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Hildemar Santos

Hildemar Santos

Salud y Espiritualidad

Cómo prevenir enfermedades y tener una vida saludable.

Nuevo tipo de abuso del menor

novo-tipo-de-abuso-do-menorEn los Estados Unidos, el 70% de los adultos y el 30% de los niños tienen exceso de peso. El 75% de los niños no comen el mínimo aconsejable de tres porciones de frutas y verduras por día y un 30% no practica ningún ejercicio diario. La recomendación es de por lo menos una hora de ejercicio físico para los niños. Por causa de esto, el promedio de peso de los niños en el país se triplicó en los últimos veinte años.

En Brasil hoy el 52,5% de las personas adultas tiene sobrepeso, índice que era de 43% en 2006. Por lo menos 17,9% de la población está obesa.

(http://epoca.globo.com/vida/noticia/2015/01/bsobrepeso-e-obesidadeb).

Los brasileños aumentan en promedio medio kilo de peso por año, y 39% de nuestros niños tienen exceso de peso, un aumento de 1000% en los últimos 40 años. El ejercicio es básico y los niños menores de 10 años hacen menos ejercicio que los adolescentes. No es que los adolescentes están haciendo más ejercicio, sino que los niños más jóvenes están volviéndose totalmente sedentarios y pasan la mayor parte del tiempo en video juegos, teléfonos celulares y computadores. Lo que significa que probablemente los adolescentes de mañana estarán en peores condiciones físicas y con mayor peso.

(http://www.abeso.org.br/uploads/downloads/80/553a243c4b9f3.pdf).

Estadísticas del Ministerio de la Salud de Brasil mencionan que uno de cada tres niños entre cinco y nueve años tiene exceso de peso en el país. Y en la franja de los cero a cinco años, según la Universidad Federal de San Pablo, el 22% está con sobrepeso y 6% son obesos.

(http://www.mpgo.mp.br). En 2015, el 15 % de los niños entre 5 y 9 años eran obesos. Con todas esas estadísticas algunos especialistas colocan a Brasil en quinto lugar entre los países con mayor cantidad de obesos en el mundo y un fuerte competidor para el primer lugar en un futuro cercano.

(http://noticias.uol.com.br/saude/ultimas-noticias/efe/2014/04/15/obesidade-e-sobrepeso-infantil).

Y la causa de esa epidemia entre nuestros niños es la falta de ejercicio y la mala alimentación. Una encuesta entre niños y niñas brasileños reveló que 32,3% con menos de dos años toman bebidas gaseosas y jugo de cajas; y que 60,2% comen bizcochos rellenos, galletas dulces y tortas listas.

Abuso

Así estoy describiendo un nuevo tipo de abuso del menor: llenar a los niños de alimentos hipercalóricos, no proveerles oportunidades para hacer ejercicio y permitir que estén sentados por horas frente a un computador, celular o televisor. ¿Usted está de acuerdo? “Solo porque a los niños les gusta un dulce o chocolate, no se lo puede considerar abuso”, dirán algunos. Pero si miramos por el lado de la salud, hoy se sabe que los niños a quienes se permite comer de todo tendrán serios problemas de salud en la edad adulta. Y muchos tendrán problemas también en su infancia. Hoy estamos observando diabetes tipo 2 en adolescentes y también presión alta y exceso de colesterol como consecuencia de la obesidad. Estamos retrocediendo a una situación en la que la nueva generación tendrá más problemas de salud que sus padres.

¿Cuál es la solución? Comer menos y ejercitarse más, parece sencillo, ¿es así? Pero hay muchos otros factores que afectan a esos dos como la cultura, como el medio ambiente, la escuela, los medios de comunicación, el estrés, la industria alimentaria con sus propagandas y muchos otros. No pretendo enfocar aquí estos factores directamente, sino ofrecer mi opinión sobre cómo resolver el problema y terminar con la epidemia. Son tres las áreas más importantes que se deben abordar para la solución de este abuso infantil: la familia, la escuela y la sociedad.

Familia. La familia es el factor más importante en la prevención de la obesidad y del sobrepeso infantil. En casa, el niño desarrolla su apetito y aprende a gustar o disgustar de los alimentos. Allí desarrolla su gusto para el resto de la vida, y es muy difícil cambiar hábitos que fueron aprendidos en esta fase de la vida. Es en esta época que comienza el abuso infantil. Y vean bien, no estoy hablando de abolir todo lo que es dulce, eliminar el chocolate y prohibir el helado. No. Pero estos ingredientes sólo deberían usarse esporádicamente, reservados para ocasiones especiales, para una fiesta de cumpleaños o feriados. Lo que el niño necesita aprender en casa es que los mejores alimentos para la salud son las frutas, los vegetales, los granos integrales, los frijoles/porotos y las nueces.

“Pero a mi hijo no le gusta ninguna verdura”, dicen algunas madres. La solución para esto es sencilla: lleve a su hijo a la cocina, llévelo al supermercado para que la ayude a elegir qué vegetales le gustan más. En lo posible haga un plan para plantar en su casa algunas verduras que son fáciles de cultivar. Lo más importante de todo, sin embargo, es ofrecer diferentes tipos de salsas para ensalada y diferentes tipos de mezclas de vegetales y dejar que los niños prueben y elijan lo que más les agrada. Si los niños participan en el proceso, casi seguro que participarán del consumo. ¿Funciona? Mis dos nietos comen brócoli y chauchas/judías como si fueran golosinas, simplemente porque estuvieron expuestos a ellos bien temprano en su infancia y tuvieron la oportunidad de elegir y desarrollar el gusto.

