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“Quería morir por sobredosis, pero Dios tenía un plan para mí”, comenta locutor

El hombre al que Dios le quitó el deseo de drogarse, luego de que su madre orara 23 años por él y al que se le denominó “whatsapero" de esperanza.

Por Carolyn Azo 1 de julio de 2019

Luis Ibarra en su centro de labores, la Radio Nuevo Tiempo Ecuador. (Foto: Carolyn Azo)

La última semana de junio, una comitiva del departamento de comunicación de la sede sudamericana adventista, visitó las instalaciones de la Radio Nuevo Tiempo en la ciudad de Quito, Ecuador. Allí labora Luis Ibarra Alvarado de 59 años, produtor del programa Ángeles de Esperanza.

De cabello canoso con aproximadamente 1 metro 62 centímetros de altura, es bastante comunicativo, y en sus ojos y su hablar refleja paz, ternura y contentamiento. Pero, ¿quién fue este hombre en el pasado? Sus palabras son calmas y de agradecimiento a Dios.

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“Ahora soy feliz porque el Señor me transformó. Malgasté 30 años de mi vida metido en las drogas”, dice Luchito, como le llaman de cariño.

 El testimonio

Su madre, Laura Alvarado, falleció el 28 de abril de 2019. Conoció el evangelio en los años de 1970. A la edad de 11 años, su progenitora lo puso a estudiar en una escuela adventista de la ciudad de Quito. “Luego me dijo que iría a estudiar al CADE (Unidad Educativa Adventista del Ecuador), y eso sin que ella fuese adventista. Ella quería la mejor educación para mí, una educación cristiana”, recuerda Luis.

Mientras fue alumno del CADE aparentemente todo estaba bien, el problema fue cuando dejó el CADE. En ese tiempo, relata, las malas compañías lo llevaron a tomar bebidas alcohólicas, a fumar drogas. Fue al completar los 15 años que se apartó completamente de Dios.

La peor decisión

Luis comenta: “A los 18 años me casé, y cuando cumplí 22 años yo y mi esposa fuimos bautizados. Luego de 4 años y medio de matrimonio me aparté de Dios y volví a caer en las drogas. Luego de 23 años Dios me volvió a llamar. Era difícil dejar la marihuana, la pasta básica, entre otras drogas; pero tenía que sobrevivir, por ello busqué un trabajo”.

El llamado de Dios

En ese tiempo Luis se puso a vender un curso de lectura rápida. Iba de casa en casa haciendo las ventas. Hasta que un 25 de septiembre del año 2007 mientras caminaba por las calles de Quito, vio un rótulo que decía IASD, las iniciales de la Iglesia Adventista. “En ese momento sentí el llamado de Dios y le dije que volvería”, expresa.

Volviendo a casa

 Días más tarde, reunió a su equipo de trabajo, el 27 de septiembre de 2007, y les dijo que tenía un compromiso importante que hacer el sábado. “LLegó el día y me alisté para ir a la casa de Dios, cuando llegué, para mi gran sorpresa, el sermón era sobre la parábola del Hijo Pródigo. Sentí que el pastor me estaba hablando diretamente a mí, porque decía lo que me estaba passando”, cuenta con asombro Luis.

El produtor de radio recuerda que su madre le decía: “Haz de Jesús tu mejor amigo”, y él se enojaba. “Cuando esa mañana escuché en la iglesia que cantaban los himnos: “Oh que amigo nos es Cristo” y “En Cristo hallo amigo”, comencé a llorar al saber que Dios me estaba dando una nueva oportunidad”, comenta.

Desde aquel culto de adoración al cual fue, quiso rehacer su compromiso con su ex esposa, pero días más tarde se enteró de que ella ya estaba en otro compromiso. Esa noticia lo hizo caer en una depresión tan profunda que intentó quitarse la vida.

Al borde de la muerte

Luis continúa diciendo: “Ese año fue terrible para mí. Ya en el mes de noviembre comencé a tener pre infartos, porque comencé a fumar más drogas, quería morir de sobredosis”. Fue así que el 23 de agosto de 2008 tuvo un infarto, se acostó en su cama y le dijo a Dios que lo lleve, que solo quería morir. “De pronto escuché una voz que me decía: “No, levántate y camina y llama al 911””, afirma. Para su sorpresa los parmédicos llegaron en 10 minutos.

El milagro

Luego del infarto, Luis Ibarra fue hospitalizado el 23 agosto y permaneció en terapia intensiva. “En la habitación me puse de rodillas y le dije a Dios: “No sé que quieres de mí, si quieres que viva quita de mí el deseo de drogarme, por favor Señor””, recuerda. Los días pasaron y Dios usó diversas circunstancias para ayudarlo a salir de las drogas. Así fue que, un 27 de  septiembre de 2008, Ibarra se entregó por completo a Dios por medio del bautismo. “Desde ese entonces Dios me quitó el deseo de usar drogas”, testifica.

El plan de Dios

El 2016 la Radio Nuevo Tiempo ya era parte de su rutina. Luis agrega: “cierto día le envié un audio al pastor Joel Flores (presentador de la Radio y TV Nuevo Tiempo) contándole mi testiminio. Semanas después recibí una llamada de la TV Nuevo Tiempo pidiéndome que cuente mi testimonio para el programa Ángeles de Esperanza. Una vez presentada mi historia en la TV, Maruja Palomino buscó mi nombre en Facebook, me agregó como amigo, y me envió un mensaje dándome ánimo”, comenta.

Semanas después, Luis decidió crear un grupo por WhatsApp, agregó a Maruja y su esposo. Comenzó a enviarles mensajes de la Biblia y reflexiones espirituales. Maruja le solicitó que agregara al grupo a la señora de nombre Loumilita Carrillo que necesitaba conocer de Jesús. Lo que Luis no sabía, es que ese ministerio le permitiría llevar al bautismo a tres personas. “Ese era el plan de Dios para mí, que salve personas así como él me salvo a mí”, recuerda.

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Ese mismo sábado del bautismo como resultado de su ministerio por WhatsApp, la Iglesia Adventista de Ecuador, por medio de sus líderes, lo condecoraron como “Whatsapero” de esperanza.

Un sueño real

Desde que Luis comenzó a escuchar la Radio Nuevo Tiempo soñaba con ser parte de ella. Por eso fue que se ofreció como voluntario para servir en la Escuela Bíblica de la radio. Aunque su profesión es la auditoría la radio era todo para él. Tuvo que prestarle dinero a su madre para estudiar un curso de locución. Con el curso finalizado comenzó a laborar en la radio, y el 01 de octurbre de 2017 salió su primer programa de radio al aire denominado, Ángeles de Esperanza.

“Hoy en día veo como Dios me ha bendecido y en agradecimento he hecho de WhatsApp una herramienta misionera. Envío cada día mensajes de esperanza basados en la Biblia a varios grupos de amigos y familiares. De esa manera las personas conocen de Jesús”, finaliza.

Mensaje final

Ibarra dejó un mensaje final para los jóvenes: “Ahora tengo la gran bendición de servirle a Dios luego de haber tenido una vida tormentosa en las drogas. Dios puede hacer una obra maravillosa en ti, él tiene un plan especial para ti, pero permítele que el pueda hacer con tu vida lo que él quiere”.

Mira la historia de Luis Ibarra en video.

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