{"id":65447,"date":"2021-04-22T11:34:11","date_gmt":"2021-04-22T14:34:11","modified":"2025-08-15T11:15:08","modified_gmt":"2025-08-15T14:15:08","slug":"la-identidad-de-los-144-mil-y-el-fenomeno-de-ver-y-oir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticias.adventistas.org\/es\/columna\/leonardonunes\/la-identidad-de-los-144-mil-y-el-fenomeno-de-ver-y-oir\/","title":{"rendered":"La identidad de los 144 mil y el fen\u00f3meno de \u201cver y o\u00edr\u201d"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/04\/22112857\/a-identidade-dos-144-mil-e-o-fenomeno-de-ver-e-ouvir.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"667\" src=\"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/04\/22112857\/a-identidade-dos-144-mil-e-o-fenomeno-de-ver-e-ouvir.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-65448\" srcset=\"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/04\/22112857\/a-identidade-dos-144-mil-e-o-fenomeno-de-ver-e-ouvir.jpeg 1000w, https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/04\/22112857\/a-identidade-dos-144-mil-e-o-fenomeno-de-ver-e-ouvir-768x512.jpeg 768w, https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/04\/22112857\/a-identidade-dos-144-mil-e-o-fenomeno-de-ver-e-ouvir-150x100.jpeg 150w, https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/04\/22112857\/a-identidade-dos-144-mil-e-o-fenomeno-de-ver-e-ouvir-730x487.jpeg 730w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">El estudio profundo de los libros prof\u00e9ticos ampl\u00eda la manera de comprender los acontecimientos actuales y trae esperanza al lector (Foto: Shutterstock).<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<p>En el libro de Apocalipsis hay algunos fen\u00f3menos sensoriales importantes que necesitan de investigaci\u00f3n para que se pueda comprender mejor el contenido teol\u00f3gico del libro. Uno de ellos es el llamado fen\u00f3meno de \u201cver y o\u00edr\u201d. Este est\u00e1 presente en por lo menos cuatro situaciones que ser\u00e1n brevemente analizadas a continuaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En Apocalipsis 5:5, Juan fue arrebatado al cielo (4:1) hasta el trono de Dios, en el santuario celestial, el cual est\u00e1 rodeado por 24 ancianos y cuatro seres vivientes (4:2-7), que lo alaban continuamente. Juan <em>ve<\/em> un libro sellado y \u201clloraba mucho\u201d, porque pensaba que no hab\u00eda nadie digno de romper los sellos, abrir el libro, \u201cni aun mirarlo\u201d (5:1-4).<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Lea tambi\u00e9n:<\/h4>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"https:\/\/noticias.adventistas.org\/es\/columna\/leonardonunes\/la-ciudad-santa-y-sus-relaciones-con-el-jardin-del-eden\/\">La ciudad santa y sus relaciones con el Jard\u00edn del Ed\u00e9n<\/a><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>En ese momento, \u201cuno de los ancianos me dijo: No llores. He aqu\u00ed que el Le\u00f3n de la tribu de Jud\u00e1, la ra\u00edz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos\u201d (5:5). Juan <em>oye<\/em> de uno de los ancianos que el Le\u00f3n de la tribu de Jud\u00e1 es digno de abrir el libro. La imagen que el lector se hace en ese momento es de un ser fuerte e imponente como un le\u00f3n. En el vers\u00edculo siguiente, sin embargo, Juan se da vuelta y <em>ve<\/em> en medio del trono, \u201cen pie un Cordero como inmolado\u201d (5:6), humilde y sencillo. Ese Cordero viene y toma el libro (5:7), haciendo lo que hab\u00eda sido dicho por el anciano en el vers\u00edculo 5. O sea, el Le\u00f3n y el Cordero no son dos entidades distintas, sino que se refieren a la misma persona.