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La compasión de Jesús en historias de vida en Argentina

1 de abril de 2016

Historias3Durante los días 19 al 26 de marzo se realizó la semana de la compasión en todo el país. La iglesia ubicada en el centro de la ciudad de Salta fue testigo de grandes historias de fe y amor.

 

La carrera más importante

Claudia Córdoba es docente. Su hobby es correr, pero la carrera más importante de su vida fue correr a los brazos de Jesús. Ella estaba viviendo diversas situaciones que la hicieron reflexionar sobre el amor y la compasión de Jesús hacia ella.

Con la madre y la hermana pertenecientes a la Iglesia adventista, Claudia observaba cómo Dios les transmitía paz. Ella también quería sentir lo mismo.

Un día su hermana le dijo que Dios es el único que puede resolver todo. Ella finalmente aceptó entregar su vida a Dios. Claudia afirma: “Siento paz. Sé que voy a tener problemas pero también voy a tener fuerza. Hice un compromiso y yo le pido a Jesús que me enseñe a amarlo.”

Se bautizó el último sábado de la semana de la compasión.

 

La oración del amor

Ricardo Chocobar se alejó de la iglesia hace muchos años. Los prejuicios de él sobre la religión lo llevaron a tomar esa decisión. Mientras reconocía a dioses ajenos, su esposa oraba día y noche por él. Pero también sufría mucho hasta el punto tal de llegar a una crisis.

Un día el hijo de ambos decide estudiar teología y Ricardo comienza a reflexionar sobre su situación. Ricardo se levantó una mañana y dijo: “No puedo seguir con esta vida, mi vida está yendo para otro lado.” Una noche él se sintió muy mal y se levantó a orar. Fue la primera vez en tanto tiempo que se ponía a orar a Dios. A partir de ese momento Ricardo tomó la decisión de entregar su vida por completo a Dios.

Un miembro de iglesia lo visitó y quedó sorprendido al escuchar la pregunta de Ricardo que fue: “¿Me puedo rebautizar?”

Ricardo dice que la semana de la compasión marcó su vida y decidió bautizarse y ser una nueva persona en Cristo.

 

La pequeña del grupo

Se llama Celine Pruvost. Tiene 9 años y ella tuvo el deseo de hacer un grupo pequeño con sus amigos, y lo hizo. Cada día los invitó a su casa para compartir con ellos la compasión de Jesús. Celine cuenta: “Los invite con las invitaciones que me dio mi papá”. Sin duda, toda la familia estuvo ahí para que ella pueda organizarlo en la casa.

Preparó todo lo necesario para la reunión: canciones, power point, película animada y cuaderno de actividades. Celine señala que le gusta realizar esta actividad y que quiere que sus amigos conozcan a Jesús.

Como resultado, nació un grupo pequeño estable que continuará en su casa cada domingo donde ella misma va a enseñarle la Biblia a los amigos. Dios también refleja su amor a través de los niños.

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