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El tiempo perfecto de Dios

Carlos García conoció a Dios cuando aprendió a clamar con fe.

21 de diciembre de 2016
Carlos García fue bautizado con su familia en la Iglesia adventista "La Marina".

Carlos García fue bautizado con su familia en la Iglesia adventista “La Marina”.

Iquitos, Perú… [ASN] Soy Carlos García, Ingeniero Electrónico de profesión y trabajo en la Marina de Guerra del Perú como jefe del Centro de Telemática, en Iquitos.

Siempre estuve preocupado por alcanzar mis metas personales, tener buena apariencia física, un buen auto, frecuentar los mejores lugares de Lima y relacionarme con empresarios. Sin embargo, me pidieron ir a trabajar a la ciudad de Iquitos, donde conocí a Nelson Ponce, gerente general de la Clínica Adventista Ana Stahl, en ese entonces.

Poco tiempo después, Xiomara, mi esposa, fue invitada a trabajar en esta institución médica debido a la necesidad de contar con una especialista en Marketing.

Invitados por Nelson, empezamos a frecuentar el grupo pequeño y allí aprendíamos de diversos temas, conocíamos a más personas y en nosotros se incrementaban las ganas de saber más del Señor con el estudio de la Biblia.

Sin embargo, mi vida seguía transcurriendo muy agitada, trabajaba en las mañanas, dictaba clases en las tardes y realizaba asesorías en las noches. Sentía el peso del estrés y mi familia en peligro. Además continuaba con mis hábitos del alcohol y hasta falté el respeto a mi esposa y a mi pequeña hija. A todo ello, Nelson y su esposa, el Pr. Lecca (capellán de la Clínica en ese entonces) y la familia Espinoza Herrera oraban por nosotros. Un día, estaba muy preocupado por dos proyectos y empecé a orar y a clamar a Dios para que Él me dirigiera. Una institución me llamó para aprobar mi proyecto, no pasaron ni diez minutos y me llamaron de otra empresa a contratarme, luego aproximadamente dos horas después, una tercera empresa confirmaba mis servicios.

En ese momento, agradecí a Dios por su respuesta. Otra vez clamé a Dios y pedí por la salud de mis padres. En la mañana del día siguiente, recibí una llamada de mi papá que me contaba que se sentía muy bien de salud. Al poco rato, mi madre me llamó para decirme que le había ido muy bien en su cita médica. Sin duda, Dios se había manifestado nuevamente.

No tenía palabras para agradecer tanta bondad de Dios, tanto amor para conmigo. Estos acontecimientos llegaron a tocar mi corazón de una manera más fuerte. Grande fue mi sorpresa cuando recibí la visita de un pastor que me hizo reflexionar sobre mis actitudes, entonces volví a la Iglesia y estaba decidido a entregarle mi corazón a Dios, pues reconocí que necesitaba de su ayuda.

Mi esposa y yo, íbamos conociendo a ese Dios de milagros a través de los cursos bíblicos y realmente sentí que el Señor obraba en mí. Recuerdo que era un día antes al sábado cuando recibí la llamada de Nelson que me decía que pasaría por mí para ir juntos a la Iglesia. Así que ese sá- bado 15 de octubre, llegué no solo a la Iglesia con mi esposa y mi hija, sino a las aguas bautismales. Fuimos bautizados en la Iglesia adventista “La Marina”, de la Clínica Adventista Ana Stahl.

Mi vida ha dado un giro de 180°, llegar a Iquitos no fue casualidad, fue el tiempo perfecto de Dios. Estoy contento de tener una familia unida caminando hacia la Patria Celestial, porque sabemos que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”. [Equipo ASN, Rosmery Sánchez]

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