{"id":47552,"date":"2017-10-10T11:48:29","date_gmt":"2017-10-10T14:48:29","modified":"2021-11-15T19:49:05","modified_gmt":"2021-11-15T22:49:05","slug":"educar-ninos-felices","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticias.adventistas.org\/es\/columna\/karyne.correia\/educar-ninos-felices\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo educar ni\u00f1os felices"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_47553\" style=\"width: 1010px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2017\/10\/10114138\/shutterstock_560410972.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-47553\" class=\"wp-image-47553 size-full\" src=\"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2017\/10\/10114138\/shutterstock_560410972.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"667\" srcset=\"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2017\/10\/10114138\/shutterstock_560410972.jpg 1000w, https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2017\/10\/10114138\/shutterstock_560410972-768x512.jpg 768w, https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2017\/10\/10114138\/shutterstock_560410972-150x100.jpg 150w, https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2017\/10\/10114138\/shutterstock_560410972-730x487.jpg 730w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-47553\" class=\"wp-caption-text\">Los padres necesitan entender y aceptar que no son perfectos. La auto-reclamaci\u00f3n exagerada tiene reflejos en la felicidad de los hijos. Foto: Shutterstock<\/p><\/div>\n<p>\u201cEduca al ni\u00f1o en su camino y aun cuando fuere viejo no se apartar\u00e1 de \u00e9l\u201d (Proverbios 22:6).<\/p>\n<p>El texto est\u00e1 en imperativo. Sin embargo, educar no es una tarea f\u00e1cil. Lejos de eso, \u00a1es un gran desaf\u00edo! Y si queremos educar ni\u00f1os felices, entonces, el desaf\u00edo es doble o triple. Podemos educar hasta accidentalmente, pero la salud emocional no se desarrolla al azar. Entonces, accidentalmente, educamos ni\u00f1os ansiosos, con baja autoestima, inseguros, ego\u00edstas, agresivos. Pero ni\u00f1os felices, no.<\/p>\n<p><strong>Lea tambi\u00e9n:<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/noticias.adventistas.org\/es\/columna\/karyne-correia\/esta-permitido-cambiar\/\">\u00a1Est\u00e1 permitido cambiar!<\/a><\/p>\n<p>Educar puede asustarnos, hacer que nos sintamos incapaces. Los ni\u00f1os son seres inteligentes, atentos, que nos sorprenden constantemente, poni\u00e9ndonos en aprietos. Uno de los aspectos delicados de la maternidad, o paternidad, es que el hijo refleja qui\u00e9nes somos. Es como un espejo que refleja nuestras debilidades, nuestro temperamento, nuestros defectos, especialmente aquellos que no nos gusta reconocer. Entonces, nos vemos en una mezcla de sentimientos; la sensaci\u00f3n de incapacidad, la irritaci\u00f3n ante el reflejo de nuestros propios defectos, el miedo ante la posibilidad de equivocarnos\u2026 \u00a0Frente a eso, algunas cosas se vuelven esenciales, y quiero compartir tres de ellas:<\/p>\n<p><strong>Aceptaci\u00f3n: <\/strong>La forma como se sienten nuestros hijos es afectada, en gran parte, por la forma como nos sentimos nosotros. Y, especialmente las madres, solemos a exagerar al culparnos\u00a0 o\u00a0 hacernos responsables por aquello que no es el ideal que nos gustar\u00eda vivir en la maternidad. Nos culpamos por no saber qu\u00e9 hacer en algunas situaciones, por sentirnos cansadas, por utilizar m\u00e9todos poco eficientes (aunque sean los \u00fanicos que conocemos), etc. Necesitamos aprender a aceptar el hecho de que somos fallidas, limitadas, y no recibimos una educaci\u00f3n perfecta; \u00a0por lo tanto, nuestro repertorio de educador no es perfecto. No se trata de conformismo. \u00a1De ninguna manera! Estoy hablando de ser realista. Un hijo es capaz de evocar nuestra historia de una vida entera en pocos segundos, de sacar nuestros traumas de debajo de las alfombras. Necesitamos aceptar que tenemos debilidades, parar de creer que deber\u00edamos dar cuenta de todo como si tuvi\u00e9ramos superpoderes, para poder recurrir a Aquel que es omnisciente. La sabidur\u00eda que necesitamos viene del cielo, no est\u00e1 dentro de nosotros. \u00a1Necesitamos aceptar eso! Aceptar que la misi\u00f3n es realmente grande, y, entonces, podremos lanzarnos, sin reservas, a los brazos del Omnipotente.