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Felipe Lemos

Felipe Lemos

Realidad Enfocada

Datos y fechas analizadas bajo un punto de vista bíblico.

¿Qué no significa Navidad?

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Jesús nació en medio de la sencillez indicando lo que sería su modo de vida y su ministerio.

El título puede sonar extraño, pero la intención es hacer una fuerte invitación a la reflexión. Para abrir un poco más nuestra mente en este período de fuerte sensibilización en una buena parte del mundo cristiano a propósito de Navidad. Es mucha fiesta, mucha comida, muchos gastos, endeudamiento, reuniones sociales, pero poco pensamiento sobre el concepto dejado especialmente en el relato de los evangelistas. El nacimiento de Jesús fue un episodio impactante por dos razones bien claras. Primero, porque cambió el rumbo del escenario político y religioso del mundo hasta hoy. Segundo, porque cada detalle de ese nacimiento aporta claridad acerca del significado de tal episodio.

¿Quiere saber lo que fue el nacimiento de Cristo? Entonces lea con atención algunos tramos de ese registro histórico. Y tenga una idea más amplia de lo que fue aquel momento singular. El espacio aquí es limitado, por eso voy a detenerme en los detalles que “gritan” lecciones.

Jesús nació a partir de un milagro

No necesito recordar el texto bíblico, pero la concepción de Jesús fue un hecho milagroso. María quedó embarazada del Espíritu Santo. Entonces, su nacimiento tiene mucho más que ver con una operación divina que con ideas y genialidades humanas. Si hay una primera palabra con qué asociar Navidad es milagro, o sea, aquello que solamente Dios Omnipotente puede hacer.

Jesús nació en un lugar muy sencillo y donde a nadie le gustaría nacer

Piense racionalmente. A usted, que es padre o madre, ¿le gustaría que su hijo naciera en un establo, en un chiquero o en un pastizal cercano a los animales? No es necesario imaginar mucho la respuesta. ¡Claro que no! Los padres eligen las mejores maternidades, los mejores médicos, los mejores cuartos y pagan lo que fuere necesario para que el hijo nazca rodeado de los mayores cuidados posibles.
El nacimiento de Jesús fue lo opuesto a eso. Él vio la luz en un pesebre en medio de las bestias. Sin encanto, sin ostentación, sin la estructura médico-hospitalaria que podría tenerse en la época.
Jesús nació en medio de la sencillez indicando lo que sería su modo de vida y su ministerio. Humilde desde el comienzo. La humildad tiene mucho que ver con Navidad.

Los primeros visitantes de Jesús fueron pastores y no reyes

A pesar de la célebre mención de la visita de los sabios orientales, quienes primero aparecieron para ver al niño Jesús fueron los pastores. Una clase de gente poco relevante en el escenario social de la región. Pero gente que percibió espiritualmente que tenía ante sí a alguien más que un simple recién nacido. Pudieron distinguir más allá. Vieron y comprendieron lo que muchos nunca vieron, ni comprendieron y lo que aun hoy muchos no ven. Por la tanto, la visión espiritual puede muy bien asociarse al nacimiento de Jesús.

Los regalos que Jesús recibió eran un reconocimiento espiritual y no consumismo

Los sabios o magos (en algunas versiones) del oriente llegaron hasta Belén por estudios religiosos. Fueron hasta Jesús para adorarlo, no para derrochar o exhibirse con regalos caros.
Dieron lo mejor que tenían con la clara intención de declarar que estaban delante de alguien muy especial. Nada de consumismo exagerado previo a fin de año, adornos caros para un arbolito o voluntad incontenida de comer desenfrenadamente. La escena de los magos con Cristo y sus padres evidencia sentido de adoración. El enfoque no era y nunca debería ser los regalos y todo lo que fue creado en torno a eso para consolidar el comercio y fortalecer tradiciones completamente apartadas de la historia bíblica (Papá Noel, por ejemplo, el ícono que prevalece fortísimo). El foco era Jesús, el adorado, porque simplemente es Dios.

No me voy a detener en cuanto a la fecha de nacimiento de Cristo porque históricamente ya se sabe que es muy poco probable que haya sido el día 25 de diciembre. Al mismo tiempo, es saludable la reunión familiar que se establece en esa fecha, donde las personas se encuentran para agradecer por un año más. Comparten sus comidas, se alegran, pero, por encima de todo, necesitan acordarse del Cristo sencillo nacido para ser adorado y que todo eso es un gran milagro. En el caso, del que cree y se beneficia de esa creencia, el milagro de la salvación, la gracia inmerecida para los seres humanos pecadores.

