{"id":30945,"date":"2015-11-11T11:02:40","date_gmt":"2015-11-11T14:02:40","modified":"2025-01-30T23:00:52","modified_gmt":"2025-01-31T02:00:52","slug":"el-peligro-de-la-codicia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticias.adventistas.org\/es\/columna\/adolfo.suarez\/el-peligro-de-la-codicia\/","title":{"rendered":"El peligro de la codicia"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"333\" src=\"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2015\/11\/30225848\/shutterstock_1618135957.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-97392\" style=\"width:720px;height:auto\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ahi reposa la locura: querer mais do que se pode. (Foto: Shutterstock)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El sue\u00f1o mayor del campesino era poseer muchas tierras. Al no poder conseguir del patr\u00f3n todo lo que deseaba, busc\u00f3 a otro se\u00f1or que le dijo que con el dinero que tiene puede recibir toda la extensi\u00f3n de tierra en derredor de la cual \u00e9l sea capaz de andar hasta la puesta del sol. El campesino acepta inmediatamente, y el due\u00f1o de las tierras coloca su gorro sobre un mont\u00edculo, y le dice: \u201cCamine hasta donde quiera y vuelva hasta este gorro antes de la puesta del sol, y toda la tierra que pisaron sus pies le pertenecer\u00e1\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El campesino camina deslumbrado. Luego, m\u00e1s adelante ve un pedazo de tierra muy buena, excelente para plantar ma\u00edz. M\u00e1s adelante descubre un pedazo excelente para el cultivo de papas. Al frente encuentra otro magn\u00edfico lote de tierra apto para las naranjas, y otro m\u00e1s, y otro a\u00fan, y m\u00e1s\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Para abarcar todo tiene que correr, y corre mucho. Cansado, concluye que ya tiene lo suficiente, y nota con preocupaci\u00f3n que el sol est\u00e1 bien cerca del horizonte y el gorro todav\u00eda est\u00e1 fuera de su vista. Acelera los pasos, pero tiene los pies heridos y sangrando, le duele la cabeza, los pulmones est\u00e1n al l\u00edmite del esfuerzo, el coraz\u00f3n late contra las costillas. Redobla el sacrificio, y finalmente, divisa el gorro. Est\u00e1 exhausto, todos los nervios tensos, la cabeza parece explotar, y sus ojos casi no distinguen. Pero los o\u00eddos palpitantes perciben los aplausos de algunas personas, y con esfuerzo sobre humano extiende la mano hacia el gorro. Pero antes de alcanzarlo, cae exhausto, demasiado esfuerzo. El sol se pone y \u00e9l est\u00e1 estirado en el suelo, muerto.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 sujeto infeliz! Ten\u00eda todo para estar bien en la vida. Pero sus ambiciones fueron mayores que sus necesidades, y su euforia fue mayor que el buen juicio. As\u00ed, no disfrut\u00f3 de lo que tanto so\u00f1\u00f3 y no aprovech\u00f3 lo que ten\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El deseo desmedido, el querer tener muchas cosas, no tiene l\u00edmites; porque es algo que est\u00e1 en la imaginaci\u00f3n de la persona. Adem\u00e1s, aunque los deseos sean ilimitados, la capacidad de poseerlas es limitada, finita. Ah\u00ed reposa la locura de querer m\u00e1s de lo que puede. Por eso, Dios nos advierte: \u201cNo codiciar\u00e1s la casa de tu pr\u00f3jimo, no codiciar\u00e1s la mujer de tu pr\u00f3jimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu pr\u00f3jimo\u201d (\u00c9xodo 20:17).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 es la codicia?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se cuenta que un reportero le pregunt\u00f3 al magnate Nelson Rockefeller: \u201c\u00bfCu\u00e1nto dinero es necesario para ser feliz?\u201d El ricach\u00f3n respondi\u00f3 con naturalidad: \u201cUn poco m\u00e1s\u201d.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> Eso es. Codiciar significa colocar nuestra devoci\u00f3n en cosas, dinero, \u00e9xito, fama y transformarlas en el centro de nuestra existencia, creyendo que son el fundamento sobre el cual construimos la felicidad. Para el codicioso, las cosas llegan a ser m\u00e1s importantes que las personas y sus necesidades.