{"id":66042,"date":"2021-07-12T09:37:22","date_gmt":"2021-07-12T12:37:22","modified":"2021-11-15T19:29:58","modified_gmt":"2021-11-15T22:29:58","slug":"la-practica-del-perdon-en-la-familia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticias.adventistas.org\/es\/columna\/janete.suarez\/la-practica-del-perdon-en-la-familia\/","title":{"rendered":"La pr\u00e1ctica del perd\u00f3n en la familia"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_66043\" style=\"width: 1010px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-66043\" class=\"size-full wp-image-66043\" src=\"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/07\/05164406\/a-pratica-do-perdao-em-familia.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"563\" srcset=\"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/07\/05164406\/a-pratica-do-perdao-em-familia.jpg 1000w, https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/07\/05164406\/a-pratica-do-perdao-em-familia-768x432.jpg 768w, https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/07\/05164406\/a-pratica-do-perdao-em-familia-730x411.jpg 730w, https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/07\/05164406\/a-pratica-do-perdao-em-familia-300x170.jpg 300w, https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/07\/05164406\/a-pratica-do-perdao-em-familia-60x35.jpg 60w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><p id=\"caption-attachment-66043\" class=\"wp-caption-text\">El perd\u00f3n es un principio b\u00edblico y trae paz al coraz\u00f3n (Foto: Shutterstock)<\/p><\/div>\n<p>Do\u00f1a Concepci\u00f3n y el se\u00f1or Juan, ambos ya fallecidos, tuvieron 12 hijos. Actualmente, todos tienen m\u00e1s de 60 a\u00f1os. Algunos son abuelos. Otros, incluso, bisabuelos. De los doce hermanos, solo tres se visitan y los hijos y nietos de estos se conocen e interact\u00faan. Los dem\u00e1s casi no se encuentran y saben poco acerca de los otros.<\/p>\n<p>Hace poco tiempo, el mayor estuvo muy enfermo, pas\u00f3 por una cirug\u00eda, estuvo internado durante casi dos meses y casi falleci\u00f3. Ninguno de los dem\u00e1s hermanos lo supo. Ante ejemplos como el de esta familia, surgen algunas preguntas. Por ejemplo: \u00bfQue contribuye para que algunas familias conserven sus relaciones entre sus miembros, mientras otras apenas se toleran, a pesar de haber tenido una larga convivencia al comienzo de su vida y de los padres que tienen en com\u00fan?<\/p>\n<h4><strong>Lea tambi\u00e9n:<\/strong><\/h4>\n<ul>\n<li><a href=\"https:\/\/noticias.adventistas.org\/es\/columna\/janete-suarez\/familias-fuertes-en-tiempos-de-pandemia\/\">Familias fuertes en tiempos de pandemia<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<p>Los conflictos familiares en donde las ofensas no se perdonan y la pr\u00e1ctica del perd\u00f3n no se ejercita desde la infancia est\u00e1n entre los motivos principales de una relaci\u00f3n precaria o hasta inexistente entre las familias. Las peleas y la falta de perd\u00f3n no solo impiden una convivencia saludable o prolongada, sino dan origen a la separaci\u00f3n a trav\u00e9s de generaciones.<\/p>\n<p>Cuando los adultos se reh\u00fasan a dialogar y perdonar por alguna ofensa actual o antigua, los m\u00e1s j\u00f3venes pierden la oportunidad de conocer la alegr\u00eda de las relaciones familiares s\u00f3lidas que los unir\u00eda a t\u00edos, primos, abuelos y dem\u00e1s familiares.