{"id":64035,"date":"2020-10-28T09:34:51","date_gmt":"2020-10-28T12:34:51","modified":"2022-07-22T11:26:26","modified_gmt":"2022-07-22T14:26:26","slug":"los-dos-movimientos-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticias.adventistas.org\/es\/columna\/diego.barreto\/los-dos-movimientos-de-la-vida\/","title":{"rendered":"Los dos movimientos de la vida"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_64036\" style=\"width: 1010px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2020\/10\/28084110\/shutterstock_736740664.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-64036\" class=\"wp-image-64036 size-full\" src=\"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2020\/10\/28084110\/shutterstock_736740664.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"667\" srcset=\"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2020\/10\/28084110\/shutterstock_736740664.jpg 1000w, https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2020\/10\/28084110\/shutterstock_736740664-768x512.jpg 768w, https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2020\/10\/28084110\/shutterstock_736740664-150x100.jpg 150w, https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2020\/10\/28084110\/shutterstock_736740664-730x487.jpg 730w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-64036\" class=\"wp-caption-text\">La Biblia nos ense\u00f1a que debemos vivir para nuestro pr\u00f3jimo. Eso significa llenarnos de lo bueno teniendo en vista transmitir el bien (Foto: Shutterstock)<\/p><\/div>\n<p>Inspirar y espirar. Esos movimientos b\u00e1sicos indican mucho m\u00e1s que un ciclo respiratorio. Tal vez el hecho de ser acciones autom\u00e1ticas de nuestro cuerpo sea una raz\u00f3n por la que no le damos tanta atenci\u00f3n a lo que esto tiene para ense\u00f1arnos sobre la vida en s\u00ed. Y no, este texto no es sobre meditaci\u00f3n o salud. Es sobre existir.<\/p>\n<p>Algunos historiadores recientes relacionan momentos hist\u00f3ricos a ciclos an\u00e1logos, como el latido del coraz\u00f3n (s\u00edstole y di\u00e1stole) o la respiraci\u00f3n (espiraci\u00f3n e inspiraci\u00f3n), porque se dieron cuenta de que la vida parece repetir esos movimientos de comprensi\u00f3n y expansi\u00f3n. Las fases hist\u00f3ricas parecen alternar entre per\u00edodos conservadores y de progreso, guerras y paz, pobreza y riqueza, calor y fr\u00edo, ciencia y misticismo, raz\u00f3n y emoci\u00f3n, solo para citar algunas. En otras palabras, todo lo que ocurre en la historia humana parece respetar esos dos movimientos primarios, de espirar e inspirar.<\/p>\n<p><strong>Lea tambi\u00e9n:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li><a href=\"https:\/\/noticias.adventistas.org\/es\/columna\/diego-barreto\/un-reino-sin-emperadores\/\">Un reino sin emprendedores<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<p>Son dos movimientos distintos, con caracter\u00edsticas y funciones diferentes, pero que est\u00e1n unidos por un prop\u00f3sito: generar vida. Y note que en esa uni\u00f3n de elementos contradictorios hay una tensi\u00f3n, que es exactamente donde yo quiero que usted perciba el Reino de Dios.<\/p>\n<p>La Biblia usa el ciclo respiratorio para hablar de inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica (recibir de Dios un mensaje), y despu\u00e9s espirarlo a otros. Es un concepto muy interesante y antiguo, pero no es sobre \u00e9l que quiero hablar. Quiero reflexionar sobre nuestra tensi\u00f3n constante entre amar al pr\u00f3jimo y amarnos a nosotros mismos. \u00bfQui\u00e9n debe ser mi prioridad? \u00bfYo o mi pr\u00f3jimo? \u00bfYo debo inspirar para m\u00ed o espirar para el otro?<\/p>\n<p>Bueno, los dos son imprescindibles. Yo se que nuestra tendencia es decir que \u201cprimero yo, despu\u00e9s el otro\u201d; y es nuestra naturaleza pensar as\u00ed (Mat. 16:23). Pero el evangelio revierte esa orden cuando dice: \u201cestimando cada uno a los dem\u00e1s como superiores a \u00e9l mismo\u201d (Fil. 2:3). \u201cNinguno busque su propio bien, sino el del otro\u201d (1 Cor. 10:24), \u201cM\u00e1s bienaventurado es dar que recibir\u201d (Hech. 20:35), y cuando Jes\u00fas pone al pr\u00f3jimo antes que nosotros mismos en el mandamiento (Mat. 22:37-39).