Cuando el centro de esas festividades de fin de año es Jesús, los conceptos de vida son diferentes y perceptibles en la vida de las personas. Es lo que más o menos sucedió con gente como John Wesley, ideólogo del Metodismo. El, en una revista llamada Conexión (http://13re.metodista.org.br/conteudo.xhtml?c=11287), artículo sobre el reformador y una de las navidades que él vivió entre los años 1778 y 1791. Allí decía que entre el 25 de diciembre y comienzo de enero, el religioso ya muy mayor celebró y también salió a repartir carbón y pan para los pobres a fin de disminuir el impacto del frio cruel de la Europa de esa época. En uno de los episodios, quedo registrado que Wesley salió a las calles repletas de nieve para recaudar 200 libras esterlinas y comprar ropas a los necesitados.

Y lo que ocurrió, también, con la escritora adventista Ellen White, una de las 100 norteamericanas más influyentes de todos los tiempos, según la prestigiosa revista del área de museos e historia de los Estados Unidos. En el libro El hogar adventista, ella dice “he dicho a mi familia y a mis amistades que mi deseo es que nadie me haga un regalo de cumpleaños o de Navidad, a menos que sea con el permiso de transferirlos a la tesorería del Señor, para ser asignado al establecimiento de las misiones”.

Wesley y Ellen White muestran que la Navidad tiene mucho que ver con solidaridad, abnegación y participación en causas mayores que nuestro mundillo egoísta. Es un tiempo propicio para no pensar en sí mismo, sino en los otros.

Intentando responder, entonces, a la pregunta del título, pienso hasta que no es necesario gastar más líneas en eso, ¿no es cierto?

Si usted entiende bien lo que significa la Navidad, comprenderá que todo el resto es cualquier cosa menos algo relacionado con uno de los mayores acontecimientos de todos los tiempos en el planeta: no el nacimiento de un niño, apenas, sino de la venida del Mesías espiritual prometido a la humanidad.

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Comentarios

  • Ricardo Nina

    Bueno, la navidad es una fiesta pagaana, los que celebran son paganos, acaso la biblia registra que tenemos que celbrar, en ninguna parte de la biblia dice que tenemos que celebrar los cumpleanos, por lo tanto no debemos celebrar ningun cumpleanos, si ud., un pagano celebrarara, sabmos que cristo no nacion el 25 de Deciembre, mas bien Tamus nacio en esa fecha, ademas que relacion tiene el arbol con el nacimiento de Cristo, o con la glotoneria, lean la biblia y encontraran la verdad, gracias.

  • José Arévalo

    Hola Felipe Lemus:

    Espero que mis comentarios respecto a tu artículo titulado ¿Qué no significa la Navidad?, los consideres como de origen disidente, gambetista o que se yo….

    Leí detenidamente tu artículo, y descubrí que muchos de los columnistas de esta web no USAN la transparencia en sus indagaciones. Por EL CONTRARIO, utilizan mucho la demagogia, diplomacia y máscara para decir las cosas. He recomendado que cambien de inducción. Que sean tan claros como Jesús, Juan el Bautista y hasta Elena G. de White lo fue. ¿Por qué fueron tan claros en sus acervos, dictados, sermones, reprensiones, llamados, esos personajes comenzando con Jesús? Simple y sencillamente porque no trataban de maquillar el mensaje que les fue dado por el mismo Dios.

    Felipe, tú has sido muy ambiguo en la forma en la que presentas este artículo. Muestras como que ni estás de este lado y como que tampoco estás del otro lado. Eso es terrible. LAMENTABLEMENTE, ESO ES LO QUE LE GUSTA A MUCHOS LECTORES U OYENTES.

    Te daré tres ejemplos únicamente extraídos de tu propio artículo:

    1. “¿Qué no significa la Navidad?” – Este fue el título de tú artículo. Indudablemente, la respuesta que diste fue la misma que todos los escritores y teólogos adventistas, que no se quieren meter en el problema social de ser vistos como retrógradas o FANÁTICOS, ofrecen cuando hablan de este tema. Aunque semánticamente tú respuesta es la correcta, NO DEBERÍAMOS calificar ni en lo más mínimo como aprobada la temporada de la Navidad o NATIVIDAD. Pareciera que ustedes solamente sacan a relucir que hay que hacer cosas buenas como la de regalar ropa, comida a los necesitados, etc. en la Navidad; sin considerar que nuestro Dios ocultó la fecha del nacimiento de Cristo con el propósito de no caer en la idolatría del nacimiento (Hogar Cristiano, cap. La Navidad).

