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Emanuele Salles

Emanuele Salles

Imagen & semejanza

Belleza y vestimenta analizados según los critérios de la Santa Biblia en un lenguaje más informal.

La polémica de la vanidad

Si hay algo que oigo más que la llamada del celular es: “Las mujeres de la iglesia están muy vanidosas”. Los comentarios de este tipo generalmente vienen del público masculino. Muchas veces la opinión tiene hasta un tinte machista. Vale recordar que los consejos bíblicos, inclusive los relacionados con la vanidad, fueron escritos para ambos sexos. La vanidad sí está impregnada en el universo femenino, ¡pero en ningún momento está exento el masculino!

Primero, ¿sabe lo que falta? Falta entender el significado de tal palabra. Mucha gente confunde “cuidarse”, “ser bonito”, “arreglarse bien” con SER VANIDOSO. Esas son cosas distintas, que pueden estar relacionadas o no. ¿Por qué será que cuando se habla de vanidad enseguida vienen a la mente mujeres, ropas, zapatos, maquillajes y joyas? ¿Será que ese es el único escenario donde ella habita? ¿Sería esta su definición? Nada mejor que pedir una ayudita al diccionario:

¿Perciben que la vanidad va mucho más allá de un guardarropa atiborrado y horas en el salón de belleza? Vea solo cuántos hombres visten pantalones vaqueros y camiseta todo el santo día, diciendo incesantemente que no son vanidosos, pero no pierden tiempo para comprar la versión actualizada de su iPhone, ni que sea dividida en 12 cuotas en la tarjeta de crédito. Cuántos solo tienen 2 pares de zapatos en el armario, que son usados desde en un encuentro con los amigos hasta en un funeral, pero luchan por un cargo en la iglesia o en el trabajo solo para sentir el gustito de la autoridad y del poder. Cuántos tienen el mismo corte de cabello desde niños, pero abren el vidrio del auto (que, por cierto, tiene aire acondicionado) solo para mostrar que es el dueño del automóvil. Cuántos solo tienen en el armario del baño pasta de dientes y desodorante, pero que levantan la nariz en el fútbol con los amigos para mostrar sus habilidades con la pelota.

Después de todo, ¿la vanidad es pecado? No tenga dudas, sí lo es. La Biblia es clara en cuanto a eso. Pero considerar que es una cosa restringida a la mujer es un grave error. Otro error es considerar como vanidad cualquier cuidado de la apariencia o el deseo de cosas materiales.
En algunas versiones, la frase “correr tras el viento” es sustituida por “vanidad”. O sea, significa la misma cosa. VANIDAD es correr detrás de algo que no se alcanza. O sea, gastar las fuerzas en todo lo que se VA, como: cuerpo, posesiones, dinero. Todo eso me recuerda el consejo de mi Dios para que yo invierta de verdad en aquello que es eterno, acumulando tesoros en el cielo. “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mat. 6:21).

¿En qué piensa usted la mayor parte del tiempo? Una vez me dijeron que este es su dios. Si usted piensa en la moda y la belleza la mayor parte del tiempo, ellas son su dios. Si usted piensa más que todo en el trabajo, él es su dios. Si usted piensa en usted mismo la mayor parte del día, usted es su propio dios. Todo eso es vanidad. Pero si sus pensamientos son dominados primeramente por el amor y por la misión, sea feliz: su dios es el Dios del Cielo. Y eso no es, ni por lejos, como correr detrás del viento.

 

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