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> El codicioso nunca est\u00e1 satisfecho; para \u00e9l lo mucho todav\u00eda es poco. En fin: la codicia es el amor fuera de proporci\u00f3n, fuera de equilibrio y fuera de lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero atenci\u00f3n, no nos enga\u00f1emos: la codicia no es esencialmente una cuesti\u00f3n de pobreza y riqueza, Codiciar es un vicio y pecado tanto del rico como del pobre, de quien vive en una casa sencilla o en un condominio de lujo. \u00bfSabe por qu\u00e9? Porque codiciar es la insatisfacci\u00f3n enfermiza y constante con lo que se tiene, sea mucho o sea poco. Es el deseo desmedido de avanzar m\u00e1s, querer m\u00e1s, buscar m\u00e1s, anhelar m\u00e1s, planear m\u00e1s, al punto de sacrificar todo y a todos para tener lo que se quiere. La persona tiene una bicicleta, pero obcecadamente quiere un auto. Y cuando tiene un auto, obcecadamente quiere una mansi\u00f3n. Y cuando posee una mansi\u00f3n, obcecadamente quiere un yate y un helic\u00f3ptero. En la codicia, el problema no es tener mucho o tener poco; el problema es la insatisfacci\u00f3n constante con lo que se tiene, lo que provoca un sentimiento de infelicidad constante.<\/p>\n\n\n\n<p>Codiciamos cuando reclamamos constantemente de las cosas que no tenemos. Codiciamos cuando menospreciamos ingratamente las cosas que tenemos. Codiciamos cuando no disfrutamos del \u00e9xito de nuestro pr\u00f3jimo y cuando deseamos algo de alguien.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El consejo divino<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El ap\u00f3stol Pablo nos aconseja: \u201cSean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que ten\u00e9is ahora; porque \u00e9l dijo: No te desamparar\u00e9, ni te dejar\u00e9\u201d (Hebreos 13:5). Ese vers\u00edculo de Hebreos nos hace afirmar sin miedo de errar, que la codicia y el descontentamiento son problemas teol\u00f3gicos: codiciar es dudar de la capacidad de Dios de sustentarnos; codiciar es dudar de que Dios, a su tiempo y a su modo, nos dar\u00e1 lo que necesitamos, pero no siempre nos dar\u00e1 lo que deseamos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSabe cu\u00e1l es el mejor remedio contra la codicia? La gratitud. S\u00ed, eso mismo. Una persona agradecida tiende a disfrutar de lo que ya conquist\u00f3, se siente feliz con lo que ya recibi\u00f3. Una persona agradecida entiende que lo que realmente importa no es cu\u00e1nto se tiene, sino lo que se hace con lo que se tiene, y cu\u00e1l es el estado del esp\u00edritu con lo que se tiene.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfUsted se siente agradecido a Dios por las cosas que le ha dado? \u00bfLe agradece a Dios por su sueldo o por las ganancias en sus negocios? \u00bfLes agradece a sus padres por los regalos recibidos, por suplir sus necesidades o por el dinero que pagan por su cuota escolar o el costo de la facultad?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Texto atribuido al escritor ruso Le\u00f3n Tolstoi.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Michael Horton.<em> A Lei da Perfeita Liberdade<\/em>, p. 212.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Loron Wade. <em>Los Diez Mandamientos,<\/em> p. 93.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfHas sido agradecido (a) a Dios por las cosas que \u00c9l te ha dado? <\/p>\n","protected":false},"author":90,"featured_media":97392,"comment_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"xtt-pa-format":[5185],"xtt-pa-classification":[],"xtt-pa-editorias":[3395],"xtt-pa-departamentos":[],"xtt-pa-projetos":[],"xtt-pa-regiao":[],"xtt-pa-sedes":[256],"xtt-pa-owner":[3471],"class_list":["post-30945","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","xtt-pa-format-columna","xtt-pa-editorias-comportamiento","xtt-pa-sedes-dsa","xtt-pa-owner-division-sudamericana"],"acf":{"embed_url":"","embed_length":"","custom_author":""},"terms":{"editorial":"Comportamiento","format":"Columna"},"featured_media_url":{"full":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2015\/11\/30225848\/shutterstock_1618135957.jpg","medium":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2015\/11\/30225848\/shutterstock_1618135957.jpg","small":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2015\/11\/30225848\/shutterstock_1618135957-240x135.jpg","pa-block-preview":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2015\/11\/30225848\/shutterstock_1618135957-240x135.jpg","pa-block-render":"https:\/\/files.adventistas.org\/noticias\/es\/2015\/11\/30225848\/shutterstock_1618135957-480x270.jpg"}}