{"id":32729,"date":"2016-02-02T08:55:39","date_gmt":"2016-02-02T11:55:39","modified":"2025-01-28T13:33:34","modified_gmt":"2025-01-28T16:33:34","slug":"32729","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticias.adventistas.org\/es\/columna\/diego.barreto\/32729\/","title":{"rendered":"Cuando los verdugos entran en escena"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"667\" src=\"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2016\/02\/28133234\/shutterstock_1265154016.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-96917\" srcset=\"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2016\/02\/28133234\/shutterstock_1265154016.jpg 1000w, https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2016\/02\/28133234\/shutterstock_1265154016-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Perdonar es perder el derecho sobre el otro, renunciar a la venganza y dar cabida a la compasi\u00f3n. (Foto: Shutterstock)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Pedro una vez le pregunt\u00f3 a Cristo sobre aquello que es nuestra mayor dificultad: el perd\u00f3n. Es muy interesante la premisa de Pedro, al preguntar cu\u00e1ntas veces alguien deber\u00eda ser perdonado en un \u00fanico d\u00eda y al sugerir la cantidad de 7 veces, demostr\u00f3 que cre\u00eda que el perd\u00f3n ten\u00eda un l\u00edmite. Es posible que usted, hoy, y muchas otras personas tambi\u00e9n tengan esta impresi\u00f3n. La respuesta revolucionaria de Jes\u00fas fue mucho m\u00e1s que 7 veces en un \u00fanico d\u00eda, sino 70 veces 7 (Mat. 18:21-22). Mucho m\u00e1s all\u00e1 de las 490 veces, lo que Jes\u00fas estaba proponiendo de manera did\u00e1ctica es que no debe haber un l\u00edmite para el perd\u00f3n. Pero antes de profundizar en eso, aclaremos qu\u00e9 es el perd\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La misma palabra ya nos informa su significado m\u00e1s profundo. En portugu\u00e9s los substantivos pueden ser aumentados. Por ejemplo, puedo definir una casa enorme por los sustantivos con aumentativo: casa o caser\u00f3n. Vaso, vasote. Silla, sill\u00f3n. \u00bfYa entendi\u00f3 a d\u00f3nde quiero llegar? Exactamente, la palabra perd\u00f3n es nada m\u00e1s que el substantivo \"p\u00e9rdida\" con aumentativo. Eso es el perd\u00f3n. Una p\u00e9rdida enorme, una p\u00e9rdida gigantesca. Todo el mundo que perdona tiene que perder. La palabra en ingl\u00e9s tambi\u00e9n conlleva esta idea. <em>FORGIVE<\/em> (uni\u00f3n del verbo \"dar\" con la preposici\u00f3n \"para\") es una indicaci\u00f3n de que quien perdona est\u00e1 entregando algo, donando de s\u00ed mismo, perdiendo de lo que le es propio. Dar, donar, entregar es nada m\u00e1s que la versi\u00f3n altruista de la palabra p\u00e9rdida. Nadie dona sin entregar algo propio, sin perder lo que ya hab\u00eda conquistado.<\/p>\n\n\n\n<p>Es todav\u00eda m\u00e1s interesante cuando entendemos que nuestra palabra portuguesa tiene origen latino, <em>per<\/em> + <em>donum<\/em>, que es nada menos que donar plenamente, donaci\u00f3n perfecta.<\/p>\n\n\n\n<p>Usted se puede estar preguntando ahora, \u00bfqu\u00e9 es lo que yo dono\/pierdo\/entrego cuando tengo que perdonar a alguien? Para explicar eso de manera bien clara y casi l\u00fadica, Jes\u00fas cuenta una par\u00e1bola que viene enseguida a la respuesta dada a Pedro (Mat. 18:23-35). En esa par\u00e1bola, que recomiendo su lectura, Jes\u00fas cuenta de un rey que ten\u00eda un funcionario que deb\u00eda mucho. La Biblia habla de 10.000 talentos. Para entender el valor de la deuda considere que un talento equivale a 6.000 denarios. Un denario equivale a un d\u00eda de trabajo. Por lo tanto ese hombre deb\u00eda 60.000 d\u00edas de trabajo, lo que dar\u00eda 164.383 a\u00f1os (redondeando para abajo) trabajando todos los d\u00edas de la vida sin descanso. \u00bfAlguna duda de que la deuda era impagable?