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Los canales de oración fortalecen las relaciones entre las personas y la comunión con Dios

El propósito de la Iglesia Adventista es incentivar a que más personas intercedan unas por las otras.

Por Jefferson Paradello 16 de marzo de 2021

Orar por otras personas puede abrir las puertas para el estudio de la Biblia y para decisiones espirituales (Foto: Shutterstock)

“Pido oración por oportunidad de trabajo”.

“Estoy con problemas de salud y me gustaría que oraran en mi favor”.

“Yo y mi familia tuvimos Covid y necesitamos oración por la restauración de nuestra salud”.

Estas frases registradas son solo una parte de los miles de pedidos de oración que publican las personas diariamente en los perfiles de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Facebook, Instagram y Twitter. Registradas por hombres y mujeres de diferentes contextos, regiones y necesidades, pero que tienen en común la búsqueda de alguien que ore por sus súplicas.

“La intercesión es un don espiritual que muchas veces no es valorado porque se realiza en el silencio de la oración personal, pero es uno de los más importantes para el avance de la causa de Dios y del cuidado y amparo de personas que enfrentan luchas y dificultades”, argumenta el pastor Josanan Alves, director del departamento de Mayordomía Cristiana de la sede sudamericana adventista.

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Este año, el pastor Alves está al frente de iniciativas de oración promovidas por la Iglesia Adventista, como el reciente programa de los Diez días de oración, realizado en febrero. Ahora, están en curso otras acciones para impulsar y fortalecer las relaciones con el prójimo y con la comunión con Dios.

Puentes digitales, efectos reales

Pero ¿por qué es fundamental que más personas se unan para orar por esos pedidos registrados en Internet? En la visión del gerente del departamento de estrategias digitales de la sede sudamericana de la denominación, Carlos Magalhães, es importante que la persona sepa que no está sola en sus dolores y ansiedades. “Cuando nos confían un pedido de oración, tratamos de asegurarnos que alguien se está preocupando y dedicándose a orar por él o por ella”, detalla.

Además de la intercesión “silenciosa”, que ocurre cuando alguien no sabe que hay personas en oración por ella, interactuar con los que comparten sus pedidos en el ambiente digital, sea en forma de comentario o reaccionando al contenido, es una de las maneras de mostrar que hay personas atentas a sus necesidades.

“Hemos notado que esa es una de las principales oportunidades para demostrar empatía y amor y para compartir el evangelio de forma práctica. Cuando mostramos cariño y preocupación, muchos sienten el deseo de acercarse más a Dios y piden ayuda también para su vida espiritual”, dice Magalhães.

De acuerdo con el pastor Josanan Alves, la oración hace que se mire más allá de los días difíciles con esperanza y confianza en un Dios que está en el control de todo. Hace algunas semanas envió un audio con una oración a un amigo que está internado con COVID-19. En su respuesta, el hombre dijo que, aunque está recibiendo el mejor tratamiento disponible en el hospital en un estado donde vive, la oración hizo por él algo que los remedios y tratamientos no habían logrado. El mensaje que recibió le dio paz y confianza para enfrentar los días inciertos que tiene por delante.

Nuevas oportunidades, nuevas posibilidades

Y para fortalecer todavía más el hábito de interceder por el prójimo, la Iglesia Adventista creó la campaña digital Oramos por usted. El objetivo principal es recibir y demostrar empatía a quienes dejan su pedido de oración en las redes sociales oficiales de la denominación.

La propuesta es conectar a dos grupos: quien comparte sus súplicas y quien está disponible para ser un intercesor. “Generalmente, las organizaciones usan Internet para divulgar sus negocios e intereses; sin embargo, la iglesia tiene otro objetivo: incentiva el uso de Internet también para oír a las personas e interactuar con ellas. Pienso que esa es una de las formas más nobles de utilizar la tecnología digital”, subraya Magalhães.

La dinámica funciona de la siguiente forma: durante los vivos, los presentadores informan a los internautas que el equipo que actúa por detrás de la cámara está orando por ellos. Pero si desean recibir una oración por audio, tienen que ingresar a   adv.st/orepormi.

Después de registrar el pedido, un robot encamina el mensaje al número de WhatsApp de quien está disponible para orar.

“Se nos invita a amarnos unos a otros (Juan 15:17), honrarnos unos a otros (Romanos 12:10), servir unos a otros (Gálatas 5:13) y a orar unos por otros (Santiago 5:16). Orar unos por los otros es intercesión, y además de ser una orden apostólica, también es un gran beneficio para las personas involucradas”, recuerda Alvez.

Cambio de vida

Cuando comenzó la pandemia en 2020, el equipo del departamento de estrategias digitales de la sede sudamericana adventista recibió un pedido de oración de alguien que estaba con depresión y presentaba síntomas de ideas suicidas. En el primer momento, le informaron que estaban en oración por ella. Además, compartieron versículos bíblicos y la dirección de un templo adventista cercano a su residencia.

Al comienzo esto resultó de ánimo para la persona. Sin embargo, a lo largo del intercambio de mensajes, se notó que era necesario hacer más: la persona necesitaba atención y la seguridad de que no estaba sola. Ese contacto, que se transformó en una amistad, ya cumplió un año.

Hace dos semanas visitó un templo y se está preparando para el bautismo, sin que se haya hecho algún llamado para esto durante la atención. “Ella dice que vio a Dios a través de nuestro cariño. Aprendí que cuanto más nos dedicamos a escuchar a las personas, más eficientes son nuestros sermones”, recalca Carlos Magalhães.

Un toque de esperanza

La Iglesia Adventista también ha potenciado el uso de la aplicación 7me, que ahora tiene un área exclusiva para la oración que incluye la posibilidad de crear grupos específicos para esa finalidad. Ya se formaron más de mil, mientras el número de pedidos incluidos pasa los cinco mil.

Ya sea dentro de un grupo o fuera de él, al tocar el botón “orar”, que está al lado del mensaje registrado, el internauta señala su deseo de interceder por ese pedido. Cuando esto ocurre, la persona que publicó recibe una notificación que indica que alguien está en oración por ella. Para bajarlo solo debe ingresar a la tienda de aplicaciones de su dispositivo.

“El proceso de intercesión es del mejor camino para alcanzar corazones para la verdad”, cree el pastor Alves.

Vea uno de los programas de oración:

 

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