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La última página

Una revisión de los desafíos y victorias de la Iglesia Adventista en América del Sur en el año 2019.

Por Erton Köhler 27 de diciembre de 2019

El título del artículo del presidente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día es una alusión a su meditación en 2019.

Todo fin de año es una excelente oportunidad para reflexionar en lo que quedó atrás. He aprovechado estos días para eso, pues el 2019 fue intenso y dejó muchas marcas. Si usted tiene algunos minutitos, lea estas reflexiones con atención, como si fueran la última página de la meditación diaria Nuestra Esperanza.

Este año comenzó animado, con el V Camporí Sudamericano de Conquistadores, que rompió un record mundial de participantes (100 mil) y la celebración de los 125 años de organización de la primera Iglesia Adventista en Sudamérica, en Crespo Campo, en Argentina.

Pero el escenario cambió y surgieron violentas crisis políticas y sociales en la mayoría de nuestros países. Pocos se libraron de las protestas y la destrucción, en un clima de polarización, enfrentamiento y falta de respeto.

Días desafiantes

La Iglesia enfrentó también días difíciles que me hicieron sufrir, al igual que innumerables personas. El ministerio y el liderazgo resultaron lastimados con la pérdida de líderes, pastores y miembros de manera dolorosa. También tuvimos que enfrentar acusaciones falsas que mancharon la reputación de personas y nos lastimaron a todos. Fue un período difícil, de oración, diálogo y ayuno en busca de soluciones equilibradas y justas para cada situación. Lamento mucho todo el sufrimiento y la tristeza que enfrentó la Iglesia. Tenga la seguridad de que, además de resolver lo que pasó, estamos trabajando arduamente para que estas situaciones no se repitan. Eso no está en mis manos, pero puedo hacer más, junto a nuestro equipo de líderes, para disminuir los riesgos.

Tengo una profunda gratitud por todos aquellos que, en los momentos más difíciles, oraron mucho, dieron consejos, trajeron equilibrio y ayudaron a sustentar mis manos. Personas que vieron en cada dificultad un llamado a la oración. Que reconocieron en sus líderes seres humanos, con cargas demasiado pesadas sobre sus hombros y aparecieron para ayudar. Entendieron el desafío de liderar una Iglesia tan grande en un tiempo tan complejo y ofrecieron su sensibilidad y espíritu cristiano.

Fue triste también ver personas que se aprovecharon de las crisis para esparcir falsedad, aumentar los problemas, hacer venganzas personales y exponer de manera negativa a la Iglesia. Por desgracia, alimentaron el odio, cuando podrían haber sido instrumentos del Señor para restaurar la paz.

Liderar a una Iglesia con más de 2.5 millones de miembros en ocho países, culturas, realidades y contextos tan diferentes es una tarea compleja. La variedad de expectativas es inmensa por parte de los miembros que desean una Iglesia adaptada a su propia visión. Y se olvidan que no somos una organización cualquiera y sí una Iglesia que va camino al cielo y que lucha contra un enemigo que tiene “gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo” (Apocalipsis 12:12). Si no tenemos en cuenta esa realidad, desperdiciaremos nuestro tiempo y energía solo para resolver problemas y crisis. Debemos avanzar con equilibrio y respeto, mantener nuestros ojos en el Señor y nuestro énfasis en la misión. Y siempre preservar la unidad ya que, como sugiere un antiguo proverbio africano, “la unión del rebaño obliga al león a irse a dormir con hambre”.

Más oración frente a las dificultades

Incluso así, existen personas intelectuales, que están heridas emocionalmente, y dedican buena parte de su tiempo buscando problemas en la Iglesia, en los líderes y los pastores, normalmente debido a frustraciones personales con la organización. Otras veces, se tratan situaciones específicas como si fueran crisis generalizadas. Por desgracia, encuentran gente curiosa para escuchar, ingenua para creer o mala para distorsionar.