<\/p>\n\n\n\n<p>En vista de eso, el rey s\u00f3lo ten\u00eda una alternativa: venderlo junto a su familia como esclavos (costumbre de la \u00e9poca), visto que nunca habr\u00eda pago de tal deuda. El hombre entonces clama por misericordia e implora que el rey no haga eso. Pide tempo y dice que encontrar\u00e1 la forma de pagar la deuda. Esa parte es bastante graciosa. O\u00ed recientemente a un amigo predicando sobre ese tema y \u00e9l hizo una pregunta que yo nunca hab\u00eda abordado de esa manera. Si la deuda era impagable, \u00bfc\u00f3mo el hombre estaba prometiendo encontrar una forma de pagarla? Esa era una propuesta desesperada y una afirmaci\u00f3n liviana. La deuda era simplemente impagable.<\/p>\n\n\n\n<p>Sabiendo eso, el rey toma la actitud que la compasi\u00f3n demanda: perdona. \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 perdiendo aqu\u00ed el rey? Adem\u00e1s de la suma exorbitante que faltar\u00e1 de los cofres reales, \u00e9l tambi\u00e9n pierde el derecho de cobrar la deuda, pierde su derecho de ser resarcido, pierde su derecho sobre el otro. Esa es la cuesti\u00f3n principal y m\u00e1s profunda. Perdonar es perder el derecho que tenemos sobre los otros. Cuando alguien nos ofende, nos hostiliza, nos roba, nos humilla, nos difama, o cualquier miseria que usted pueda imaginar, ganamos de la justicia el derecho de actuar sobre ella en represalia proporcional al da\u00f1o que sufrimos. Cuando digo justicia aqu\u00ed, no me refiero solamente a las leyes de la sociedad, sino al sentido de justicia. Es extra\u00f1o, pero cuando alguien nos hace mal se cierne una noci\u00f3n de justicia en el universo que parece informarnos que tenemos un derecho contra aquel que nos injuri\u00f3. Quedamos imbuidos de esa noci\u00f3n y todos concordar\u00e1n que tenemos derechos contra aquel que nos hizo v\u00edctimas de una injusticia. Lo peor es que eso es tan personal y subjetivo que podemos encontrarnos con derecho sobre algunas personas que no quer\u00edan herirnos, pero que por accidente, o por un acto de justicia puedan haber actuado para corregirnos. No importa, la soluci\u00f3n es la misma siempre: perder.<\/p>\n\n\n\n<p>El rey eligi\u00f3 prescindir de su derecho sobre el otro. Decidi\u00f3 que no har\u00eda sobre aquel hombre la justicia que le era digna por compasi\u00f3n, amor, por aquel hombre. El amor hace eso, perdona y releva. Eso no quiere decir que no habr\u00e1 justicia, porque Dios deja bien claro que la justicia siempre vendr\u00e1 de \u00e9l y no de nuestras manos. Pero nosotros tenemos el poder de prescindir de lo que tenemos contra los otros. Perder aquel sentimiento que nos acompa\u00f1a a\u00f1os, aquel deseo de venganza que nos acostumbramos a alimentar, y a veces perder inclusive bienes. Fue eso lo que hizo el rey.<\/p>\n\n\n\n<p>Me refiero ahora al Rey del Reino de los Cielos. Porque nosotros somos el hombre con una deuda impagable en la par\u00e1bola. Ninguno de nosotros, humanos, en nuestro pecado, es capaz de pagar la deuda que tiene delante de Dios a no ser que renunciemos a esta vida. S\u00f3lo la muerte paga nuestra deuda. El Rey se compadece de nosotros y nos perdona. Prescinde de la justicia que yo merezco recibir, de la cual soy digno y me libera de ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Al salir de all\u00ed, el siervo perdonado encuentra un hombre que le deb\u00eda apenas 100 denarios, poco m\u00e1s de tres meses de trabajo y le cobra sin compasi\u00f3n lanz\u00e1ndolo a la prisi\u00f3n. El rey, informado