Escuela. La escuela es el segundo hogar. En mi propia experiencia, con mis tres hijos, puedo decir que durante los años preescolares mi esposa hizo un trabajo maravilloso con ellos y así tuvieron una alimentación bien saludable. Cuando entraron en la escuela, la cosa se complicó un poco, pero como ellos estaban acostumbrados a comer cosas saludables la influencia fue menor. Así, lo que se aprende en casa siempre tendrá una influencia. Mis hijos fueron criados con tres comidas al día. Cuando llegaron a la escuela, todos tenían meriendas, las que variaban entre sándwiches, dulces y, a veces, frutas. Mi hija Caroline decidió adherirse y resolvió un día hacer su propio sándwich y comerlo junto con sus amiguitas. Ella preparó el sándwich con manteca de maní y miel, pero la dosis de miel fue un poco exagerada y se filtró. O sea, su pasta pasó a los libros y cuadernos y todo quedó pegajoso. “No necesito merienda”, fue su conclusión.

Pero la escuela tiene una influencia muy grande. Y la primera acción de la escuela debería ser la promoción del ejercicio diario. Cuando yo estaba en la escuela, recuerdo a un profesor de educación física en el gimnasio (hoy segundo grado). Su nombre era Pedro Fredolino Taubet. Ese profesor nos enseñó a jugar béisbol, básquet, voleibol, futbol americano y atletismo. Todos los alumnos recibían instrucción en esos deportes sin excepción. Usted podrá no creer, pero en la década de los años 60, el básquet no era muy difundido en Brasil. Tanto que jugábamos con una pelota de fútbol de campo y en una cancha de futbol de salón. Nuestro cesto era un cesto de basura colocado frente del arco y no se permitía jugar la pelota dentro del área de la defensa, así teníamos que arrojar la pelota de afuera. Todo ideado por el profesor Fredolino; necesitamos más profesores como aquel. Hoy, tenemos todas las condiciones para practicar todos esos deportes y muchos otros tipos de ejercicio. El ejercicio debería ser obligatorio en las escuelas de enseñanza primaria y media, tanto para niños como para niñas y estructurado como una actividad atractiva.

Con relación a la dieta, los que son responsables por la administración deberían promover y controlar lo que se sirve en el restaurante de la escuela, especialmente disminuyendo la presencia de gaseosas, jugos con azúcar, golosinas y helados. No solo en la escuela, sino en sus inmediaciones. Así como deben existir leyes para no vender alcohol y cigarrillos en áreas cercanas a las escuelas, lo mismo debería suceder con los alimentos. Muchas veces esto no es responsabilidad de la escuela, sino de otros niveles de la sociedad, que es la próxima área a tratar.

Sociedad. En uno de nuestros estudios con poblaciones, evaluamos la presencia de restaurantes de comida rápida (fast foods) y la percepción de seguridad en las calles y comparamos estas dos con la incidencia de obesidad infantil en el área de Montclair, en California, Estados Unidos. En nuestro estudio, no hubo relación entre la presencia de los restaurantes y la obesidad, pero otros estudios realizados en varios lugares del mundo demostraron esta conexión. Por lo tanto, es necesario que haya leyes y un mejor control de las autoridades de la sociedad si realmente queremos controlar la epidemia y parar el abuso. Con relación al ambiente, nuestro estudio comprobó que había una asociación de la obesidad con los ambientes inseguros, o sea, si los padres notaban que su vecindario y los parques en los  alrededores no eran seguros para que los niños jugaran, en esas regiones había un número mayor de niños obesos. (Dos Santos, et al, 2016, en preparación para publicación). Otros niveles de la sociedad deben ser también incluidos, la televisión y sus propagandas y programas, la industria alimenticia y los restaurantes, proveyendo opciones saludables para los niños y las autoridades con la promoción de leyes de apoyo a estas prácticas.

En mi infancia, había un programa local en la televisión que promovía dulce de leche y varios productos relacionados. Formaba parte de la cultura local y los domingos todos querían ir al programa y ganar los regalos, participar de los juegos y ver los payasos. Creo que fue también uno de los responsables por el aumento de peso que tuve durante esos años. Felizmente, hoy existen más programas de televisión que promueven alimentos saludables. Tuve la oportunidad de comunicarme con el grupo de Plaza Sésamo en el 2014. Ellos han hecho un programa excelente de televisión en Sao Paulo para niños estimulando el consumo de frutas y vegetales con la utilización de muñecos y otras actividades. Esto es que lo que debe promoverse en todo el país para prevenir y resolver el “abuso”.

Me gustaría dejar bien claro aquí que no es mi intención enfocar quién es el culpable de este abuso infantil. En realidad eso no importa, pero algo hay que hacer y la solución no parece ser muy complicada. Menos comidas “chatarra” (junk food) o menor acceso a ellas, más ejercicio, menos TV y video juegos, y más juegos en la escuela y en casa, tal vez algo que en lo que toda la familia pueda participar, todas estas son cosas relativamente fáciles de desarrollar. El video juego con ejercicio (Wii) es una buena opción. Y la escuela y la sociedad deberían prestar más atención a lo que promueven y no permitir que produzca enfermedades en nuestros hijos.

Recuerde que los niños de hoy serán los líderes y miembros de la sociedad de mañana. Pero, si no cuidamos bien a los niños de hoy, tendremos menos líderes mañana, tendremos más líderes enfermos y con menos condiciones de cooperar para el progreso del país, tendremos más miembros de la sociedad con menos condiciones de mantener a sus familias y una cuenta hospitalaria tremenda. El abuso no será solamente infantil.

Versículo para meditar

“Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos” (Mateo 19:14).

Que todos podamos seguir el ejemplo de Jesús, que se preocupaba por el bienestar de los pequeñitos. Que podamos enseñarles a tener una vida saludable y un futuro promisorio.

 

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