    2. “No me voy a detener en cuanto a la fecha de nacimiento de Cristo porque históricamente ya se sabe que es muy poco probable que haya sido el día 25 de diciembre.”. Esto fue lo que dijiste. Me parece bien tu postura sobre no abundar en algo que ya esta muy trillado, al menos, eso das a entender, y lo cual comparto. Pero lo que cuestiono no es eso, lo que es muy cuestionable es que camuflajeas tu postura, la camuflajeas, de tal forma que ´das a entender que no estás a favor pero tampoco en contra. QUIERO DECIRTE QUE EL CRISTIANO EN SUS DECLARACIONES NO DEBE ENMASCARARSE DE NINGUNA FORMA; Y ESO, SIEMPRE OCASIONARÁ DECLARAR TRANSAPARENTEMENETE SU POSTURA; POSTURA QUE, INDUDABLEMENTE CAUSARÁ DIVISIÓN, DISENCIÓN Y ENEMIGOS. Tu dijiste “es poco probable”, y allí esta tu problema y tu demagogia. ¿Por que no haber dicho: “Y sabemos que Cristo NO NACIÓ el 25 de diciembre”?

    3. Tu te referiste a la hermana Elena G. de White así: “con la escritora adventista Ellen White, una de las 100 norteamericanas más influyentes de todos los tiempos, según la prestigiosa revista del área de museos e historia de los Estados Unidos”. Mi queja que se une a la de muchas otras voces, que aunque son pocas, marcan la diferencia, consiste en reclamar que NO LE ESTAN DANDO EL LUGAR PRECISO A LA función que tuvo Elena G. de White. Para ser preciso, muchos escritores y teólogos que la llaman “la escritora” o la “famosa escritora”, lo hacen para, según muchos de ellos, no prejuiciar al lector que no es adventista y de esta forma “llegarle” con el evangelio. La pregunta es: ¿Dios necesita cambiar sus métodos? ¿Cómo le decía Dios a los profetas que debían presentarse ante el pueblo y ante los líderes? Las respuestas a esta dos preguntitas no dejan cabos desatados. Dios es el mismo de ayer, hoy y lo será por siempre. Ningún escritor necesita camuflajear a los profetas de Dios para darles el toque de más PRESTIGIO ciudadano. COMO ADVENTISTAS, dije “como”, ya que también soy adventista del séptimo día, ministro, laico, líder, productor de radio y escritor, debemos asumir nuestra responsabilidad humilde, sincera y REPRENSIVA hacia los que pretender estar del lado de la verdad pero presentándola de una forma muy maquillada. RECUERDA: NO HAY QUE SEGUIR MATANDO A NUESTROS PROFETAS QUE TRAEN Y HAN TRAIDO MENSAJES DE DIOS. Advierto el siguiente consejo: Cuando hablemos de los escritos de Elena G. W. refirámonos como lo que son, es decir, el Espíritu de Profecía, pues eso se les enseña a todas las personas que DOCTRINAMOS con los cursos de la iglesia adventista. Ahora, imagínate, cuando doctrinamos personas le decimos que la Iglesia Adventista tiene el Espíritu de profecía, y cuando ingresan a la Iglesia, ahora se dan cuenta que no se habla del Espíritu de Profecía sino como “LOA ESCRITOS DE LA FAMOSA ESCRITORA”. A propósito, te recuerdo que no es simplemente una escritora en la alfombra de la fama norteamericana….. Elene de White es LA MENSAJERA DEL SEÑOR por medio de la cual le dejó a la IASD el Espíritu de Profecía, muy independientemente de que a parte del legado o compendio de escritos que configuran al Espíritu de Profecía, ella escribió consejos, no deberíamos equivocar los consejos de Elena con los mensajes de Dios.
    Aunque cerraste diciendo que no “hay más necesidad en gastar líneas en el tema”, cuando se escriben artículos que no reportaron integridad en su mensaje, SON NECESARÍAS TANTAS LINEAS COMO SEAN para dejar en claro no la posición de un hombre o mujer, sino el mensaje de Dios.
    ¿Por qué muchos ministros, pastores, escritores, columnistas, no rechazan abiertamente las tradiciones mundanales? Porque de una o de otra manera, se involucran en ellas, o en alguna de ellas. Si hablamos de la Navidad o natividad, muchos pastores colegas, en esas fechas no se pierden la cena del pavo con su familia. Vacacionan hasta más de la cuenta. Aprovechan de la Navidad para también comprarle regalos a sus pobres hijitos. E allí el problema de muchos de no poder negarse totalmente a esas fechas.
    Jesús dijo que debemos estar lejos de las tradiciones, inclusive, de las tradiciones creadas por nuestros propios “sumos sacerdotes”……..
    Atte. José A.
    guerrerosiete@hotmail.com

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