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, muchas personas interpretan ese mandamiento como una orden de Jes\u00fas de amar a nuestro pr\u00f3jimo en la misma medida como nos amamos, pero esa es una lectura equivocada. Lo que Jes\u00fas quiso decir all\u00ed es que el amor que manifestamos a nuestro pr\u00f3jimo es el criterio para el amor propio. En otras palabras, la manera como yo trato al otro define lo que debo esperar para mi vida. Si yo no respeto o soy injusto con alguien, \u00bfqu\u00e9 derecho tengo de exigir ser bien tratado? Pero si trato a las personas con decencia, les deseo el bien y les entrego lo mejor que tengo, parece que el mundo pasa a deberme el mismo trato. Y aunque eso no ocurra, mis actitudes incondicionales indican que no hago el bien para recibirlo de vuelta, como en un intercambio ego\u00edsta, sino porque vivo para servir y contribuir con el bienestar de mi hermano.<\/p>\n<p>Esa l\u00f3gica desplaza el pensamiento pueril de nuestra cultura actual de que \u201cnecesito amarme primero\u201d. En esa l\u00f3gica est\u00e1n la competici\u00f3n y la discordia (Sant. 4:1). Si seguimos la l\u00f3gica del texto b\u00edblico, la comprensi\u00f3n es otra: primero Dios, despu\u00e9s mi pr\u00f3jimo, despu\u00e9s yo. Yo solo puedo sentirme bien conmigo mismo a partir del momento en que mi hermano ya est\u00e1 bien consigo mismo. Y si yo promuevo su bienestar y \u00e9l promueve el m\u00edo, no necesitamos luchar m\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>Una respiraci\u00f3n consciente y sincera<\/strong><\/p>\n<p>Es importante resaltar que el evangelio nunca mira el comportamiento de las personas, sino las intenciones del coraz\u00f3n. Dios quiere cambiarnos por dentro porque sabe que el cambio exterior viene como consecuencia. Por eso, cuando el evangelio dice que debemos vivir para el otro, est\u00e1 hablando de intenci\u00f3n, de preocupaci\u00f3n real con los intereses de nuestro pr\u00f3jimo (Fil. 2:4).<\/p>\n<p>Sin embargo, para espirar (al otro) es necesario inspirar (para s\u00ed). Es necesario tener para dar. Eso parece contradecir lo que termin\u00e9 de expresar, \u00bfno es as\u00ed? No, exactamente. La espiraci\u00f3n es una se\u00f1al de que Dios le dio la libertad de hacer lo que quiere con el aliento soplado en sus narices. Al buscar al Padre, Cristo no pensaba solo en beneficiarse, sino llenarse de Dios para transmitirlo a las personas; eso nos ense\u00f1a que, cuando inspiramos no debemos pensar en retenerlo para nosotros.<\/p>\n<p>Ese es el equilibrio que el Reino le otorga a la tensi\u00f3n entre los movimientos, cambia la motivaci\u00f3n de nuestras acciones. Yo continuar\u00e9 teniendo que inspirar primero, reunir en m\u00ed la fuerza y los recursos; no hay c\u00f3mo evitarlo. Pero \u00bfinspirar para qui\u00e9n? \u00bfQu\u00e9 har\u00e9 con ese aliento?<\/p>\n<p>Cuando miro las prioridades de la vida, \u00bfqui\u00e9n debe venir primero? El otro. \u00bfY cuando miro la mec\u00e1nica de la vida? Yo. En Cristo aprend\u00ed a inspirar para espirar, en el cuerpo (energ\u00eda), en el arte (emociones), en el conocimiento (educaci\u00f3n y progreso), en el Esp\u00edritu (eternidad). \u00a1Respire hondo!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo que la simple mec\u00e1nica de la respiraci\u00f3n puede ense\u00f1arnos sobre altru\u00edsmo y cristianismo. <\/p>\n","protected":false},"author":78,"featured_media":64036,"comment_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"xtt-pa-format":[5185],"xtt-pa-classification":[],"xtt-pa-editorias":[3395],"xtt-pa-departamentos":[3380],"xtt-pa-projetos":[],"xtt-pa-regiao":[],"xtt-pa-sedes":[256],"xtt-pa-owner":[3471],"class_list":["post-64035","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","xtt-pa-format-columna","xtt-pa-editorias-comportamiento","xtt-pa-departamentos-comunicacion","xtt-pa-sedes-dsa","xtt-pa-owner-division-sudamericana"],"acf":{"post_autor":"Diego Barreto","custom_author":"Diego Barreto"},"terms":{"editorial":"Comportamiento","format":"Columna"},"featured_media_url":{"full":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2020\/10\/28084110\/shutterstock_736740664.jpg","medium":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2020\/10\/28084110\/shutterstock_736740664-768x512.jpg","small":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2020\/10\/28084110\/shutterstock_736740664-140x90.jpg","pa-block-preview":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2020\/10\/28084110\/shutterstock_736740664-140x90.jpg","pa-block-render":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2020\/10\/28084110\/shutterstock_736740664-290x220.jpg"}}