Sueña en Grande celebra 25 años impulsando la formación de jóvenes estudiantes
El proyecto de la Iglesia Adventista ha permitido que miles de jóvenes financien sus estudios mediante la venta de publicaciones cristianas, mientras desarrollan habilidades para la vida y el servicio.

Durante 25 años, Sueña en Grande ha acompañado a jóvenes de diferentes países de Sudamérica en su formación académica, personal y espiritual. El proyecto de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, que ofrece una oportunidad para financiar los estudios mediante el colportaje, actividad que consiste en la venta de literatura cristiana, celebró su aniversario con un programa especial realizado en la Universidad Adventista de Bolivia, en Vinto, Cochabamba.
La conmemoración fue transmitida en vivo para los ocho países hispanos de la División Sudamericana, sede administrativa que coordina las actividades de la denominación en esta región. El encuentro reunió a cerca de 400 participantes, entre jóvenes estudiantes, universitarios, colportores y líderes del Ministerio de Publicaciones de Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay y Perú.
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El programa recordó los primeros años de Sueña en Grande, reconoció a quienes participaron en su historia y destacó cómo, después de un cuarto de siglo, la iniciativa continúa ofreciendo a los jóvenes una oportunidad de combinar estudios, trabajo y misión.
El inicio de un sueño

El colportaje es una actividad que forma parte de la historia de la Iglesia Adventista y consiste en presentar y vender publicaciones de contenido cristiano. A lo largo de los años, esta labor ha sido realizada por personas de diferentes edades y perfiles. Por otro lado, Sueña en Grande surgió con un enfoque específico.
En septiembre de 2000, el pastor Adilson Morais impulsó el proyecto en Brasil, con el objetivo de ofrecer a jóvenes que están cursando estudios una alternativa para apoyar su formación académica a través de esta actividad. Actualmente, Morais se desempeña como líder del Ministerio de Publicaciones de la División Sudamericana y continúa vinculado a la iniciativa que ayudó a iniciar.
En 2001, el proyecto comenzó a expandirse al territorio hispanohablante de Sudamérica. Chile fue uno de los primeros países en implementarlo y, posteriormente, la iniciativa llegó a otras naciones de la región.

Desde sus inicios, Sueña en Grande integró tres elementos relacionados con su propuesta de educación, trabajo y misión. La experiencia permitía a los participantes generar recursos para sus estudios mientras desarrollaban habilidades y compartían publicaciones relacionadas con la Biblia, la vida cristiana y la esperanza.
A lo largo de estos 25 años, miles de jóvenes han formado parte del proyecto. Según datos compartidos durante la celebración por Morais, fundador de Sueña en Grande, más de 30.000 personas han sido beneficiadas por la iniciativa desde su creación.
Colportaje, formación y misión
Más allá del apoyo económico para los estudios, la experiencia de Sueña en Grande ha permitido que los participantes desarrollen habilidades que pueden aplicar en diferentes ámbitos de su vida. El contacto con distintas personas y realidades durante el colportaje favorece el desarrollo de la comunicación, la responsabilidad, la disciplina y la perseverancia.
La actividad también forma parte del trabajo del Ministerio de Publicaciones, responsable de las iniciativas relacionadas con la literatura cristiana dentro de la Iglesia Adventista. En Sueña en Grande, los jóvenes participan durante períodos determinados y combinan esta experiencia con sus estudios.
Durante estos 25 años, las herramientas utilizadas en el trabajo también cambiaron. La tecnología abrió nuevas posibilidades para presentar y distribuir publicaciones, aunque el contacto personal continúa siendo una parte importante de la experiencia.
Así, el proyecto ha incorporado cambios a lo largo del tiempo sin perder el propósito de ofrecer a los estudiantes una experiencia de trabajo vinculada al servicio y a la literatura cristiana.
Un sueño y una mochila de libros

Entre las historias que reflejan el impacto de Sueña en Grande está la de Esteban Vera y Nereyda Calle, una pareja boliviana cuya historia de vida también está vinculada al colportaje.
Esteban participó en Sueña en Grande en 2005, cuando el proyecto comenzaba a tomar mayor fuerza en Bolivia. Formó parte de uno de los primeros equipos que contribuyó a consolidar y fortalecer esta iniciativa en el país. Aquella experiencia marcó una etapa importante en su formación y también en su camino de servicio dentro de la Iglesia Adventista.
Con el paso de los años, Esteban continuó formando parte del Ministerio de Publicaciones. Fue líder de este ministerio en las regiones Occidental y Central de Bolivia y actualmente se desempeña como pastor distrital.
Un año después, en 2006, Nereyda Calle también participó en Sueña en Grande como colportora. Al igual que otros jóvenes de su generación, recorrió hogares llevando publicaciones y compartiendo mensajes de esperanza. Para ella, aquella experiencia se convirtió en una oportunidad para aprender a confiar en Dios y descubrir que los sueños personales también pueden estar al servicio de la misión.
Con el tiempo, Esteban y Nereyda unieron sus vidas y formaron una familia. Hoy, aquella pareja que en su juventud salió a colportar continúa sirviendo desde sus respectivas vocaciones: Esteban como pastor de la Iglesia Adventista y Nereyda como docente.
Al recordar aquella etapa, Nereyda resume su experiencia con una convicción que también refleja el propósito del proyecto. “Agradezco a Dios por enseñarme que cuando ponemos nuestros sueños en Sus manos, Él puede hacer mucho más de lo que nosotros imaginamos,” declara.
Para Esteban, la experiencia del colportaje es “un ministerio de milagros”.
Precisamente, este uno de los propósitos que han acompañado a Sueña en Grande durante estos 25 años. El proyecto no busca únicamente ayudar a un joven a conseguir recursos para estudiar. También procura ofrecer a los participantes una experiencia que fortalezca su fe, desarrolle su carácter y lo prepare para asumir nuevos desafíos.
En el caso de Esteban y Nereyda, aquella experiencia comenzó con el colportaje y continuó en sus profesiones, su familia y su servicio. Su historia representa la de muchos jóvenes que encontraron en Sueña en Grande una oportunidad para avanzar hacia sus sueños mientras descubrían nuevas formas de servir a Dios.
25 años de una historia que continúa
Durante el programa conmemorativo, representantes de los países hispanos de la sede sudamericana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, fueron reconocidos por su participación en la historia de Sueña en Grande. El momento también permitió recordar a las primeras generaciones y destacar la continuidad de la iniciativa.
Después de 25 años, el proyecto sigue reuniendo a nuevas generaciones de estudiantes en distintos países de Sudamérica. El aniversario se convirtió así en una oportunidad para mirar el recorrido de la iniciativa y reconocer las experiencias que surgieron a partir de ella.







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