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Artículo esclarece diferencia entre el fundamentalismo y fidelidad

Líder adventista explica que colocar estas dos categorías dentro de la misma definición es impresionante.

22 de marzo de 2015
Tema está causando polêmica e reflete aspectos relacionados com profecias.

Tema está causando polémica y refleja los aspectos relacionados con las profecías.

Brasilia, Brasil…[ASN] Varios ataques terroristas que están dando lugar en diversas regiones del mundo, están provocando reacciones de los innúmeros núcleos religiosos y políticos mundiales. Una de ellas es la preocupación de las personas con los llamados “fundamentalistas”. ¿Hasta qué punto una persona fiel a sus principios puede ser considerada fundamentalista? ¿Quién encaja en esta definición? ¿La confusión creada por los radicales no está involucrando a los sinceros fieles que solo desean mantener su derecho de fidelidad?

Para responder esta u otras preguntas sobre el asunto el pastor Erton Kohler, presidente de la Iglesia Adventista para ocho países sudamericanos, escribió un artículo en la parte inferior. [Equipo ASN, Márcia Ebinger]

 

 

Radical o fiel

No se debe confundir el fundamentalismo con la fidelidad

Pr. Erton Köhler

Desde el 11 de setiembre de 2001, cuando un grupo de terroristas coordinó el ataque a las Torres Gemelas, el tema del fundamentalismo religioso pasó a ser relevante en la agenda mundial.

Pero en las últimas semanas, con el atentado al periódico satírico francés Charlie Hebdo y las ejecuciones brutales del Estado Islámico, el tema volvió a salir a la luz. Millones fueron a las calles para protestar, líderes políticos y religiosos olvidaron sus diferencias y se unieron contra el terrorismo, el asunto ocupó titulares diarios, los procesos de seguridad fueron reforzados y el miedo se difundió.

La gran mayoría de los periodistas, comentaristas, gobernantes o líderes religiosos tiene conciencia de que no debemos generalizar al hacer cualquier análisis. Al final, la actitud de algunos no puede ser colocada en la cuenta de todos. Por otro lado, no hay cómo ignorar el aumento del odio mundial contra esas personas y sus organizaciones.

No es la primera vez que ocurren movimientos así. En la Edad Media, la religión cristiana dominante también obligaba a las personas a aceptar sus creencias y tradiciones. Lo peor es que, en aquellos días, el movimiento era oficial. La Biblia fue retirada de las manos del pueblo, y se realizaron muchas cruzadas para matar sin piedad a los “infieles”. ¿Cuántos fueron quemados, asesinados brutalmente, entregados a las fieras, enterrados vivos o muertos por ahogamiento? Eso solamente para recordar algunos métodos. ¿Cuántas familias fueron divididas, cristianos sinceros fueron silenciados y mentes brillantes fueron exterminadas? Lo que vemos hoy es una versión moderna de las mismas actitudes.

Todas esas barbaridades, además de provocar un sentimiento de odio, acaban sembrando semillas para iniciativas futuras. La profecía nos indica que en los últimos días otra vez habrá persecución, condenación y muerte en nombre de la religión. Todos serán obligados a ser parte de un movimiento presentado en nombre de Dios, pero construido por intereses humanos.

En medio de tal escenario se profundiza la confusión entre fundamentalismo y fidelidad. La cuestión no es el significado de las palabras en sí, sino el comportamiento involucrado. Podemos ver a los fundamentalistas como personas fieles a sus creencias, pero de forma egoísta, fanática y desequilibrada. Establecen sus principios y los imponen a cualquier precio. Ya la fidelidad se manifiesta en personas que no negocian principios, pero que también no los imponen. Creen en la verdad absoluta, en el Dios verdadero y en la Palabra revelada, pero entienden que la creencia es una decisión personal.

El problema es que la fidelidad ha recibido el rótulo de fundamentalismo. Cada vez que alguien dice: “Estoy dispuesto a perder mi empleo, un concurso o un año escolar por permanecer fiel a las orientaciones de Dios”, aparecen personas para decir: “¡Cuidado con la gente radical! Es por causa de esas personas que el mundo está enfrentando todas estas crisis”. La confusión acaba en discriminación contra quien simplemente desea ejercer su derecho de ser fiel.

Cuando vemos el ejemplo de Cristo, tenemos una visión perfecta de fidelidad y libertad. Él fue completamente fiel, pero para eso no apoyó el uso de armas, no buscó el poder, no incitó a la lucha de clases y no vivió para sí. Su vida fue usada para demostrar y compartir amor. Murió por aquellos que no le amaron ni le aceptaron.

Necesitamos seguir su ejemplo y mantenernos fieles a toda prueba, sin temer presión o discriminación. No obstante, vamos a hacerlo con respeto y amor, siendo un testimonio vivo de la diferencia real entre fundamentalismo y fidelidad.

El pastor Erton Köhler es presidente de la Iglesia Adventista para Sudamérica.

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