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan <em>oye<\/em> una descripci\u00f3n y <em>ve<\/em> algo distinto, pero teniendo el mismo referente. En lugar de ser figuras opuestas (Le\u00f3n vs. Cordero), son descripciones que se complementan a fin de que el lector tenga una visi\u00f3n m\u00e1s amplia del mismo referente. O sea, el Ser que es digno de abrir el libro tiene la realeza del Le\u00f3n y la mansedumbre de un Cordero. Fuerte e imponente, humilde y sencillo. Le\u00f3n victorioso que venci\u00f3 por su muerte, como Cordero. Ese Ser es tan tremendo que solo las palabras que Juan <em>oye<\/em> no son capaces de representarlo. Esa descripci\u00f3n, para ser mejor comprendida, debe ser complementada con la escena que Juan <em>ve<\/em>. De esa forma, el fen\u00f3meno de \u201cver y o\u00edr\u201d hace que ese Ser sea mejor representado e identificado.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una misma realidad<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Este fen\u00f3meno tambi\u00e9n ocurre en Apocalipsis 21:2-3. En el texto, Juan primero <em>ve<\/em> y despu\u00e9s <em>oye<\/em>. Pero nuevamente, <em>ver<\/em> y <em>o\u00edr<\/em> son complementarios y se refieren a la misma entidad. En el vers\u00edculo 2, Juan <em>ve<\/em> la \u201csanta ciudad, la nueva Jerusal\u00e9n, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido\u201d. El vers\u00edculo 3 complementa la visi\u00f3n: \u201cY <em>o\u00ed<\/em> una gran voz del cielo que dec\u00eda: He aqu\u00ed el tabern\u00e1culo de Dios con los hombres, y \u00e9l morar\u00e1 con ellos; y ellos ser\u00e1n su pueblo, y Dios mismo estar\u00e1 con ellos como su Dios\u201d. Juan <em>ve<\/em> la ciudad santa, la nueva Jerusal\u00e9n, y despu\u00e9s <em>oye<\/em> la explicaci\u00f3n que viene directamente del trono diciendo que la ciudad es \u201cel tabern\u00e1culo de Dios\u201d. Dos ideas distintas que tienen el mismo referente. La nueva Jerusal\u00e9n, por lo tanto, es el santuario de Dios que desciende del cielo y viene a la Tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Apocalipsis junta en dos vers\u00edculos (21:2-3) dos im\u00e1genes distintas que corren en paralelo como un hilo de oro tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento. En el libro de Hebreos, en especial, podemos ver estas dos ideas juntas. En Hebreos 10:19-22, el creyente es invitado a entrar en el santuario celestial. Y en 12:22 se dice que el creyente se ha \u201cacercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusal\u00e9n la celestial\u201d. Pero el fen\u00f3meno de \u201cver y o\u00edr\u201d en Apocalipsis se relaciona de manera m\u00e1s fuerte en estas dos descripciones cuando las usa se\u00f1alando solo hacia una referencia en vers\u00edculos inmediatos (una explicaci\u00f3n m\u00e1s detallada sobre la ciudad tabern\u00e1culo en Apocalipsis 21-22 ser\u00e1 dada en otro art\u00edculo).<\/p>\n\n\n\n<p>Un tercer lugar donde ocurre el fen\u00f3meno de \u201cver y o\u00edr\u201d es en Apocalipsis 17:1-3. El texto dice que \u201cVino entonces uno de los siete \u00e1ngeles que ten\u00edan las siete copas, y habl\u00f3 conmigo dici\u00e9ndome: Ven ac\u00e1, y te mostrar\u00e9 la sentencia contra la gran ramera, la que est\u00e1 sentada sobre muchas aguas\u201d (vers\u00edculo 1). Juan <em>oye<\/em> al \u00e1ngel hablar sobre el juicio de la ramera sentada sobre muchas aguas. Pero cuando el \u00e1ngel lo lleva para ver lo que acababa de describir, Juan registra: \u201cy vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que ten\u00eda siete cabezas y diez cuernos\u201d (vers\u00edculo 3). Juan <em>oye<\/em> y <em>ve<\/em> a una mujer ramera. Pero el \u00e1ngel dice que ella est\u00e1 sentada sobre muchas aguas, y Juan la <em>ve<\/em> sentada sobre una bestia escarlata.