía hay campañas para buscar a aquellos que todavía están desaparecidos. El resultado podría haber sido peor.

Las crónicas periodísticas indican que fueron varios los factores que hicieron que este recital terminara de manera trágica. Y que tanto en medios de Argentina como del mundo la repercusión sea mayúscula. Pero hay un factor que todo el mundo menciona como determinante y que realmente me dejó pensando:

Las reglas no fueron cumplidas

Las reglas, o normas de seguridad, en cuanto a la capacidad del lugar, o sea la cantidad de personas que pueden entrar en el evento. Algunos hablan de que había de tres a cuatro veces más de personas de la capacidad permitida. Las reglas de prevención médica y sanitaria no fueron cumplidas. No había ambulancias, médicos y puestos de atención suficiente. Las reglas mínimas de seguridad, falta de personal policial. No había control y etcétera y etcétera… en resumen… las reglas no fueron cumplidas.

En relación a este episodio el presidente de Argentina, Maurio Macri, dijo una frase que me hizo pensar: “Hay normas. Si dicen, ¿cuánta gente puede entrar a un lugar? Por ahí son antipáticas, muchas cosas suenan antipáticas. Pero esto es lo que pasa cuando uno pasa por arriba de estas normas”. (lanación.com.ar)

En la misma entrevista Macri agregó: “Esto hay que aplicarlo en todos los órdenes de la vida. A veces saber ponerse límites nos genera oportunidades y un futuro mejor”.

Me parecieron súper interesantes las palabras de Macri (repito lo que dije al inicio, no estoy hablando de política). Las normas fueron hechas para ser cumplidas. Las normas son necesarias. Cuanta verdad, ¿no te parece?  Sino cumplimos las normas, las cosas se salen de control, así de simple.

Esto me hizo pensar en nuestra vida espiritual. Dios puso reglas claras desde el inicio. Dios creó un mundo perfecto. Colocó reglas claras para que sea mantenido el orden en el nuevo mundo (Génesis 1 y 2). Las reglas/normas fueron desobedecidas y entró el pecado. (Génesis 3). De paso, Lucifer en el cielo ya había roto las reglas en el cielo (Ezequiel 28 – Apocalipsis 12). Dios siempre colocó reglas claras que debían ser cumplidas con el propósito de que seamos felices.

Un poco después en la historia bíblica, se nos cuenta que Dios eligió un pueblo, Israel, y a este pueblo él decidió dejarle por escrito estas reglas morales para la humanidad en forma de Diez Mandamientos (Éxodo 20). Mandamientos universales, no solo para el pueblo de Israel. Mandamientos que nos muestran el camino a seguir. Leyes que son eternas, o sea, para siempre. (Salmo 119). Esas leyes que el mismo Jesús, el Verbo que se hizo carne para habitar entre nosotros, cumplió al pie de la letra y no cambió absolutamente nada de esa ley (Mateo 5).

Siguiendo la línea de pensamiento. La ley universal de Dios no fue abolida en la cruz del calvario como algunos dicen (Colosenses 2:14). Repito, la ley es eterna. Lo que terminó en la cruz y con la muerte de Jesús, fue el servicio de la ley ceremonial del santuario terrenal de Israel. La ley es un espejo que nos muestra los errores y nos lleva a Jesús (Romanos 7). Sin la ley no habría pecado (Romanos 4), porque el pecado es la transgresión de la ley (1 Juan 3).

Recuerda siempre esto: somos salvos solo por medio de la fe en Cristo (Efesios 2), pero juzgados por nuestras obras en obediencia a la Ley de Dios (Mateo 25 – Apocalipsis 22).

Creo que en este punto ya podemos dejar algo bien claro: Satanás, desde siempre, quiere hacernos pensar que las leyes de Dios no son necesarias; que Dios se equivoca y que la ley ya no existe o no es más necesaria. Nos quiere hacer creer que solo la gracia de Cristo es suficiente y nada más. ¡Claro que solo la fe salva y la gracia es suficiente!

Pero amigos, no seamos engañados, quien es salvo por gracia debe obedecer la ley, porque sin ley este mundo sería poco menos que un recital de rock descontrolado, donde todo está caminado para muerte y muerte eterna. Necesitamos la ley de Dios, porque ella nos previene de males mayores. Es por eso que necesitamos obedecerla, para tener una oportunidad de eternidad.

En este sentido fue que las palabras de Macri me hicieron pensar. Las reglas son para cumplirlas. ¿Si esto es importante para nuestro día a día, cuanto más para nuestros destino espiritual eterno?

Yo decido seguir las reglas de Dios en mi vida, quiero ser fiel a Dios y guardar todos y cada uno de los Diez Mandamientos. Quiero ser guiado por el Santo Espíritu para no seguir las opiniones del mundo y seguir las órdenes de Dios en mi vida. ¿Y tú que decides?

¿Me permites un consejo? Lee tu Biblia, sigue las reglas de Dios y así serás realmente feliz.

Puedes discordar, concordar o escribir tu pensamiento, déjame tu comentario. Y si quieres puedes compartir este mensaje para pensar junto con tus amigos.

¡Un súper abrazo cibernético para ti!

Pr. Jorge

 

Noticias Relacionadas


Comentarios

WordPress Image Lightbox Plugin