<\/p>\n<h4><strong>Perdonar hace bien<\/strong><\/h4>\n<p>El perd\u00f3n entre los miembros de las generaciones mayores no solo abre puertas para relaciones significativas y comprensivas entre las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes, como tambi\u00e9n presentan innumerables beneficios tanto para la salud f\u00edsica, mental y espiritual de todos (Griffin et al., 2015; Norman, 2017)<\/p>\n<p>Estudios destacan que personas que nutren ira y resentimientos no solo se envenenan ellas mismas, sino tambi\u00e9n a todas sus relaciones, adem\u00e1s de que presentan mayor tendencia a sufrir ansiedad, estr\u00e9s, culpa, depresi\u00f3n, insomnio, hipertensi\u00f3n, infarto, \u00falceras, dolor de cabeza, dolor en el cuerpo e incluso c\u00e1ncer (Worthington et al., 2005).<\/p>\n<p>Lo opuesto tambi\u00e9n es verdadero. \u00a1Perdonar solo hace bien! Adem\u00e1s de reducir el estr\u00e9s, la ansiedad y la depresi\u00f3n, libera a la v\u00edctima para que retome la vida y seguir adelante. Tambi\u00e9n lleva a la madurez y tiene la oportunidad de un futuro desprovisto de las amarguras y sufrimientos del pasado (Melgosa, 2014).<\/p>\n<p>Al estudiar sobre el impacto del perd\u00f3n, no solo en el ambiente familiar, Luskin (2007) afirm\u00f3 que la pr\u00e1ctica del perd\u00f3n reduce la depresi\u00f3n, aumenta la esperanza disminuye la ira, mejora la conexi\u00f3n espiritual y aumenta la autoconfianza. El autor verific\u00f3, adem\u00e1s, que las personas con mayor capacidad para perdonar experimentan menos problemas f\u00edsicos y mentales, y menos s\u00edntomas f\u00edsicos de estr\u00e9s.<\/p>\n<p>Cuando se deja de tener ira o resentimiento por cualquier ofensa cometida por aquellos con quienes conviven y aman, el asunto deja de ejercer control sobre el estado emocional. Es un sentimiento liberador.<strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<h4><strong>El perd\u00f3n exige pr\u00e1ctica<\/strong><\/h4>\n<p>Perdonar es una elecci\u00f3n que exige pr\u00e1ctica constante, honestidad y disposici\u00f3n. No se trata de una invitaci\u00f3n a fingir que no hay problemas y que nada sucedi\u00f3 aun entre las personas que m\u00e1s amamos, sino una invitaci\u00f3n a crear un ambiente de libertad, paz y amor.<\/p>\n<p>A veces, el perd\u00f3n exige recordar sin temor el dolor, un di\u00e1logo m\u00e1s serio que hable a coraz\u00f3n y un tiempo m\u00e1s largo que lo esperado hasta poder perdonar de verdad. Otras veces hay que reconocer con honestidad que todos somos imperfectos y humanos, que cometemos errores y podemos hacer mal, incluso a quien amamos y entre ellos est\u00e1n los hermanos, los padres, c\u00f3nyuges e hijos.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con esto, todos corremos el riesgo de cometer los mismos errores que se cometieron contra nosotros. O sea, a veces somos v\u00edctimas, otras veces, culpables. Nunca una cosa sola.<\/p>\n<p>En el proceso de la pr\u00e1ctica del perd\u00f3n es importante recordar que nada es imperdonable, y no hay nadie que est\u00e9 m\u00e1s all\u00e1 del perd\u00f3n. Los resentimientos, los insultos, las p\u00e9rdidas y los da\u00f1os causados en el ambiente familiar muchas veces son inevitables. Todos los d\u00edas en el hogar, en el grupo de esparcimiento, en el trabajo, en la escuela y en la calle enfrentamos la posibilidad de que alguien nos lastime o de herir a alguien. De ah\u00ed la necesidad de todos, desde los ni\u00f1os m\u00e1s peque\u00f1os hasta los ancianos, de ejercitar el perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando se cultiva esta pr\u00e1ctica desde muy temprano en las peque\u00f1as ofensas, existe la posibilidad que tambi\u00e9n se ejerza el perd\u00f3n cuando se presente una necesidad mayor.