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuevamente, el mismo fen\u00f3meno parece estar en acci\u00f3n. Aunque la descripci\u00f3n y la visi\u00f3n parecen opuestas (agua vs. animal), estas son adyacentes en la misma narrativa y tienen el mismo referente. Son solo maneras distintas de hablar de la misma realidad. Debido a la complejidad de la entidad referida y para que pueda haber una descripci\u00f3n m\u00e1s amplia, se hace necesario que el fen\u00f3meno de \u201cver y o\u00edr\u201d entre en acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Salvos por el Cordero<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Usualmente, en Apocalipsis la figura de las \u201cmuchas aguas\u201d (17:1) representa muchos pueblos (17:15), mientras que la bestia escarlata (17:3) se remonta a la bestia de Apocalipsis 13:1-3, que a su vez es una amalgama de las bestias de Daniel 7 y de los pueblos all\u00ed representados. Es interesante notar como en Apocalipsis 17 tambi\u00e9n hay una uni\u00f3n de Jerusal\u00e9n, Babilonia y Roma en una \u00fanica imagen (vers\u00edculos 4-13). Por eso la dificultad de interpretar este cap\u00edtulo. La comprensi\u00f3n del fen\u00f3meno \u201cver y o\u00edr\u201d, sin embargo, tal vez pueda ayudar en la comprensi\u00f3n de todo el pasaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Teniendo eso en cuenta, parece que, en general, el cap\u00edtulo quiere, en primer lugar, hacer evidente la coalici\u00f3n de todos los pueblos y reinos de la Tierra apoyando a la mujer ramera (17:1-15; ella se sienta sobre ellos, aguas y bestia), pero que ellos finalmente la destruyen (vers\u00edculos 16, 17). \u201cEl mal por s\u00ed solo se destruye\u201d, dec\u00eda el viejo refr\u00e1n. Pero el Cordero y sus elegidos vencer\u00e1n, \u201cpues [el Cordero] es Rey de reyes y Se\u00f1or de se\u00f1ores\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Apocalipsis 7:3-9 es el \u00faltimo pasaje en ser brevemente analizado aqu\u00ed, donde tambi\u00e9n es posible encontrar el fen\u00f3meno de \u201cver y o\u00edr\u201d. Este pasaje es parte del interludio entre el sexto y el s\u00e9ptimo sello en respuesta a la pregunta final del sexto sello: \u201cporque el gran d\u00eda de su ira ha llegado; \u00bfy qui\u00e9n podr\u00e1 sostenerse en pie?\u201d (6:17). En los siguientes vers\u00edculos, un \u00e1ngel clama a gran voz para que la Tierra no sea destruida \u201chasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios\u201d (7:3). Juan escribe a continuaci\u00f3n: \u201co\u00ed el n\u00famero de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel\u201d (7:4). \u00c9l <em>oye<\/em> el n\u00famero de los sellados que se sostendr\u00e1n en el gran d\u00eda de la ira de Dios y del Cordero: ciento cuarenta y cuatro mil. Y tambi\u00e9n <em>oye<\/em> la lista simb\u00f3lica de estos sellados: 12 mil de cada tribu mencionada (7:5-8).<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de haber <em>o\u00eddo<\/em> el n\u00famero y la lista de los sellados, Juan declara: \u201cDespu\u00e9s de esto mir\u00e9, y he aqu\u00ed una gran multitud, la cual nadie pod\u00eda contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero\u201d (7:9). Lo que Juan <em>ve<\/em> en Apocalipsis 7:9 parece explicar lo que se est\u00e1 diciendo desde el 6:17.