de tal cosa, llama de vuelta al siervo perdonado y lo condena, porque habiendo el rey actuado con misericordia por una deuda impagable, este siervo no hizo lo mismo con aquel que ten\u00eda una deuda mucho menor. Somos as\u00ed, queremos el perd\u00f3n ilimitado de Dios, pero queremos limitar y mucho lo que somos capaces de DONAR. Actuamos como quien piensa as\u00ed: Dios puede y debe perdonarnos por todo siempre, pero aquellos que nos ofenden sufrir\u00e1n la justicia que nos es derecho tan pronto podamos cobrarla. Llegaremos a las \u00faltimas consecuencias si fuera preciso, pero no aceptamos la p\u00e9rdida. Y terminamos perdiendo mucho m\u00e1s. Perdemos la oportunidad de ser justos, porque habiendo sido perdonados mucho m\u00e1s por Dios, nuestros actos de justicia contra nuestros hermanos se hacen injusticia ante nuestra deuda. Perdemos la oportunidad de parecernos al Rey. Perdemos la oportunidad de ser coherentes. Perdemos la oportunidad de mejorar quien somos. Perdemos el tren del altruismo y continuamos embarcados en nuestro ego\u00edsmo descontrolado. Y lo peor: seremos lanzados a los verdugos.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas intenta explicar cu\u00e1nto tenemos que perder al no perder (dejar de perdonar). La par\u00e1bola es clara en se\u00f1alar las consecuencias para el que no perdona. Jes\u00fas informa que aquellos que no perdonan ser\u00e1n lanzados a los \"verdugos\". Palabra de la \u00e9poca para torturadores. Es la forma de Jes\u00fas de informar que cuando no perdonamos, cargaremos los sentimientos que nos torturan, nos hacen debilitar, adquirir c\u00e1nceres y hasta morir de disgusto. Cuando no perdonamos, nos volvemos almas torturadas, en las manos de los verdugos sufrimos, rumiamos y languidecemos en dolor por una propiedad maldita, el derecho sobre el otro, el clamor de la ira, \"el veneno que yo tomo esperando que el otro muera\" (adagio romano sobre la venganza). Perciba que es el Rey (Dios) que nos lanza a los verdugos. Al final, no hay nada m\u00e1s que se pueda hacer para ayudar a aquel que conociendo el perd\u00f3n infinito limita su amor. A este, s\u00f3lo le resta la tortura de odiar. \u00a1L\u00edbrese de eso! \u00a1PIERDA! \u00a1PIERDA TODO! PERDONE. Siempre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexione sobre el tema del perd\u00f3n de Dios hacia nosotros y el perd\u00f3n que nosotros debemos dar a los que nos ofenden. Lee este art\u00edculo con oraci\u00f3n. <\/p>\n","protected":false},"author":78,"featured_media":96917,"comment_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"xtt-pa-format":[5185],"xtt-pa-classification":[],"xtt-pa-editorias":[4077],"xtt-pa-departamentos":[],"xtt-pa-projetos":[],"xtt-pa-regiao":[],"xtt-pa-sedes":[256],"xtt-pa-owner":[3471],"class_list":["post-32729","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","xtt-pa-format-columna","xtt-pa-editorias-biblia","xtt-pa-sedes-dsa","xtt-pa-owner-division-sudamericana"],"acf":{"embed_url":"","embed_length":"","custom_author":""},"terms":{"editorial":"Biblia","format":"Columna"},"featured_media_url":{"full":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2016\/02\/28133234\/shutterstock_1265154016.jpg","medium":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2016\/02\/28133234\/shutterstock_1265154016-768x512.jpg","small":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2016\/02\/28133234\/shutterstock_1265154016-240x135.jpg","pa-block-preview":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2016\/02\/28133234\/shutterstock_1265154016-240x135.jpg","pa-block-render":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2016\/02\/28133234\/shutterstock_1265154016-480x270.jpg"}}