Recuerde que, generalmente, las personas cuentan su propia versión de la historia y hacen acusaciones donde muestran solo lo que les interesa. Vale la pena buscar más informaciones con los responsables, usando respeto y equilibrio, en especial en los niveles administrativos donde suceden las cosas. Cada historia tiene más de un lado y cada acusación tiene una explicación. Si oráramos más, podríamos aconsejar mejor y ayudar mucho.

Si realmente existen irresponsables, cuestiones mal administradas y gente mal intencionada, necesitamos ayunar y orar durante muchas madrugadas para que Dios ponga su mano, transforme corazones, cambie posiciones y haga la justicia que sea necesaria. La obra es de Dios y debemos confiar en su dirección en la búsqueda de cualquier solución, en el esclarecimiento de cualquier acusación y en la conservación de un espíritu de gratitud permanente.

Nick Vujicic, que hoy es conferencista internacional, y que nació sin piernas ni brazos, debido al raro síndrome Tetra-amelia, dijo correctamente: “Yo nunca encontré una persona amarga que estuviera agradecida; o una persona agradecida que fuera amarga”.

Aunque haya estado marcado por muchos desafíos, el 2019 fue un año de muchas bendiciones. Por eso, el espíritu de la Iglesia es de gratitud. No podemos lamentar las dificultades del pasado, cuando nuestro llamado es a alimentar una gran esperanza. La Biblia ya anticipó que los últimos días serían “tiempos difíciles ” (2 Timoteo 3:1), con seres humanos de la peor especie. Pero ella también prometió el derramamiento del Espíritu Santo, como en Pentecostés, que despertará unidad, reavivamiento y crecimiento.

Cada uno podrá elegir de qué lado estará, hacia dónde mirará y cómo se involucrará. Sin embargo, el consejo de Elena de White es directo: ” Mire hacia arriba, Ud. que está en dificultades, tentado y desanimado. Mire hacia arriba. Siempre es seguro mirar hacia arriba; mirar hacia abajo resulta fatal ” (Nuestra elevada vocación, p. 29). Y continúa: “Animaos, tened fe y esperanza. Mi hermano y mi hermana en el Señor, tened buen ánimo. […] Mirad sólo a Jesús continuamente y tened buen ánimo” (Hijos e hijas de Dios, p. 199).

Diez bendiciones y victorias de 2019

Vamos a cerrar el año mirando hacia a arriba y hablando de fe, esperanza y valentía. Y la mejor manera para eso es hablar de las bendiciones que Dios nos dio y que muchas veces se olvidan en medio de las lágrimas. Por eso, elegí compartir con usted solo 10 de las grandes bendiciones y victorias que la Iglesia recibió del Señor en 2019.