<\/p>\n\n\n\n<p>Tres comparaciones son esenciales. Para la pregunta \u201c\u00bfy qui\u00e9n podr\u00e1 sostenerse en pie [en el d\u00eda de la ira de Dios y del Cordero]?\u201d (6:17), la respuesta que Juan <em>oye<\/em> es: \u201clos ciento cuarenta y cuatro mil sellados\u201d (7:3, 4). Y lo que Juan <em>ve<\/em> es una \u201cgran multitud [\u2026] que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero\u201d (7:9). Juan <em>oye<\/em>sobre los ciento cuarenta y cuatro mil sellados \u201cde todas las tribus de los hijos de Israel\u201d (7:4), con una lista simb\u00f3lica adyacente (7:5-8). Juan <em>ve<\/em> \u201cuna gran multitud, la cual nadie pod\u00eda contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas\u201d (7:9).<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante resaltar que la descripci\u00f3n sobre lo que la \u201cgran multitud\u201d hace y la relaci\u00f3n de esta con el Cordero y con Aquel sentado en el trono en Apocalipsis 7:9-17 es similar a la narrativa de los ciento cuarenta y cuatro mil en Apocalipsis 14:1-5 (cf. 7:17; 14:4). El fen\u00f3meno de \u201cver y o\u00edr\u201d parece indicar, por lo tanto, que los ciento cuarenta y cuatro mil y la gran multitud ser\u00edan un mismo grupo retratado de manera diferente a fin de que se pudiera ofrecer una representaci\u00f3n m\u00e1s amplia.<\/p>\n\n\n\n<p>El fen\u00f3meno sensorial analizado indica que el Le\u00f3n y el Cordero son una sola persona, que la Nueva Jerusal\u00e9n y el Tabern\u00e1culo de Dios son el mismo lugar, que los pueblos y los reinos de la Tierra se re\u00fanen todos para destruir a la mujer ramera, y que los ciento cuarenta y cuatro mil y la gran multitud son representaciones diferentes del mismo grupo de salvos, de los que quedar\u00e1n en pie en el gran d\u00eda de la ira de Dios y del Cordero, y que lo servir\u00e1n en su santuario (Nueva Jerusal\u00e9n, cf. 22:3; 7:15) para siempre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entienda por qu\u00e9 estos elementos son fundamentales en las visiones que recibi\u00f3 el ap\u00f3stol Juan<\/p>\n","protected":false},"author":146,"featured_media":65448,"comment_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"xtt-pa-format":[5185],"xtt-pa-classification":[],"xtt-pa-editorias":[4077],"xtt-pa-departamentos":[],"xtt-pa-projetos":[],"xtt-pa-regiao":[3398],"xtt-pa-sedes":[256],"xtt-pa-owner":[3471],"class_list":["post-65447","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","xtt-pa-format-columna","xtt-pa-editorias-biblia","xtt-pa-regiao-paises-hispanos","xtt-pa-sedes-dsa","xtt-pa-owner-division-sudamericana"],"acf":{"embed_url":"","embed_length":"","custom_author":""},"terms":{"editorial":"Biblia","format":"Columna"},"featured_media_url":{"full":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/04\/22112857\/a-identidade-dos-144-mil-e-o-fenomeno-de-ver-e-ouvir.jpeg","medium":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/04\/22112857\/a-identidade-dos-144-mil-e-o-fenomeno-de-ver-e-ouvir-768x512.jpeg","small":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/04\/22112857\/a-identidade-dos-144-mil-e-o-fenomeno-de-ver-e-ouvir-140x90.jpeg","pa-block-preview":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/04\/22112857\/a-identidade-dos-144-mil-e-o-fenomeno-de-ver-e-ouvir-140x90.jpeg","pa-block-render":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2021\/04\/22112857\/a-identidade-dos-144-mil-e-o-fenomeno-de-ver-e-ouvir-290x220.jpeg"}}