{"id":5522,"date":"2013-05-05T09:20:01","date_gmt":"2013-05-05T12:20:01","modified":"2021-11-15T20:14:40","modified_gmt":"2021-11-15T23:14:40","slug":"un-himno-en-el-tren","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticias.adventistas.org\/es\/columna\/jael.eneas\/un-himno-en-el-tren\/","title":{"rendered":"Un himno en el tren"},"content":{"rendered":"<p>Atlanta, capital de Georgia, Estados Unidos. Los trenes de la l\u00ednea roja del tren procedentes del aeropuerto corr\u00edan llenos a las ocho de la ma\u00f1ana. Pero ese s\u00e1bado 3 de julio hab\u00eda algo intrigante: las personas parec\u00edan conocerse, aunque el idioma, la vestimenta, o la actitud fueran muy diferentes. En la estaci\u00f3n Five Ponits, que integra la l\u00ednea azul, m\u00e1s gente, m\u00e1s conversaciones, m\u00e1s etnias. Al embarcar en el nuevo tren, se confirma: todos los pasajeros van al Georgia Dome, donde 70 mil personas de m\u00e1s de 200 pa\u00edses participar\u00e1n del cierre de la 59\u00aa sesi\u00f3n del Congreso mundial de la Iglesia Adventista, en el 2010.<\/p>\n<p>Al descender, algunas estaciones despu\u00e9s, cientos de personas invadieron las estrechas escaleras rodantes. De repente, sin aviso o indicaci\u00f3n, alguien comienza a cantar: \u201cA Si\u00f3n caminamos\u201d. Cesan las conversaciones. Lo que era una mezcla de idiomas y dialectos, ahora son voces unidas en alabanza: \u201ccantando todos marchamos, de Dios a la bella mansi\u00f3n\u201d. Mir\u00e9 el reloj y vi que eran las nueve de la ma\u00f1ana, horario de la Escuela Sab\u00e1tica.<\/p>\n<p>La m\u00fasica tiene ese poder de conectar, trascender y lograr que lo diferente, se una; s\u00ed, anula individualidades. La belleza del canto congregacional de esa ma\u00f1ana en el tren era que cada persona cantaba en su propio idioma, timbre y regionalismo. Esto no se constituy\u00f3 un impedimento o barrera. En verdad, esa participaci\u00f3n individual dio a lo grupal el significado m\u00e1s profundo, porque cuando la expresi\u00f3n individual es sincera, el resultado del todo ser\u00e1 siempre inusitado, impresionante e impactante. Aqu\u00ed est\u00e1 lo importante de la cuesti\u00f3n: cuando alabe, h\u00e1galo en esp\u00edritu y en verdad.<\/p>\n<p>Unas tres horas m\u00e1s tarde, la emoci\u00f3n estallaba. Ahora eran miles y miles de personas que se levantaban para cantar: \u00a1Una esperanza! (Himnario Adventista, N\u00ba 181). Lo m\u00e1s indescriptible no era escuchar, sino participar. El Georgia Dome vibra: \u201cUna esperanza arde en nuestro ser, la del retorno del Se\u00f1or. Esta es la fe que solo Cristo da, fe en la promesa del Se\u00f1or\u201d. En un comp\u00e1s de cuatro por cuatro, la orquesta marca el ritmo: \u201cMuy cercano el tiempo est\u00e1, cuando la humanidad jubilosa cantar\u00e1: \u00a1Aleluya! \u00a1Cristo es Rey!\u201d. \u00a1Qu\u00e9 manera m\u00e1s extraordinaria de vivir la fe!<\/p>\n<p>El canto congregacional tiene un m\u00e9rito: mantiene el \u00e1nimo de los cristianos mientras caminan rumbo a la Patria Celestial. \u201cSi hubiera mucho m\u00e1s alabanza al Se\u00f1or y mucho menos tristes relatos de des\u00e1nimos, se ganar\u00edan muchas m\u00e1s victorias\u201d (Elena de White, El evangelismo, p. 364). En este contexto, los himnos desempe\u00f1an un papel importante por ser escalones por donde los hombres y mujeres ascienden al trono de la gracia. No hay alguno que no recibi\u00f3 \u00e1nimo a trav\u00e9s de un canto preferido o retenido las l\u00e1grimas ante un himno sobre c\u00f3mo Dios nos perdona, acepta, redime y transforma.<\/p>\n<p>Hay todav\u00eda algo mayor para vivir: llegar a la iglesia y unirse al canto colectivo. Es en ese momento que la atm\u00f3sfera del Cielo toma posesi\u00f3n del lugar. El clima de unidad, de comuni\u00f3n, de seguridad no se puede describir. Se trata de una experiencia personal e intransferible. La alabanza de hoy no es una costumbre m\u00e1s, sino una orden de Dios para usted. Ore y experimente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Atlanta, capital de Georgia, Estados Unidos. Los trenes de la l\u00ednea roja del tren procedentes del aeropuerto corr\u00edan llenos a las ocho de la ma\u00f1ana. Pero ese s\u00e1bado 3 de julio hab\u00eda algo intrigante: las personas parec\u00edan conocerse, aunque el idioma, la vestimenta, o la actitud fueran muy diferentes. 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