  1. Establecimos más de 800 nuevas iglesias, un número que se viene repitiendo en los últimos años y representa un tercio de todas las nuevas iglesias adventistas plantadas en el mundo entero. Gracias a Dios por lo que él ha hecho aquí.
  2. Nuestros bautismos, hasta el mes de noviembre, crecieron un 9,48% en relación a 2018, alcanzando a 226.674 personas. En la primavera, (mes de septiembre), tuvimos el mayor bautismo de nuestra historia, cuando 47.705 personas se decidieron por Jesús. Estos no son solo números, son personas que fueron alcanzadas, enseñadas, transformadas y bautizadas. También representan una multitud de miembros misioneros involucrados en la misión.
  3. Nuestro crecimiento real aumentó del 1,06% al 3,16% (cierre del tercer trimestre) lo que significa una fuerte disminución en la pérdida de miembros en relación a 2018. Esta es una información muy positiva a pesar de que aun tenemos grandes desafíos en esta área.
  4. Distribuimos más de 22 millones de libros misioneros y ya pasamos las 200 millones de entregas en la última década. Estas “semillas” están esparcidas llevando muchas personas a Jesús y en el futuro llevarán aún más personas a la decisión.
  5. Estamos terminando el año con más de 1.100 jóvenes voluntarios que participan del proyecto Un Año en Misión (OYiM @oyimdsa). ¿Puede imaginarse el impacto en la comunidad, en las iglesias y en la vida personal de estos jóvenes?
  6. Fueron casi 200 mil involucrados en el proyecto Misión Caleb, con jóvenes que dediquen sus vacaciones para hacer evangelismo, desarrollar proyectos de misión, plantar nuevas iglesias y servir a la comunidad.
  7. El evangelismo de Semana Santa involucró 94.309 puntos de predicación y alcanzó a 472.160 amigos presentes en las reuniones, lo que dio como resultado 49.418 personas bautizadas. Hubo un crecimiento del 56% en relación a 2018.
  8. Nuevo Tiempo inauguró la Escuela Bíblica Digital y creó nuevas posibilidades para estudiar la Biblia de manera dinámica y a la velocidad de Internet. Los números son impresionantes, con 8.500 lecciones de estudios bíblicos enviados por día, y un total de 13 mil cursos completos por mes. La Escuela Bíblica ha crecido más que en los años anteriores con la nueva grilla de programación de la TV, el fortalecimiento misionero de la radio y una presencia más relevante en la web. Hoy se envían cerca de 1.100 estudios bíblicos por día y aproximadamente 24.000 por mes.
  9. Los diezmos en Brasil, país con mayor participación financiera en la División Sudamericana, crecieron un 1,5%, a pesar de todos los desafíos económicos que se enfrentaron durante el año.
  10. Ya tenemos tres países con un Club de Conquistadores para cada iglesia organizada: Brasil, Ecuador y Paraguay. Nueve uniones ya llegaron a eso y dos ya están casi por lograrlo. Alcanzamos 333.650 conquistadores y 12.173 clubes, así como 168.468 aventureros y 7.662 clubes en nuestro territorio. Los datos actualizados están en www.encontreumclube.org.

Futuro con esperanza

Sé que estas informaciones pueden sonar como números fríos e irrelevantes. Sin embargo, son la manera más directa que tenemos de medir nuestra realidad. Estos ayudan a revelar la situación espiritual, la unidad y la manera en la que el Espíritu Santo ha trabajado en la vida de la iglesia. Después de todo, con todas nuestras limitaciones, solo si Dios está al mando de la Iglesia esta puede avanzar tan intensamente en tiempos de fuerte secularismo, polarización ideológica, falta de creencia religiosa y ataques violentos.

Sé que el texto fue extenso, pero no podía terminar el año son compartir estos sentimientos e informaciones con usted. Tenemos una infinidad de problemas, menores y mayores, por los cuales oro con intensidad y trabajo sin pausa; pero en medio de tanta complejidad, es necesario compartir la verdadera realidad.

Concluyo con el corazón lleno de gratitud a Dios, renuevo también mi dependencia a  él y la voluntad de fortalecer el discipulado y renovar el énfasis en la misión. Mi gratitud especial, también, a todos los ángeles humanos que estuvieron del lado de la verdad, el equilibrio, del respeto, y que ayudaron a la iglesia a avanzar de manera tan importante. No podría terminar sin decir muchas gracias a todos los que abrieron su casa para que yo pudiera visitarlos cada día de 2019, por medio de las meditaciones diarias Nuestra Esperanza. Esta “última página” también es una expresión de cariño y gratitud.

Lo invito a comenzar el 2020 unidos y ofreciendo lo mejor por la causa del Señor. No permitamos que nada nos distraiga, divide o distancie del papel profético que está en nuestras manos. El nuevo año no será más fácil que 2019, pues estamos en la recta final de la historia. Pero espero que sea muy bendecido, que esté repleto de milagros y sustentado por las manos del Señor. Siga adelante con los pies en la Tierra y los ojos en el cielo, esperando “firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió” (Hebreos 10:23).


ERTON KÖHLER es presidente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Sudamérica

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