<\/p>\n<p><strong>Haga la vida m\u00e1s simple:<\/strong> El exceso de responsabilidades y cosas para cuidar hace que nuestra rutina sea pesada, y en consecuencia, nuestro tiempo con los hijos y nuestra disposici\u00f3n se vuelven deficientes. \u00bfNecesita, realmente, estar en tantos grupos de WhatsApp? \u00bfNecesita revisar sus redes sociales con tanta frecuencia? \u00bfNecesita tener todos esos objetos en casa, cuya mayor utilidad es el ac\u00famulo de polvo? \u00bfNecesita tener tantos compromisos? \u00bfNecesita usar ropas que son complicadas para lavar y planchar?\u00a0 Podr\u00eda seguir con otras preguntas, con muchas de las cuales usted podr\u00eda identificarse. \u00a1El hecho es que nos complicamos la vida! Si ella fuera m\u00e1s simple, tendr\u00edamos m\u00e1s tiempo de calidad para nosotros mismos y para nuestros hijos, en lugar de estar al lado de ellos, pero con la mente en otro lugar. Una vida simplificada reduce dr\u00e1sticamente el estr\u00e9s del d\u00eda a d\u00eda, y con eso, nos volvemos m\u00e1s pacientes con nuestros hijos, m\u00e1s alegres y dispuestos. Y, para educar ni\u00f1os felices, necesitamos estar ligeras, \u00a1necesitamos estar bien!<\/p>\n<p><strong>Imite al modelo: <\/strong>Las dudas m\u00e1s frecuentes que recibo de madres se refieren a la disciplina. \u00bfC\u00f3mo tratar los errores de los hijos? \u00bfC\u00f3mo ense\u00f1arles a controlar su temperamento? \u00bfC\u00f3mo corregirlos? Para educar ni\u00f1os felices, necesitamos imitar al Modelo: Nuestro Padre celestial. \u00bfC\u00f3mo trata Dios nuestros errores? \u00bfQu\u00e9 herramientas usa para modelarnos? \u00bfC\u00f3mo nos corrige? Recientemente estaba leyendo un texto en el libro <em>Mente, car\u00e1cter y personalidad<\/em>, vol. 2, que hablaba sobre la culpa, arrepentimiento y perd\u00f3n. No era un texto sobre educaci\u00f3n, pero abri\u00f3 mucho mi mente sobre c\u00f3mo ser m\u00e1s eficiente en la correcci\u00f3n de los errores de mi hijo.<\/p>\n<p>Educar hijos felices puede exigir de nosotros un cambio de perspectiva sobre lo que es la felicidad y lo que es la educaci\u00f3n. Muchos padres tienen formas no saludables de ver la vida, de enfrentar los problemas, de comprender la felicidad y la educaci\u00f3n, y as\u00ed, cr\u00edan hijos que, desde temprano, se nutren de problemas emocionales, como la ansiedad.<\/p>\n<p>Para terminar, quiero compartir con usted estas palabras que trajeron alegr\u00eda y paz a mi coraz\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201cA la madre le parece muchas veces que su tarea es un servicio sin importancia, un trabajo que rara vez se aprecia. Las dem\u00e1s personas se dan escasa cuenta de sus muchos cuidados y responsabilidades. Pasa sus d\u00edas ocupada en un sinn\u00famero de peque\u00f1os deberes que requieren esfuerzo, dominio propio, tacto, sabidur\u00eda y amor abnegado; y, sin embargo, no puede jactarse de lo que ha hecho como si fuese una haza\u00f1a. S\u00f3lo ha hecho marchar suavemente la rutina de la casa. A menudo, cansada y perpleja, ha procurado hablar bondadosamente con los ni\u00f1os, tenerlos ocupados y contentos, y guiar sus piececitos por el camino recto. Le parece que no ha hecho nada. Pero no es as\u00ed. Los \u00e1ngeles celestiales observan a la madre apesadumbrada, y anotan las cargas que lleva d\u00eda tras d\u00eda. Su nombre puede ser desconocido para el mundo, pero est\u00e1 escrito en el libro de vida del Cordero\u201d (<em>El ministerio de curaci\u00f3n<\/em>, p. 291, 292).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La felicidad de los hijos est\u00e1 directamente relacionada a las actitudes de los padres con respecto a la rutina y a s\u00ed mismos.<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":47553,"comment_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"xtt-pa-format":[5185],"xtt-pa-classification":[],"xtt-pa-editorias":[3391],"xtt-pa-departamentos":[],"xtt-pa-projetos":[],"xtt-pa-regiao":[],"xtt-pa-sedes":[],"xtt-pa-owner":[],"class_list":["post-47552","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","xtt-pa-format-columna","xtt-pa-editorias-salud"],"acf":false,"terms":{"editorial":"Salud","format":"Columna"},"featured_media_url":{"full":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2017\/10\/10114138\/shutterstock_560410972.jpg","medium":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2017\/10\/10114138\/shutterstock_560410972-768x512.jpg","small":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2017\/10\/10114138\/shutterstock_560410972-140x90.jpg","pa-block-preview":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2017\/10\/10114138\/shutterstock_560410972-140x90.jpg","pa-block-render":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2017\/10\/10114138\/shutterstock_560410972-290x220.jpg"}}