<\/p>\n<h4><strong>El modelo divino de perd\u00f3n en la familia<\/strong><\/h4>\n<p>No podemos desistir del deseo de retribuir el mal con el mal y \u201cperdonar a nuestros deudores\u201d por nosotros mismos. Si queremos vivir bien en familia y sociedad, nos falta el impulso del amor de Dios. De lo contrario, podemos tener doce hermanos y correr el riesgo de no relacionarnos bien con ninguno de ellos.<\/p>\n<p>El camino del perd\u00f3n siempre es el mejor. Los que lo eligen se encuentran con un modelo divino de perd\u00f3n que incluye el arrepentimiento por parte de la persona que comete el error y el perd\u00f3n que concede la persona que sufri\u00f3 el perjuicio. Ante el reconocimiento de la culpa, Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9).<\/p>\n<p>Gracias a Dios por establecer un modelo de perd\u00f3n (Efesios 4:32). Como fruto de la decisi\u00f3n de perdonar surgen nuevas oportunidades de convivencia con los que amamos; curas emocionales y oportunidades de nuevos comienzos. Por todo eso, hoy elijamos transitar el camino del perd\u00f3n. Las bendiciones y los privilegios de esta decisi\u00f3n marcar\u00e1n significativamente, no solo los a\u00f1os de la infancia y de la juventud en el hogar, sino toda una vida, como tambi\u00e9n la vida de las nuevas generaciones.<\/p>\n<hr \/>\n<h4><strong>Referencias<\/strong><\/h4>\n<p>Griffin, B. J., Worthington E. L., Levelock C. R., Wade N. G., Hoyt W. T. (2015) <strong>Forgiveness and Mental Hearth<\/strong>. In: Toussaint., Worthington E., Williams D. (eds) Forgiveness and Health. Springer, Dordrecht. <a href=\"https:\/\/link.springer.com\/chapter\/10.1007%2F978-94-017-9993-5_6\">https:\/\/doi.org\/10.1007\/978-94-017-9993-5-6<\/a><\/p>\n<p>Luskin, F. (2007). <strong>O poder do perd\u00e3o<\/strong>. S\u00e3o Paulo: Francis.<\/p>\n<p>Melgosa, J. (2017). <strong>Crer faz bem<\/strong>. CPB, Tatu\u00ed, SP.<\/p>\n<p>Norman K. (2017). <strong>Perd\u00e3o: como ele se manifesta em nossa sa\u00fade, bem-estar e longevidade<\/strong>. University of Pennsylvania. (Master of applied. Positive Psychology). <a href=\"https:\/\/repository.upenn.edu\/mapp_capstone\/\">http\/\/repository.upenn.edu\/mapp-capstone<\/a><\/p>\n<p>Worthington, E. L. Jr., Witviliet, C. V. O., Lerner, A. J., and Scherer, M. (2005). <strong>Forgiveness in health research and medical practice<\/strong>. EXPLORE 1, 169-176. \u00a0doi: 10.1016\/j.explore.2005.02.012<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El modelo del perd\u00f3n est\u00e1 establecido desde la Biblia y trae paz a las familias.<\/p>\n","protected":false},"author":131,"featured_media":66043,"comment_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"xtt-pa-format":[5185],"xtt-pa-classification":[],"xtt-pa-editorias":[3395],"xtt-pa-departamentos":[],"xtt-pa-projetos":[],"xtt-pa-regiao":[],"xtt-pa-sedes":[],"xtt-pa-owner":[],"class_list":["post-66042","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","xtt-pa-format-columna","xtt-pa-editorias-comportamiento"],"acf":false,"terms":{"editorial":"Comportamiento","format":"Columna"},"featured_media_url":{"full":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/07\/05164406\/a-pratica-do-perdao-em-familia.jpg","medium":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/07\/05164406\/a-pratica-do-perdao-em-familia-768x432.jpg","small":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/07\/05164406\/a-pratica-do-perdao-em-familia-140x90.jpg","pa-block-preview":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/07\/05164406\/a-pratica-do-perdao-em-familia-140x90.jpg","pa-block-render":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/07\/05164406\/a-pratica-do-perdao-em-familia-290x220.jpg"}}