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OYIM: testimonio de una vida agradecida y transformada

El viernes 28 de agosto fue un día del todo especial”, expresa Isaí Fernández, Coordinador del proyecto OYIM en Guayaquil. “Fuimos a 5 hogares de nuestras alumnas con la intención de entregar una canasta de alimentos básicos. El objetivo se cumplió a su cabalidad, pero definitivamente estas visitas cambiaron nuestras vidas”.

Por Vanessa Castro con información de Isaí Fernández 4 de septiembre de 2020

Algunos miembros del equipo OYIM, junto a Margarita y sus padres, José Moreira y Graciela Chica (Foto: Isaí Fernández)

El viernes 28 de agosto fue un día del todo especial”, expresa Isaí Fernández, Coordinador del proyecto OYIM en Guayaquil. “Fuimos a 5 hogares de nuestras alumnas con la intención de entregar una canasta de alimentos básicos. El objetivo se cumplió a su cabalidad, pero definitivamente estas visitas cambiaron nuestras vidas”.

Melisa Pizarro (Izq.) y Margarita Moreira (Der.) (Foto: Isaí Fernandez)

Era la cuarta casa que visitaron y allí tuvieron la bendición de conocer personalmente a Margarita Moreira, una esforzada comerciante y madre de un joven de 18 años. Margarita participa activamente del taller de Salud Emocional que dicta el Espacio Vida y Salud – Nueva Alborada, en la ciudad de Guayaquil, segunda más importante del Ecuador. Al momento de ingresar a su casa, los dueños recibieron a los miembros de equipo OYIM con esa calidez “que te llena el corazón”. Primera vez que se veían cara a cara, pero sentían que la conexión era auténtica e inmediata.

A medida que fueron conversando, Margarita relataba cómo el Espacio de Vida y Salud, junto con el taller al cual asiste, le han cambiado la vida. Ella desde siempre creyó en Dios y oraba, pero ahora ve cómo Dios transforma y dirige vidas. Ella conoció por medio de una vecina que pertenece a la Iglesia Adventista del Séptimo Día, la cual le comentaba acerca de los beneficios de participar en los talleres y de las verdades bíblicas que allí se enseñan, es por esta razón que Margarita no solo se interesó por participar de los talleres, sino de conocer más de esta iglesia.

Al formar parte de los talleres le gustaba aprender más cada día y se sentía realmente grata a Dios por la compañía, amistad, por las oraciones y preocupaciones que los misioneros le han brindado en momentos financieros difíciles que le ha tocado afrontar en la pandemia, ya que el sustento del hogar depende de su ganancia diaria.

A pesar de que ella no tiene un trabajo estable, de no tener un hogar tan confortable con todas las comodidades, contó que estuvo guardando el diezmo y que, en oración, le decía a Dios que quería entregarlo a una iglesia pero no sabía cuál. Le pedía que le “mostrara dónde debía dejar su diezmo”. Los misioneros se sorprendieron por la fidelidad de la estudiante, pero eso no fue todo. Margarita fue a su habitación y al volver tenía en sus manos un sobre que contenía el diezmo que había reunido desde hace algún tiempo.  Ella fue directamente a su profesora diciendo que el Señor le había respondido la oración y que debía entregar el diezmo a la Iglesia Adventista.

Sobre de diezmo de Margarita, muestra de su fidelidad (Foto: Isaí Fernandez)

Luego de eso los misioneros junto a la fiel estudiante leyeron la Biblia, cantaron y oraron. Cada uno tenía paz y alegría por la visita; en sus corazones se llenaban de emoción “al saber que el trabajar para Dios te llena de satisfacción, de esas que son eternas”. Al despedirse de los jóvenes OYIM, : Nilson Oliveira , Rocío Pérez, Noemí Paim, Isaí Fernández y Melisa Pizarro, su profesora, también les regaló verduras que su familia vende en el mercado ambulante.

El proyecto Un Año en Misión (en inglés One Year in Mission – OyiM), promueve la participación de los jóvenes adventistas en la misión de evangelizar centros urbanos de ocho países de Sudamérica, uniendo sus talentos, recursos y conocimiento profesional con las necesidades de la comunidad.

 

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