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Amigos llegaron a la iglesia para dejar de fumar, y lo lograron

El curso para dejar de fumar es una iniciativa de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, puesto en práctica en Argentina.

11 de abril de 2016
dejar de fumar

De Izq. a der.: José Ignacio Berti, María Florencia Zampatti y Patricia Marisol Berti.

Buenos Aires, Argentina…[ASN] “Vinimos a la iglesia para dejar de fumar”, así se expresa María Florencia Zampatti, de 32 años, al terminar el curso para dejar de fumar de tres días; organizado por la Iglesia Adventista del Séptimo Día en la ciudad de Tandil, en la provincia de Buenos Aires, Argentina.

La Dra. Julieta Etcheverry es quien organizó el programa para dejar de fumar para esta localidad bonaerense y afirmó: “Hemos probado con un plan de 3 días y estamos contentos porque los resultados han sido buenos”.

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La felicidad no se oculta cuando se consigue un gran resultado como es el de dejar el cigarrillo luego de muchos años. Tal es el caso de María que fumaba hace 17 años y tomó la decisión de abandonar el tabaco. “Nos reunimos tres amigos y vinimos a la iglesia a dejar de fumar”, destaca. Además, comenta sobre la motivación de participar del curso. “Era una meta personal pero también grupal. Si lo tuviera que haber decidido sola no sé si hubiese tenido tanta fuerza”, dice. Claro está, el apoyo de muchas personas y familiares es indispensable para recorrer este camino.

Los que participaron de los cursos para dejar de fumar.

Los que participaron de los cursos para dejar de fumar.

Patricia Marisol Berti, de 41 años, conoció el curso por un familiar indirecto. Fumadora por 15 años, reconoce que quiso dejar de fumar por sus hijos y para tener una mejor calidad de vida. “Lo hago por mis hijos, porque no quiero que ellos tengan que lidiar conmigo en condiciones muy trágicas. Yo vi lo que hace el cigarrillo”, testifica.

Patricia, que en algunos momentos de su vida alcanzó a fumar más de 20 cigarrillos por día, se sorprende de los cambios en su vida cotidiana. Después de haber dejado el tabaco vuelve a sentir el olfato que había perdido todos estos años. “Poder sentir el perfume que me pongo, es increíble”, enfatiza.

El apoyo a quienes luchan por dejar el cigarrillo en fundamental pero no solo durante los cursos sino también posteriormente. Por eso, la Dra. Etcheverry destaca el trabajo que se hace para mantenerlos en contacto en un grupo de whatsapp, donde se apoyan el uno al otro, se coordinan encuentros, caminatas, cuidados en la alimentación y se les invita a participar de cursos sobre como lidiar con el estrés y adquirir una actitud positiva. Todo eso ayuda a que el grupo tenga motivación y aumente su calidad de vida.

La Dra. Julieta Etcheverry organizadora del programa.

La Dra. Julieta Etcheverry organizadora del programa.

El caso de José Ignacio Berti, de 39 años, puede llegar a ser atípico. Berti asistía a las reuniones sin intención alguna de dejar el cigarro, pero al final lo hizo. Tandilense y con 23 años de fumador, afirma: “Nunca se me ocurrió dejar de fumar. No tenía pensado hacerlo”.

Su suegra es adventista y lo invitó al curso. Berti relata que pensó para sí: “Voy a ver qué hacen conmigo. A ver si voy a dejar de fumar. Yo pensaba que no se podía dejar de fumar”. Asimismo, recuerda: “Me levantaba con un cigarrillo antes de tomar un mate y me acostaba con otro. Quemaba la sábana durmiendo con el cigarrillo en la boca”.

La Dra. Julieta Etcheverry destaca que la gente se va contenta y los participantes sienten que hay personas diferentes. “Hay gente que trabaja desinteresadamente y ora por ellos y esto es algo nuevo que realmente los entusiasma y hacen que abran el corazón”, remarca la doctora. Y por último, culmina diciendo que, “hacer cursos continuados nos permite estar en contacto constante con ellos y comunicarles el mensaje completo de la salud integral”. [Equipo ASN, Alexis Villar]

Entrevista y fotos: Javier Aguirre

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